Organizaciones de la sociedad civil y agencias de cooperación internacional hicieron acciones en las ciudades más importantes del país con el objetivo de resaltar el respeto a la identidad de género y orientación sexual, aunque también se hizo mención a la  corrupción del país que atrasa los procesos de investigación de los crímenes LGTBI.

La movilización en la capital, Tegucigalpa, se realizó bajo el slogan “Diversidad = Libertad e igualdad”, organizada por el comité nacional. En ella participaron más de 250 personas, entre las que se encontraban representantes de diferentes organizaciones internacionales como OACNUDH y USAID.

Las banderas del arcoíris y banderas trans fueron flameadas en el recorrido de 2 horas que culminó en el parque central con un evento protocolar que difundió un comunicado que llamaba la atención por las violaciones de derechos humanos de las personas LGTB.

En la ciudad de San Pedro Sula también se realizó una movilización, en este caso más enfocada con la participación de la población trans, exigiendo una ley de Identidad de género y la investigación de los casos transfemicidios que han quedado en la impunidad.

Dentro de la movilización también se pronunciaron  varios grupos de sectores vulnerables como el de las mujeres que llevaban presentando la campaña “Yo no quiero ser violada”.

Nada que celebrar

Lejos de ser una celebración, las movilizaciones buscaron ser una conmemoración y un llamado a la reflexión y a la acción para prevenir los ataques hacia las personas LGTB. A 5 meses de haber iniciado el  2018, Honduras ya cuenta con el registro de 15 personas LGTB asesinadas, según el Observatorio de la Organización Cattrachas, que también muestra que de estos casos, solo tres han sido judicializados.

Por otro lado, los medios de comunicación, que constantemente atacan a las personas LGTBI, juegan un rol importante en la sociedad hondureña. Así,  en ocasión del 17 de mayo, el Diario la Prensa, uno de los diarios más vendidos, publicó un supuesto sondeo sobre la desaprobación del matrimonio igualitario. El encabezado era más que tendencioso: “Más del 70% de los hondureños rechaza el matrimonio homosexual”. Aunque la encuesta de opinión tocaba diversos temas, el titular quiso mostrar el rechazo de la sociedad hondureña al matrimonio igualitario, como si los derechos debieran ser validados por un referéndum.

En ese contexto, la violencia hacia las personas trans es cotidiana. Y aquí cabe una historia en primera persona: hace poco un agente de la Policía Nacional me despojó de mi documento de identidad sólo para llamarme con el nombre que ahí aparece, un hecho común en Honduras que aún no cuenta con una Ley de Identidad de Género.

Este 17 de mayo fue solo un recordatorio que la lucha se debe de seguir haciendo, pero todavía nos hace falta mucho camino por recorrer.

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