El 2018 será un año de grandes cambios en la respuesta al VIH en Chile. Luego del poco alentador informe de ONUSIDA (donde figuró como el país latinoamericano donde más aumentaron las nuevas infecciones), el Ministerio de Salud anunció un paquete de medidas que incluye: masificar el test rápido, dar tratamiento antirretroviral apenas se confirme el diagnóstico, comenzar la proxilaxis pre y pos exposición (PrEP y PEP); y descentralizar el control médico desde los hospitales de alta complejidad a centros de atención primaria.

Vasily Deliyanis conversó con Corresponsales Clave en Arica, ciudad con la tasa más alta de VIH de Chile.

El primer paso serán las pruebas rápidas que, en las próximas semanas y por primera vez, estarán disponibles en los centros de salud familiar (CESFAM) de tres municipios del país: Arica, en el extremo norte; y Puente Alto y La Granja, en la Región Metropolitana. Los CESFAM son centros de atención primaria que administran los municipios y puerta de entrada para todas las atenciones del sistema público. El 2018, ya se encontrarán en el resto del territorio.

Si bien nadie critica que es una buena medida para derribar barreras de acceso al diagnóstico y vincular al sistema de salud –a partir de la prueba- a poblaciones clave que de otra forma no se acercarían a un CESFAM; que permitirá al sistema de salud tomar contacto con personas que no concurren habitualmente a la atención primaria; y que ayudará a cumplir las metas de ONUSIDA 90-90-90, Vasily Deliyanis, dirigente histórico de la Corporación Chilena de Prevención del Sida (ACCIONGAY), acusa “la histeria del Estado de Chile de instalar, así, en la crisis del Sida, el test rápido”. Una crisis que, a su entender, no es tal, ya que “viene del año 2008. (…) No es responsabilidad de este gobierno ni del anterior, es un problema de Estado”.

Corresponsales Clave conversó con Deliyanis en Arica, luego de la primera capacitación del Ministerio de Salud a los equipos de los CESFAM que deberán tomar el test rápido de VIH desde noviembre o diciembre próximo. Enfatizó que respalda a la Presidenta Michelle Bachelet, pero que no puede dejar de observar que el Estado chileno debería responder a la pandemia desde la prevención combinada y con un fuerte componente de educación sexual. Comentó que los jóvenes prefieren comprarse una cerveza antes que un condón porque tienen una bajísima percepción del riesgo.

Hizo una analogía con un reloj suizo. Un mecanismo así de sofisticado no funciona si solo cuentas con el puntero, deben estar todas las piezas. Dijo que centrarse únicamente en el 90-90-90, es decir, que la gente sepa si tiene o no VIH, que tome medicamentos y que no lo transmita, “sería la medicalización de la prevención. (…) aquí el 99% de adquisición es vía sexual, en un país que nunca ha tenido educación sexual como política de estado”.

Trabajadores de salud de la ciudad de Arica, en el extremo norte de Chile, se capacitaron para aplicar el test rápido de VIH en centros de atención primaria.

Deliyanis declaró a Corresponsales Clave que ACCIONGAY trabaja junto al Ministerio de Salud (MINSAL) en otra arista importante de la instalación del test rápido: hace una década que el personal sanitario no cuenta con capacitaciones sistemáticas en consejería pre-test luego que fuera eliminada por ser considerada una barrera de acceso, extraña decisión a partir de la muerte de una persona en Iquique, en 2008, que no fuera notificada oportunamente de su diagnóstico de VIH.

Por lo mismo, dijo que, desde hace 4 años, ACCIONGAY ha estado en distintos municipios, como ahora en Arica, para entregar herramientas a los trabajadores de los CESFAM para atender, por ejemplo, a personas trans o a trabajadoras sexuales; y sensibilizarlos, desde una perspectiva de derechos humanos, respecto al buen trato que deben darles y, así, facilitarles el testeo.

En este escenario, el dirigente tiene dudas sobre la capacidad del sistema público de salud para responder a un aumento masivo de confirmaciones diagnósticas de VIH, más aun pensando que desde marzo de 2018, gracias a la modificación al decreto del sistema de garantías explícitas en salud o Plan Auge del MINSAL, que actualiza los lineamientos de tratamiento y señala que todas las personas con VIH empezarán tratamiento apenas sean diagnosticadas, sin esperar a tener niveles bajos de conteo de células CD4.

Deliyanis estima que la decisión del gobierno de instalar el test rápido fue muy apresurada y que se debió hacer un estudio de las brechas del sistema de salud antes de implementarlo.

A pesar de estas dudas, es un hecho que el test rápido llegó para quedarse en Chile. Además del plan piloto del gobierno, la corporación Sida Chile, que agrupa a médicos y profesionales de la salud, entregará 30 mil pruebas rápidas, este año, a tres universidades: una de Arica y dos de Santiago para ofrecer el test a sus estudiantes.

En la capital del país, desde el ámbito de la sociedad civil, la misma corporación ACCIONGAY y Redes de Orientación en Salud Social (RED OSS) ofrecen este examen rápido. Asimismo, el MINSAL ya estudia la posibilidad de permitir la venta de kits de auto-aplicación en las farmacias.

Y si bien el test de ELISA, con la toma de muestra de sangre, se seguirá utilizando, tanto en embarazadas como para la confirmación de resultados reactivos del test visual; la apuesta gubernamental es que el examen rápido sea una manera innovadora de enganchar a poblaciones clave que no van a los centro de atención primaria; de entregar condones y proveer consejería a quienes les salga la prueba no reactiva; y de frenar la epidemia con el acceso universal al tratamiento antirretroviral, lo cual no es poca cosa si se piensa que 21 mil personas en Chile aún no saben que viven con VIH.

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