La tercera edición del Foro de América Latina y del Caribe (ALC) sobre la sostenibilidad de la respuesta al VIH se llevó a cabo hace un mes en Haití. Como resultado del análisis de los avances y los desafíos hacia el cumplimiento de los objetivos 90-90-90 a escala internacional y nacional y la discusión de estrategias para mantener la sostenibilidad de la respuesta al VIH a mediano y largo plazo, se consolidó un Llamado a la Acción que establece prioridades y estrategias regionales orientadas a apoyar la implementación de una respuesta al VIH sostenible, eficiente, eficaz, integrada e intersectorial, capaz de alcanzar los objetivos de la estrategia de acción acelerada en América Latina y el Caribe.

Mmuchos países de los cuales se retirará el Fondo Mundial y PEPFAR requerirán aumentos considerables en los recursos para garantizar la continuidad de la respuesta al VIH y al sida.

Durante el Tercer Foro en Haití, -que tiene sus antecedentes en uno realizado en Ciudad de México en 2014, donde se revisaron los enfoques regionales para el continuo de atención y las metas 90-90-90 y otro realizado en Río de Janeiro, dedicado a la prevención combinada del VIH y a la Cero discriminación- los participantes se centraron en cómo mejorar la eficacia de los sistemas de salud y fortalecer la eficiencia y la pertinencia de las asignaciones de recursos. Los participantes también hicieron recomendaciones sobre cómo cerrar las brechas en la financiación, específicamente a través de un aumento de la inversión nacional para la respuesta al VIH.

El documento recientemente publicado que llama a la acción, nos recuerda que en Latinoamérica, que entre 2010 y 2016 se redujo un 19 por ciento el número de muertes relacionadas con el sida –estimadas actualmente en 45.400– gracias al aumento sostenido en el acceso al tratamiento antirretroviral, pero que solo el 56 por ciento recibe tratamiento antirretroviral. También recoge la preocupación de que “desde 2010 la cantidad de nuevas infecciones por año se ha estancado en 120.000. Actualmente, el 46% de las personas que viven con el VIH ha logrado reducir su carga viral, muy por debajo de la meta del 72%. Se ha logrado aumentar el número de personas con VIH que conoce su estado serológico, actualmente en torno al 80%; pero el porcentaje de personas con diagnóstico tardío se mantiene elevado, en un 30%, lejos del objetivo establecido del 10% o menos para el año 2020”.

A través de documentos de política los países se han comprometido a acelerar la implementación de enfoques esenciales de prevención, tratamiento y derechos humanos en el contexto del VIH que permitan que la respuesta avance más rápido que la epidemia y han reafirmado la necesidad de cerrar la brecha mundial de recursos para el VIH y el sida, para poner fin a la epidemia para el año 2030.

El documento también resalta la necesaria participación de las poblaciones clave y más vulnerables y la función fundamental que tiene la sociedad civil para garantizar una eficaz respuesta.

Es importante anotar que muchos países de los cuales se retirará el Fondo Mundial y PEPFAR requerirán aumentos considerables en los recursos para garantizar la continuidad de la respuesta al VIH y al sida; esto ha levantado la preocupación respecto de si los países podrán asumir la inversión en salud que requieren.

En este contexto, el Llamado a la Acción pide “a todos los actores de la respuesta al VIH de América Latina y el Caribe a que adopten, conjuntamente y con un enfoque de rendición cuentas, este Llamado a la Acción, para que la región se encamine hacia el fin del sida como amenaza de salud pública para el año 2030.”

Así, el documento insta a los gobiernos de América Latina y el Caribe a reafirmar su compromiso de aumentar el gasto público en salud, tomando en consideración fuentes innovadoras de financiamiento; asumir el liderazgo de la respuesta al VIH a través de sus Ministerios de Salud y aprovechar otros marcos de salud para movilizar recursos, aumentar la rendición de cuentas mediante la implementación de mecanismos que fortalezcan la recopilación, el almacenamiento, el análisis y la difusión de datos (incluida su desagregación por sexo, género, edad y población clave).

Por otro lado, entre otras cosas, se pide a las organizaciones de la sociedad civil que continúen con los esfuerzos de promoción para asegurarse de que la prevención, la atención y el tratamiento del VIH a escala nacional sean apropiados, adecuados, eficaces y respondan a las necesidades.

También se insta a los gobiernos donantes y mecanismos multilaterales de financiamiento a apoyar una transición planificada, acompasada y eficaz del financiamiento proveniente de donantes externos a la dependencia de fondos nacionales para la respuesta al VIH.

Finalmente, se solicita a los organismos de Naciones Unidas a apoyar a los países en la recolección, el análisis y la difusión de información que mejore la comprensión de las brechas y necesidades de financiamiento, la necesidad de otros recursos y estrategias de programación requeridas para acelerar la respuesta al VIH.

Es pertinente insistir que todos los involucrados en la respuesta al VIH debemos revisar este documento (disponible aquí) y contribuir a eliminar la epidemia del VIH para el 2030.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.