Desde la semana pasada, han circulado diversas versiones sobre los faltantes de medicamentos antirretrovirales en la Argentina, con una curiosamente excesiva cobertura mediática. La información oficial indica que existieron demoras en la firma de la compra de algunos medicamentos en el Ministerio de Salud y por ello, la Dirección Nacional envió una circular a todas las jurisdicciones sanitarias del país para conocer los stocks disponibles y ponerlas sobre aviso respecto de la posibilidad de algún faltante. Esta situación tomó estado público por el comunicado de algunas organizaciones y una“sutil” presión ayudó a acelerar los procesos de compra. De acuerdo con la información recibida hoy, el faltante no se llegaría a dar, pues el Ministerio recibiría los medicamentos para su distribución. Ver comunciado abajo.

La compra de tres antirretrovirales tuvo demoras en su firma.

En mi opinión, lo más grave de este episodio ha sido su uso político. Algunos medios y líderes de opinión, políticos y sociales, que rara vez en su vida han mencionado la palabra VIH o sida, (dejando caer la nueva ley por desinterés) azuzaron los fantasmas que “el ajuste había llegado a la respuesta al sida”.

El detrás de escena

En lo días previos a la alarma sobre los antirretrovirales, en la siempre convulsionada política argentina, los medios de comunicación habían puesto la lupa sobre el actual ministro de Trabajo, Jorge Triaca, cuando se hicieron públicos unos audios de su maltrato a una empleada y manejos turbios con la designación de ésta y otras personas que trabajan para el ministro como parte de la intervención de un sindicato. En muchos países del mundo, esto le habría costado el puesto en la cartera de trabajo, pero el gobierno argentino, queriendo impulsar una profunda reforma laboral y negociaciones salariales con los sindicatos en un contexto de una alta inflación, prefirió sostenerlo en su cargo. Sucede entonces, que la esposa del ministro, María Cecilia Locciasano, es la responsable del área de administración y compras del Ministerio de Salud (cualquier sospecha de un nepotismo sistémico en la administración pública criolla queda a criterio del lector). Por ello, algunos medios y actores políticos vieron la oportunidad de atacar al ministro en desgracia a través de su cónyuge.

Por eso hablamos de medias verdades y manipulación de la realidad, pues siempre han habido demoras en las compras de antirretrovirales y reactivos, algunos de los cuales han resultado en el pasado en severos desabastos que han dejado a muchas personas sin tratamiento y nunca tuvieron mucho eco mediático. El reciente episodio, con augurios de un nuevo incidente de faltantes, no era tal. Pero veamos un ejemplo del uso político del sida, en el título y parte del contenido de un artículo apocalíptico del periódico Página 12 cuando publica: “Suspenden la entrega de antirretrovirales: El ajuste llegó a los pacientes con VIH”.

El año pasado, diversas organizaciones se manifestaron a favor de la Ley de VIH.

No hay evidencia alguna que sustente que dentro de los planes de ajuste del gobierno argentino se planee dejar morir sin tratamiento a las personas con VIH.

Así que debemos manejarnos con una mayor responsabilidad. Pensemos como la manipulación de una noticia, desde el título mismo, puede afectar la tranquilidad y certidumbre de decenas de miles de personas con VIH que se tratan en el sistema público de salud y sus familiares.

Es importante señalar que hay organizaciones que fueron entrevistadas por los medios como la Fundación Huésped, la Red de Jóvenes con VIH y la Red Argentina de PVVS  http://bit.ly/rearmas) que no se prestaron al juego mediático, como también resaltar la pobre política de comunicaciones de la cartera de salud que colaboró con la desinformación general.

La política y la política de la salud

Vamos a repasar lo obvio, hay dos niveles de gestión gubernamental: la técnica y la política, no siempre claramente distinguibles. Muchas veces, quienes gestionan los programas son además quienes desarrollan los presupuestos, estimaciones, pliegos de licitación y los procesos.  Son los funcionarios técnicos designados aquellos con quienes nosotros tenemos una mayor interacción. Pero quienes “firman los cheques” son los funcionarios políticos.

Habitualmente un jefe de Programa y su equipo sobreviven a los cambios políticos en el ejecutivo; su designación no suele ser una decisión política, ni partidaria, pero puede suceder que ese nivel técnico se vea más o menos condicionado en sus decisiones por la dimensión política.

En la mayoría de los casos, los gobiernos centrales de América Latina poca importancia le dan al VIH y poca injerencia tienen en el tema. Eso no quita que los cambios en otras políticas macro de la salud puedan afectar profundamente a la respuesta, como por ejemplo, reformas en el sector salud, modelos de aseguramiento universal, privatizaciones, descentralizaciones, etc. Ahí es donde la política, sin entrar en una guerra, puede cobrar muchas vidas, tantas o más vidas que las que se cobran la corrupción y la burocracia, padecimientos endémicos en nuestros países.

Y no todo es lo mismo. Quienes alguna vez hemos tenido la oportunidad de trabajar cerca de un Programa Nacional, sabemos que hay un número significativo de profesionales altamente comprometidos que cumple su deber como servidores públicos en salud, cargos a los que han accedido por méritos y ejercen en condiciones laborales precarias; son quienes ponen la cara frente a los embates de la mala política.

Además de seguir de cerca toda la cadena del acceso a los servicios e insumos de la prevención y tratamiento del VIH, creo que como sociedad civil debemos vigilar y monitorear todas las otras cuestiones de la política de salud, economía, educación, pobreza, equidad y desarrollo que afectará directa o indirectamente la vida de las personas que viven o son vulnerables al VIH. Lo que no podemos hacer es quemar nuestra credibilidad comprando y vendiendo “gatos por liebres”, no podemos perder nuestro capital político y legitimidad que vamos a necesitar algún día no muy lejano, para librar la madre de todas las batallas.

Con mi VIH no

No es la primera vez que en la Argentina se intenta hacer uso del VIH y el sida con intenciones político partidarias, siempre como recurso de campaña para agitar el miedo, falsas profecías y conspiraciones. Es algo miserable que se juegue con este tema en forma ligera, sabiendo que repercute en la tranquilidad y estabilidad de más de setenta mil personas con VIH y sus familias, que dependen del sistema de salud pública para mantenerse con vida.

Sería más noble y productivo que interpelen a los poderes para que hablen de VIH durante las campañas políticas, para saber si los candidatos tienen remota idea sobre el tema y que se comprometerían a hacer.

Algunas personas con VIH, habrán perdido el sueño estos días, habrán atravesado angustias y desazón; espero que esto los movilice, los despierte, para que -entre otras cosas- puedan decir fuerte y claro a todos los sectores: Con mi VIH no juegues.

Información adicional del 26 de Enero:

El día de hoy se mobilizó el Frente Nacional por la salud de las PVVS y se reunieron con autoridades del Minsiterio, su comunicado http://bit.ly/2DGju9B

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