Colombia es el principal receptor de venezolanos y venezolanas en la migración masiva que ha caracterizado la contemporaneidad de Venezuela. Según estimaciones de la oficina de Migración de Colombia hay reportados 40 mil venezolanos viviendo legalmente y 60 mil viviendo de forma irregular.

Es una situación compleja. Salen oleadas de venezolanos y venezolanas buscando mejores perspectivas de vida, muchos de ellos enfermos o con condiciones crónicas de salud, dejando todo lo que conocen y tienen detrás, para llegar a un país que no cuenta con los recursos, ni la infraestructura para manejar esta situación. La crisis venezolana, producto de casi 20 años de “revolución bolivariana”, nos ha golpeado a todos.

Se estima que 60 mil venezolanos están en situación irregular en Colombia. Foto: AFP.

Estos hechos han estado muy presentes en diversos medios de comunicación colombianos, a través de sus cámaras nos han mostrado enormes muestras de solidaridad del pueblo y el gobierno hermano hacia sus paisanos venezolanos y, también, reacciones de repudio y desagrado por la oleada tricolor que ha salido de tierras venezolanas.

Una muestra de esto último se ha visto en el medio Caracol Radio, que ha venido siguiendo la noticia de un supuesto aumento de casos de personas con VIH en la ciudad de Cúcuta (frontera entre Colombia y Venezuela) atribuida directamente, según este medio, a la migración de venezolanas. En el mes de agosto, con el titular “Llegada de venezolanos dispara contagio de enfermedades de transmisión sexual” se prendieron las alarmas de una noticia preocupante por la enorme posibilidad de estigmatización en contra del pueblo venezolano.

Algunas de las líneas de este articulo afirmaban, de forma lapidaria, que “Se ha registrado un aumento en las enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, la gonorrea y el VIH, debido a las conductas irresponsables, como las relaciones sexuales con desconocidos y no uso del preservativo, además del incremento en personas dedicadas a la prostitución.” Esta afirmación irresponsable, que no cuenta con ningún tipo de evidencia, cifras o estudios que permitieran dar cuenta de su veracidad se ha ido profundizando durante los últimos meses; no solo aumenta la desconfianza y estigmatización hacia los venezolanos que intentan hacer vida en otras tierras, sino que además coloca en el centro del escenario a las venezolanas “irresponsables” y las personas que se dedican a la prostitución o trabajo sexual, ante un problema de salud pública que claramente los trasciende.

La migración ha despertado la solidaridad del país hermano, pero también respuestas xenofóbicas y misóginas. Foto tomada de la internet.

En este artículo, xenofóbico, misógino e irresponsable, se puede leer la voz de Juan Carlos Archila, director de la Fundación Censurados que trabaja por la inclusión social de poblaciones vulnerables, afirmando que  “es una situación sumamente complicada, muchas personas están infectadas con VIH y no están tomando antirretrovirales, porque en Venezuela no hay el medicamento (…), llegan a la frontera y están en la necesidad de ofertar su servicio sexual y –aparte- están infectados con VIH, entonces esto es una bola de nieve que se está creciendo y la necesidad está (a)premiando (…) la gente lo oferta y es lo único que tiene a la mano”.

Vale la pena destacar que el señor Archila fue contactado por Corresponsales Clave, por medio de su fundación, para que nos aclarara su preocupación por la situación y además comentarle todas las cosas que la población venezolana, independientemente de su estado serológico, tiene a mano, pero nunca nos respondió.

Este tipo de artículos, sobre todo viniendo de un medio tan poderoso como Caracol radio nos preocupa y nos deja más preguntas que respuestas ¿cómo se puede estigmatizar a una población entera sin el más mínimo dato que pueda dar cuenta de la veracidad de la información? ¿Cómo organizaciones que trabajan por la inclusión de personas vulnerables se aventuran a señalar a una población completa de un problema de salud pública? ¿Cómo se puede responsabilizar a las mujeres de esta situación, son las únicas involucradas?

Esta noticia nos preocupa por la irresponsabilidad como fue manejada la información y por lo que, de una manera muy desafortunada, comenta. Haría falta realizar un trabajo serio al respecto que nos permita sumar soluciones y propuestas que puedan servir para mejorar la calidad de vida de los lugareños y visitantes, que se han caracterizado por la convivencia en unas tierras que, hasta ahora, no había importado a que país pertenecían.

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