Desde hace seis años, la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales del Paraguay, Unidas en la Esperanza (UNES) trabaja para lograr la regulación del trabajo sexual en Paraguay. Actualmente, bajo el liderazgo de María Lucila Esquivel, UNES busca contar con una Ley que ampare laboralmente a las trabajadoras sexuales y las proteja de la discriminación y la violencia de la sociedad.

María Lucila Esquivel, presidenta de UNES.

Corresponsales Clave: ¿Qué trabajos en torno a la Ley se están realizando?

María Lucila Esquivel: En el 2017, las mujeres trabajadoras sexuales nos encontramos revisando el borrador de anteproyecto de Ley con asesores jurídicos locales de la Cámara de Senadores y otros abogados que colaboran con UNES y la Red Latinoamericana de Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe (RedTraSex), de la misma forma que se están trabajando otras iniciativas similares en  otros países integrantes de la RedTraSex para la regulación del trabajo sexual  en América Latina y El Caribe, incluso México se incorporó recientemente.

CC: ¿Cuáles son las estrategias utilizadas para lograr el objetivo?

MLE: Utilizamos diversas estrategias para el plan de incidencia, tales como campañas de comunicación, actos públicos, actividades masivas, investigaciones, difusión en medios de comunicación, reuniones específicas con actores claves, en especial en el Parlamento Nacional”.

CC: ¿Cuál es la actitud de la ciudadanía en general hacia la regulación del trabajo sexual?

MLE: “… la doble moral existe. Si bien hemos logrado avanzar en el lenguaje de los medios de comunicación, con otros públicos todavía es necesario trabajar una mayor sensibilización y respeto a nuestro trabajo”.

CC: ¿Cuál es la actitud de los parlamentarios?

MLE: “Por otro lado la actitud de los parlamentarios son parte de esta sociedad que sigue siendo machista, patriarcal y conservadora, por ende, también reproducen esos pensamientos a la hora de legislar. Sin embargo, daremos la batalla que sea necesaria, sobre todo porque ya contamos con algunos apoyos al interior del Senado y de la Redtrasex”.

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En un ambiente caldeado y con muchos retrocesos en relación a los derechos humanos en el país,  donde  55  trabajadoras sexuales aproximadamente  han sido asesinadas en los últimos 25 años, sin que los crímenes hayan sido resueltos, se puede prever que una ley que regule el trabajo sexual tendrá una dura y larga batalla, pero muy necesaria para Paraguay, un país donde los derechos humanos son violados sistemáticamente y donde el estigma, la discriminación y la violencia afecta desproporcionadamente a las mujeres que ejercen el trabajo sexual.

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Agradecemos a María Lucila Esquivel por su disposición a la entrevista.

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