Corresponsal Clave conversó con mujeres activistas de distintos países de Latinoamérica para recoger sus impresiones sobre la situación laboral de las personas que viven con VIH.

“En Venezuela está muy mal la situación en general; y el VIH/SIDA en el ámbito laboral es más grave aún. No quieren contratar a personas con VIH, siguen haciendo estudios de VIH sin consentimiento de la persona; hemos luchado, pero la ley se infringe igual. No hay nada de medicamentos, los anaqueles de las farmacias vacías, no quieren comprar y no tienen dinero para hacerlo; le deben a la Organización Panamericana de la Salud  mucho y no les quiere soltar más”, nos contó Raiza Farnataro.

El test de VIH todavía es exigido en empresas de distintos países.

Venezuela atraviesa por una profunda crisis humanitaria e institucional. En ese contexto, la situación de las personas con VIH es mucho más crítica.

En el país vecino, Colombia, la discriminación y el estigma también suele afectar a las personas que viven con VIH en el ámbito laboral. “En Colombia no contamos con leyes de protección al trabajo para  las personas. Muchas personas con  VIH ocultan sus diagnósticos para no ser despedidas de sus trabajos o  están desempeñando trabajos informales; (…) hay empresas que piden el estudio de VIH para acceder o permanecer en el lugar de trabajo, no se observan abiertamente personas con VIH ocupando cargos públicos; estamos viendo más a personas  trans ocupando en dichos cargos porque se han metido en la política, y si hacemos un análisis, es difícil encontrar un  país en América Latina y el Caribe donde las personas con VIH gocen de todos los beneficios en el ámbito laboral”, comentó Sandra Arturo, del Movimiento Latinoamericano de Mujeres que viven con VIH.

Por su parte, Brasil, el país que ha liderado la respuesta a la epidemia en la región, también muestra algunas debilidades para el abordaje del VIH en el ámbito laboral. He seguido de cerca la cuestión del sida en el lugar de trabajo aquí en Brasil. Desafortunadamente, a pesar de todo el avance tecnológico que tenemos en la medicina, en tratamientos, medicamentos y exámenes, no hemos tenido muchos avances en las conquistas laborales. En muchos lugares de trabajo, sólo una vez al año se hacen conferencias sobre el VIH, en las llamadas "Semana de prevención de los accidentes de trabajo" (SIPATEs). (...) El mismo poco avance encontramos en las cuestiones de no discriminación hacia las personas que viven con el VIH. Sin duda, esta discriminación es generada por la desinformación”, nos dijo Silvia Almeida, del Movimiento Nacional de  Ciudadanas Positivas/SP/, de BRASIL.

La situación formal en Guatemala es auspiciosa, se cuenta con un Decreto de trabajo y una Ley de VIH que prioriza el derecho al trabajo; sin embargo, nos contó Iris López, es distinta “la práctica al solicitar un trabajo. Te piden un chequeo médico donde también -en forma solapada- piden el diagnóstico de VIH. (Las leyes) son letra muerta. En mi caso personal, yo perdí el trabajo por mi diagnóstico y por mucho tiempo estuve tambaleando sin trabajar; ahora soy una persona pública y estoy trabajando en el sistema de salud. Pero no nos ven como personas capaces o productivas. Muchas personas con VIH, por temor al estigma y discriminación, optan por buscar un trabajo solo para subsistir, a pesar de las capacidades profesionales”.

En el caso de Paraguay, se cuenta con el Código laboral para todas las personas que es una ley proteccionista, y una ley N° 3940/09 que habla del derecho de las personas con VIH al trabajo digno y la no obligatoriedad de la prueba de VIH  para acceder o permanecer en un puesto de trabajo;  sin embargo, hasta la fecha es letra muerta, porque hay empresas públicas y privadas que exigen el test de Elisa para acceder a un puesto de trabajo. Para el caso de personas que deseen ingresar a la Academia de Policía o de las Fuerzas Armadas, la prueba es obligatoria. En este contexto, las personas con VIH suelen ocultar sus diagnósticos por el temor al estigma y discriminación, otras tienen trabajos informales.

Las voces de estas activistas nos muestran que no hay gran diferencia de la situación del VIH en el ámbito laboral a nivel regional, persisten las graves violaciones a los derechos humanos de las personas con VIH. Así, se mantiene la deuda de los Estados hacia la protección del derecho de un trabajo digno.

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