Un grupo de activistas de la región participó de una sesión especial organizada por ONUSIDA sobre los faltantes de antirretrovirales (ARV).

Alma de León de ITPC presentó un análisis detallado sobre los elementos que pueden desencadenar un desabastecimiento que van desde una pobre planificación hasta las demoras en la compra. Alma resaltó el impacto negativo que tienen los faltantes en la adherencia de las personas que viven con VIH (PVVS). Muchas veces, las personas deben superar grandes barreras relativas al transporte,  abandonando sus tareas o el trabajo, para encontrarse con una negativa en la farmacia que los obliga a volver al hospital o, a interrumpir su tratamiento.

Sandra Cabrera, jefa de Programa de Sida del Uruguay.

La Jefa de Programa de Sida del Uruguay, Sandra Cabrera, en representación del Grupo de Cooperación Técnica Horizontal (GCTH), presentó una pequeña y rápida encuesta realizada con los países miembros del grupo y, aun cuando la muestra es limitada, refleja un problema constante: todos los países consultados han reportado algún faltante en el último año.

Massimo Ghidinelli, Coordinador del equipo que se ocupa de VIH y Hepatitis  en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Washington, mostró datos, algunos de los cuáles han sido compartidos en la reciente publicación de la Lupa, sobre los problemas de desabastecimiento y el impacto que esto tiene para “tratar a todos” y mantener a las PVVS indetectables y saludables. Puso el énfasis en las formas en las que los gobiernos compran, en mucho casos pagando precios abusivos y reiteró la importancia de hacer uso del Fondo Estratégico como mecanismo de compra de antirretrovirales y otras drogas de alto costo para lograr un uso óptimo de los recursos.

Ghidinelli también alertó sobre la dispersión terapéutica, los países todavía compran una combinación de opciones de tratamiento muy amplia, algunas de las cuales ya no son recomendadas para su uso según los estándares internacionales. Optimizar los esquemas de tratamiento, por ejemplo usando dolutegravir, ha mostrado en aquellos países que usan el Fondo Estratégico una reducción récord en los precios.

ONUSIDA organizó una sesión especial sobre desabastos de antirretrovirales.

César Núñez, director de ONUSIDA para América Latina, reiteró la alarma puesta por las Naciones Unidas sobre la casi certeza que las metas para el 2020 no serán alcanzadas. Fundamentalmente, lo que aleja a los Estados del cumplimiento de los objetivos acordados es la falta de compromiso e inversión pública. Preocupa mucho, tanto a ONUSIDA como a OPS, la lenta adopción de la prevención combinada (incluyendo la PrEP), así como la fuerte dependencia de los programas del Fondo Mundial para el sida, la tuberculosis y la malaria, que se encuentra en retirada de la región. En línea con una reciente publicación de ONUSIDA, Núñez alertó sobre la ralentización de la respuesta al VIH y que enfrenta una doble crisis, la ausente prevención combinada por un lado y los desabastos de antirretrovirales por el otro. Por último, hizo un llamado a estar atentos a las crisis que enfrentan algunos países que se pudieran expandir a otros, como por ejemplo: Venezuela, Nicaragua y Honduras.

Todo faltante es un desabastecimiento

En la región, hay un sub-registro y sub-notificación de los desabastecimientos, debido a la falta de sistemas de vigilancia, alerta y notificación de estos y, por el otro lado, por la creencia que si faltan medicamentos un día o solo algunos días, por un pequeño retraso, este no debiera registrase como desabastecimientos.

Cualquier PVVS que vaya a un centro de salud a retirar sus ARV y no los consiga, entiéndase el tratamiento completo para un mes, debe ser considerado como un desabasto. Por ejemplo, si recibe uno o todos los medicamentos de su esquema fraccionados o se le pide que regrese otro día, este debe ser considera y tratado como un desabasto.

En los últimos años, ha caído la veeduría y vigilancia social sobre la distribución de medicamentos. En la actualidad suceden situaciones de desabastecimientos en un estado, una provincia o un municipio y el nivel central desconoce la situación hasta que se agrava. Cada país tiene sistemas completos de gestión de suministro, pero tienen algo en común, la mayoría de ellos son descentralizados y a su vez fragmentados, aun cuando los ministerios y los programas se ocupen de la compra y distribución de los ARV, hay un complejo entramado de procesos para que estos lleguen a los usuarios.

Es urgente el restablecimiento de mecanismos de control de los sistemas de distribución y de alertas tempranas, pero también los programas deben asignar a los puntos de atención y cuidado un número significativo de ARV para poder absorber un potencial retraso en la distribución.

En la actualidad la mayoría de los países desarrollados entregan provisiones de medicamentos para entre tres y seis meses de tratamiento, esto no solo reduce la carga y estrés en el sistema, sino que reduce las posibilidades de interrupción originados en los servicios o en los usuarios. Bastaría que en nuestra región, en los servicios de atención, al iniciar un esquema de tratamiento, se le pudiera entregar a las personas con VIH dos meses de suministro, esto aseguraría la existencia de un stock individual que le permita, eventualmente, mitigar el impacto de un desabastecimiento.

El desabastecimiento, al final del día, tiene que ver con cómo y qué compran los programas y seguros de salud, y esto debe ser controlado por la autoridad nacional sanitaria.

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