Desde muy joven Yren Rótela empezó a transitar en el activismo, sus primeras luchas fueron contra las fuerzas policiales y las agresiones hacia las personas trans que ejercían el trabajo sexual, denunciando los atropellos y abusos a los que eran y -hasta hoy son- sometidas las personas trans en Paraguay.

Yren Rótela junto al banner de la campaña "Nos matan y nadie va preso"

En el año 2008, Yren y otras compañeras formaron la Asociación Panambi que nuclea a travestis, transexuales y transgéneros del Paraguay. Desde Panambi, Yren Rótela fue impulsora de las reivindicaciones de los derechos de las mujeres trans y denunció las violaciones que sufren las personas, de tal manera que se hiciera visible la problemática de las personas trans.

Corresponsales Clave conversó con ella para recoger sus impresiones sobre el contexto paraguayo en el que viven las personas trans.

Corresponsales Clave: ¿Qué avances en derechos humanos, en especial de la población trans puedes resaltar para Paraguay?

Yren Rótela: Puedo resaltar la Resolución del Ministerio de Salud Nro. 695, sobre el respeto del nombre social de las personas trans en los Servicios Públicos de Salud. Lo lamentable es que el Ministerio no ha socializado dicha resolución a la Red de Servicios, siendo hoy una resolución muerta. Nosotras, al realizar talleres o charlas en los servicios, damos a conocer dicha resolución.

Otro logro es contar con el Protocolo de Atención para las personas trans privadas de libertad desde Ministerio de Justicia. Pero también tengo que decir que dicha resolución no ha sido socializado con las Penitenciarias.

CC: ¿Qué otros resultados positivos en la población trans reconoces?

Yren: Puedo resaltar el empoderamiento de las personas trans, la instalación de una mesa multisectorial, la capacitación y juramentación como facilitadoras judiciales trans, la presentación al Poder Judicial de la demanda de cambio de nombre, tanto mía como de otras compañeras, que sigue su proceso.

En el 2013, se inició acciones de exigibilidad por el derecho a la Vida de las Personas trans con la campaña “Nos matan y nadie va preso”: INFORME DE ASESINATOS DE PERSONAS TRANS DURANTE LA TRANSICION DEMOCRATICA de 1989-2013, que propició  la primera audiencia temática en la CIDH, que llevaría al Estado paraguayo a rendir información ante un ente internacional.

Panambi empodera a las mujeres trans en sus derechos humanos.

En el 2015 se impulsó la primera Audiencia Pública que se denominó “Defensa de las Personas Trans en Paraguay”, que se realizó con el acompañamiento de la Comisión de Derechos Humano del Poder Legislativo.

CC: ¿Qué luchas están pendientes?

Iren: No podemos avanzar en el reconocimiento de nuestra identidad de género, lo cual es urgente y necesario, además de que las personas trans puedan contar con un Servicio de Salud que le garantice la integralidad en la atención y la universalidad; es lamentable que en pleno 2017 sigamos muriendo en etapa de sida.

CC: ¿Qué falta hacer, dónde están las barreras o las dificultades para el logro del reconocimiento y el ejercicio de los derechos humanos por la población LGBT, o personas trans específicamente?

Yren: Trabajar mucho más en  el acceso a la educación, a la salud, a la justicia, al trabajo y vivienda; seguir fortaleciendo a la población en cuanto a sus derechos, empoderarlas para que puedan defenderlos. La democracia paraguaya tiene deudas con las personas trans. Las barreras son principalmente la falta de voluntad política de los gobernantes de turno, así como la fuerte presión social sobre los políticos de la ultra derecha fundamentalista; por ello no se ha podido instalar ninguna política destinada a erradicar la discriminación en el país, a pesar de los compromisos asumidos por el Estado, ese es una materia pendiente del Estado, velar por el respeto de los derechos humanos de todos y todas.

Yren Rótela es miembro REDLACTRANS y de varios movimientos sociales locales como la Federación de mujeres del Paraguay, la Red contra toda forma de discriminación, la Coalición LGBTI del Paraguay, el Movimiento feminista del Paraguay y es miembro asesora de ONU Mujer Paraguay. Recibió el premio Peter Benenson de Amnistía Internacional Paraguay y goza del reconocimiento de diversas instituciones paraguayas.

Ella es el rostro visible de la lucha de las personas trans en el Paraguay que denuncia y exige el respeto de derechos humanos de diversas comunidades, pero sobre todo de sus compañeras trans. Un camino difícil, lento, siempre buscando la máxima: “Nada para nosotras sin nosotras” y van por más.

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