Network Salud y Corresponsales Clave, con el apoyo técnico y financiero de The New Venture Fund, Global Fund Advocate Networks (GFAN) y International Civil Society Support ponen a disposición de las organizaciones y personas involucradas en la respuesta al VIH, el documento “Sostenibilidad e inversión pública para la respuesta al sida, la tuberculosis y la malaria en América Latina”.

El documento recoge y sistematiza información sobre la situación de la respuesta al VIH, la tuberculosis y la malaria y el rol que ha jugado el Fondo Mundial como fuente importante de financiamiento de actividades orientadas a la promoción, prevención y atención de estas tres enfermedades, sobre todo para aquellas poblaciones históricamente postergadas y excluidas, como los hombres gais y otros hombres que tienen sexo con hombre, las trabajadoras sexuales y las mujeres trans.

La región ha logrado avances significativos en las respuestas a las epidemias. La malaria ha experimentado un descenso del 62% entre el 2000 al 2015, aunque países como Perú, Venezuela han tenido ligeros aumentos en zonas amazónicas y Panamá en territorios ocupados por pueblos indígenas. Por otro lado, existen más de 3 millones de personas viviendo con VIH/Sida en las Américas y la cobertura del tratamiento antirretroviral se estima alrededor del 57%, con mejores coberturas en Argentina, Brasil y Cuba, y menores coberturas en Bolivia, Guatemala y Paraguay.

La situación de la tuberculosis, por su parte, se ha mantenido prácticamente sin cambios. Actualmente, hay una tasa de incidencia en las Américas de 27 casos por cada 100.000, lo que equivale a cerca de 70 mil casos anuales, de los cuales 32 mil son en personas que viven con VIH.

En este contexto, con el Fondo Mundial –y otras fuentes- alejándose de una región con 14 de 19 países clasificados como de ingresos medios altos o ingresos altos, es imperativo plantearse cómo abordar la sostenibilidad, tanto programática como financiera.

Al respecto, el documento señala que “La sostenibilidad no se debe entender como una necesidad netamente financiera, constituye un mecanismo permanente en el tiempo que permite, tanto la garantía de los recursos económicos necesarios para el funcionamiento de las acciones, como de las acciones políticas y programáticas garantes de derechos y de posibilidades de funcionamiento y participación ciudadana desde dos frentes, la provisión de servicios en el marco del sistema de salud enfocados en la promoción de la salud y la prevención, pero también desde la sociedad como un veedor del estado, incluyendo temas de incidencia política y programática, así como de abogacía.”

Así, el documento desarrolla estas dos líneas estratégicas, estableciendo algunos roles específicos para los distintos sectores.

Para leer el documento en español, vaya a este vínculo.

La versión en inglés se encuentra en este vínculo.

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