Por Juan Carlos Mendoza

El 28 de mayo de 2018, en el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, se llevó a cabo el “Conversatorio Para un Abordaje Integral en la Prevención y Atención del VIH: Hacia la Erradicación del Sida para 2030 en México”. Convocados por AHF México, en representación del Candidato Independiente participó Valeria González; por la Coalición Juntos Haremos Historia la Doctora Asa Cristina Laurell; por la Coalición por México al Frente, el Doctor Emilio Álvarez Icaza; y, por la Coalición Todos por México, el Doctor Jorge Núñez, se reunieron para “sacar del clóset” sus propuestas en los temas de prevención y atención del VIH.

Antes del conversatorio, el VIH no figuraba en la agenda de los candidatos a la Presidencia de México. Parece que los 30 años de la infección en nuestro país han pasado desapercibidos y no es un tema “rentable” para nuestra clase política. A menos de un mes de nuestras elecciones, será importante darle seguimiento a los compromisos en la materia que los candidatos asumieron a través de sus representantes.

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Diversos partidos políticos discutieron sus potenciales abordajes para el VIH.

lo basta con googlear [VIH + el nombre de cada candidato a la presidencia] para darnos cuenta de que el tema del VIH fue parido (probablemente con dolores extremos y sin epidural) en la agenda de política de los presidenciables a partir del 28 de mayo. Antes de ese día, no existían propuestas con relación a la solución de los retos pendientes en la prevención y atención de la infección por el VIH.

Las premisas expuestas por los representantes, en su mayoría, no fueron novedosas, fueron simplemente el recordatorio de lo que se debería hacer desde siempre o una salida rápida para cumplir con el evento. Un presupuesto suficiente, el cumplimiento del Derecho a la Salud, el incremento de campañas de prevención y la educación sexual, fueron ejemplo de lo ya conocido como urgente y necesario.

Algunos elementos que, aunque poco novedosos, sí resultan rescatables de la discusión, fue la mención de Laurell de la necesidad de voltear la mirada hacia cambios en el sistema de salud. Según la representante, mejorar el vínculo entre las dependencias estatales y federales puede influir en la atención de las personas con VIH, ya que es en las dependencias estatales donde se brinda la atención. Otra de sus propuestas fue la modificación del modelo de la compra de antirretrovirales a la industria farmacéutica y la posible producción de medicamentos genéricos. Es importante recordar que México adquiere medicamentos a precios muy altos.

Diversos representantes abordaron la inclusión del tema de la educación sexual en la que se incluya el respeto a la diversidad sexual como una de las directrices de la prevención de la infección. Este aspecto es relevante, ya que en México las mayores proporciones de incidencia y prevalencia de la infección por el VIH se encuentran en los hombres que tienen sexo con hombres. Además de la importancia epidemiológica de la población, se ha documentado que la vivencia de la homofobia es un factor de riesgo para adquirir la infección, pero también una barrera para la prevención y atención de la misma.

La efectividad de toda intervención preventiva, no radica sólo en el nivel individual, sino que depende también del contexto en el que las personas se desarrollan cotidianamente, por lo que mejorar el clima social repercute en la mayor posibilidad de acceder a elementos para enfrentar los retos de la infección. Por ejemplo, si no existiera la homofobia, se podría contar con mejores redes de apoyo, mejor salud mental, campañas específicas para hombres gay y bisexuales, mejor comunicación con personal de salud, etc.

Para concluir su participación en el Conversatorio, los representantes asumieron siete compromisos propuestos por AHF México, tres de los cuales resultan de interés, ya que no emergieron en la mayoría de las propuestas en el evento y tienen relación con cambios estructurales como garantizar el derecho de los niños y las niñas a una educación sexual laica,  científica, objetiva y no valorativa; transparentar el gasto de los recursos etiquetados que la Federación transfiere a los Servicios Estatales de Salud para los programas de prevención, detección y atención del VIH/Sida e ITS y, por último, desarrollar políticas y protocolos nacionales para la adquisición y la gestión de las cadenas de suministro para los medicamentos, pruebas de laboratorio y otros productos básicos de salud, esto incluye la negociacion de precios y la transparencia del proceso.

A menos de un mes de las elecciones, las personas con VIH, la academia y la sociedad civil en general, tenemos el reto de incidir en que las agendas políticas incluyan compromisos relacionados a la prevención y atención del VIH y que estos se reflejen en sus discursos. Asimismo, debemos revisar y analizar los contenidos de las agendas de salud en los planes de campaña con el fin de encontrar puntos de encuentro o de oportunidad en las que se pueda posicionar el tema de la infección.

Finalmente, luego de las elecciones nuestro enfoque principal deberá ser la vigilancia ciudadana, velando y exigiendo el cumplimiento de los acuerdos signados en campaña y de las obligaciones ya establecidas.

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