Desde hace más de un año, las organizaciones de la sociedad civil con trabajo en tuberculosis, activistas y personas afectadas por la enfermedad vienen exigiendo al Estado peruano que cumpla con su obligación de proteger la salud de sus ciudadanos y garantice las operaciones de tórax que requieren decenas de personas afectadas por tuberculosis multidrogo resisten.

Organizaciones de personas se manifestaron frente al Ministerio de Salud para exigir las operaciones de tórax.

Las operaciones de tórax son recomendadas para ciertos casos de personas afectadas por la tuberculosis multidrogo – resistente y extensamente resistente a los medicamentos para complementar el tratamiento farmacológico, contribuir a la curación y la sobrevida. A través de las redes sociales y manifestaciones públicas, las organizaciones de personas afectadas vienen reiterando su exigencia al Estado peruano; esta semana,  publicaron una carta abierta dirigida al presidente y al Congreso de la República.

Como hemos reportado anteriormente en este medio, desde hace casi tres años se suspendieron las operaciones de tórax en el país, sin explicaciones. Hoy, más de 130 personas esperan por la operación.

Huele a estigma y discriminación

Una de las razones que se esbozan cuando surge el tema en las discusiones es la carencia en el país de salas de operaciones especiales para la intervención de personas con tuberculosis; salas con medidas de bioseguridad extraordinarias es lo que se exige.

Sin embargo, es preciso señalar que las medidas de bioseguridad y esterilización de equipos e insumos deben ser estándar, para todos los pacientes que requieran cualquier intervención quirúrgica. Exigir medidas extraordinarias para la atención de un grupo de personas huele a estigma y discriminación, además de la negligencia que evidencia en el manejo de la bioseguridad en cualquier otro caso.

VIH o tuberculosis: distinta infección, mismo estigma

Fernando D'Alessio, ex ministro de salud, aseguró que la sala de operaciones se implementaría en un hospital del Sur de Lima.

Cuando fue posible acceder a tratamiento antirretroviral y era posible salvar las vidas de las personas que vivían con VIH, se hizo evidente la discriminación que sufrían en diversos servicios de salud. El servicio dental ponía las citas de las personas con VIH al final del día, para evitar cualquier infección de otros pacientes por el instrumental. Los servicios de ginecología hacían lo mismo, para no exponer a otras mujeres a los “espéculos contaminados”. En cirugía postergaban una y otra vez la operación hasta que hubiese espacios libres en los que la sala no fuera a ser usada luego de la intervención a la persona con VIH. Hasta hace pocos meses, hemos visto como algunos hospitales se negaban a brindar el servicio de diálisis a personas con VIH porque no contaban con los “equipos necesarios”.  Aún no les queda claro que las medidas de bioseguridad deben darse para todos los pacientes, con o sin diagnóstico de VIH.

El estigma se ha trasladado a la tuberculosis, ahora, pero afortunadamente se ha encontrado con un movimiento emergente que viene luchando día a día desde hace más de dos años porque estas operaciones se den en el plazo inmediato.

La gestión del Ministerio de Salud ha cambiado tres veces en lo que va de este gobierno (19 meses), y se han dado muestras -a veces demagógicas- que pretendieron “tranquilizar” a la sociedad civil; en el caso del último ministro, Fernando D’Alessio, hasta visitó una sala de operaciones en un hospital al sur de la ciudad y dijo que todo estaría listo en un corto plazo, para luego conocerse que la sala de operaciones se implementaría en otro hospital. Pero las personas afectadas por la tuberculosis que requieren las operaciones no han cambiado,  siguen ahí, esperando y luchando porque el Estado cumpla con sus obligaciones.

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