No cabe duda alguna que las poblaciones clave del VIH, mujeres trabajadoras sexuales, gais y otros hombres que tienen sexo con hombres, personas trans, usuarios de drogas y personas privadas de la libertad, son aquellas más expuestas al VIH y las ITS. Y esto no es un capricho de agencias sino es una categoría que responde a una serie de variables de tipo epidemiológico, de comportamiento y vulnerabilidad.

Epidemias concentradas respuesta focalizadas

Repasemos la definición de ONUSIDA para estas poblaciones: “considera que los gais y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los trabajadores sexuales, las personas trans, las personas que se inyectan drogas y las personas en prisión o bajo reclusión de otra clase son los cinco grupos de población clave especialmente vulnerables al VIH, y con frecuencia los que carecen de un acceso adecuado a los servicios”.

O la de la Organización Mundial de la Salud, que señala que las poblaciones clave son grupos definidos que, debido a comportamientos específicos de mayor riesgo, tienen un mayor riesgo de VIH, independientemente del tipo de epidemia o del contexto local. Además, a menudo tienen problemas legales y sociales relacionados con sus comportamientos que aumentan su vulnerabilidad al VIH. Estas pautas se enfocan en cinco poblaciones clave: 1) hombres que tienen sexo con hombres (HSH) 2) personas que se inyectan drogas, 3) personas en cárceles y otros entornos cerrados, 4) trabajadoras sexuales y 5) personas transgénero. Las personas en las cárceles y otros entornos cerrados están incluidas en estas pautas, también, debido a los altos niveles de encarcelamiento de los otros grupos y al aumento de los comportamientos de riesgo y la falta de servicios de VIH en estos entornos. Las poblaciones clave son importantes para la dinámica de la transmisión del VIH y también son socios esenciales en una respuesta efectiva a la epidemia.

Y debemos insistir que lo que les da carácter de “clave” no es solo la prevalencia, sino las prácticas que facilitan la circulación del VIH entre ellas, los problemas legales y sociales del entorno incluyendo el estigma, la discriminación, la violencia y la criminalización. Pero en ningún lado esta escrito que no se deban dirigir los esfuerzos y la inversión sobre otras poblaciones.

Paquetes diversos

Ya hace muchos años, el Fondo Mundial, PEPFAR, USAID, entre otros financian la oferta de los denominados paquetes de prevención.

¿Qué es un paquete de prevención? Cada donante y cada país parecen tener ideas similares, pero algo distintas de lo que contienen estos paquetes. Y esto es preocupante pues invertimos y reportamos la oferta de estos paquetes que no se parecen, incluso entre programas dentro del mismo país. Para algunos un paquete es un folleto, un condón y un lubricante; para otros, algo más.

¿Qué tiene que tener un paquete?

Es todo aquello que necesita una persona: información, servicios e insumos para prevenir el VIH y las ITS, nada menos.

Como cada agencia tiene su manual, su receta, su libro, a continuación queremos tratar de realizar una lista exhaustiva de lo que un paquete debiera contener.
- Preservativos: de buena calidad, bien lubricados, en cantidad necesaria y con instrucciones en el envoltorio sobre su uso correcto.
- Lubricantes a base de agua: en las cantidades necesarias para poder usar lubricante para cada condón y en envases cómodos y portables para que acompañen los condones.
- Folleto preventivo desarrollado para cada población en particular que incluya información sobre los derechos.
- Referencia: información para que la persona pueda llamar a una línea telefónica que brinde información, concurrir a un centro de salud cercano a realizarse test, etc.

Esto que hemos descrito es la noción de paquete como insumo físico que se distribuye (en una caja o un sobre), pero en sentido estricto, se le debería sumar al paquete otras intervenciones como el testeo. Entonces un paquete completo debiera incluir los cuatros ítems de arriba más:
- Acceso a test rápido de VIH, dentro de un espacio de atención primaria o auto-administrado.
- Consejería de VIH y de derechos.
- Diagnóstico rápido de ITS.
- Prueba de hepatitis.
- Profilaxis Pre-exposición para aquellos que fueran elegibles.
- Servicios de salud sexual para hombres, mujeres y trans.
- Servicios legales.

Con todo este listado disponible, idealmente en forma gratuita, estaríamos poniendo al servicio de la comunidad la oferta de la prevención combinada, atendiendo las dimensiones de las barreras estructurales, comportamentales y biomédicas. Menos que esto es placebo, es engañarnos  y hacer mal uso de los recursos existente.

En los próximos años, vamos a ver la transición de la inversión internacional para la prevención, a la cobertura de los servicios de parte de fuentes públicas nacionales, y sabemos que un Estado se siente más cómodo tratando que previniendo. Así es que no solo urge incidir para que los países inviertan en prevención, sino que lo hagan de la forma adecuada.

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