Aunque las hepatitis virales afectan a muchas más personas en el mundo que el VIH, la respuesta a ellas no ha alcanzado las mismas dimensiones, esto puede ser debido a las diferencias en cuanto al estigma asociado al VIH o el impacto en la salud pública.

Pero tratándose de una infección que se calcula afecta al 0,5% de la población en algunas regiones y hasta 2,3% en otras, ha captado la atención de las organizaciones que trabajan por el acceso a medicamentos en América Latina y, de entre ellas, a organizaciones que durante años han sido parte de la respuesta al VIH.

El martes 31 de octubre, diversas organizaciones, activistas, personas afectadas por la hepatitis C y personas con co-infección de VIH y hepatitis  se reunieron en Sao Paulo, un día antes de la Reunión Global sobre hepatitis (World Hep Summit), para discutir la situación de la infección en la región y la respuesta que debe impulsarse para detenerla.

Muchas de los temas discutidos y las propuestas que emergieron de esta reunión liderada por el Foro Social para enfrentar las enfermedades infecciosas y olvidadas, Ifarma y Coalition Plus, en la que participaron activistas de Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia, además de invitados de Francia y Portugal, fueron plasmados en una Declaración difundida en la inauguración de la reunión global, que defiende el derecho de las personas a recibir tratamientos médicos oportunos.

La Declaración hace una clara crítica a la débil respuesta que los gobiernos y la Organización Mundial de la Salud han tenido frente a la hepatitis C y como han privilegiado los derechos de propiedad intelectual y el comercio por encima del derecho a la salud de las personas, evidenciado en los exorbitantes precios de los medicamentos que limitan que los Estados puedan proveer tratamiento a todas las personas que los requieren.

Las organizaciones también señalan que en el caso específico de la hepatitis C, “los gobiernos no han hecho los esfuerzos suficientes para la compra de tratamientos, y han descuidado los sistemas de vigilancia epidemiológica, la promoción del diagnóstico y la prevención de la infección, lo que compromete el alcance de la meta de la eliminación de la hepatitis C en 2030”.

También se hace alusión a las limitaciones de las negociaciones de precios y compras regionales conjuntas, la necesidad de implementar las salvaguardas de salud contempladas en el acuerdo ADPIC, el fortalecimiento de sistemas locales de producción de medicamentos y la importancia de que las organizaciones de Naciones Unidas contribuyan al fortalecimiento de las respuestas nacionales a la hepatitis. La Declaración está disponible en este vínculo.

La Reunión Global sobre hepatitis continúa hasta el viernes 3 de noviembre y será una gran oportunidad para que las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo exija a gobiernos y organismos internacionales, una respuesta oportuna para frenar la epidemia.

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