Por Ramón Acevedo.-

Hace unas semanas, el periódico El Caribe de la República Dominicana público un reportaje titulado “Una pareja de adolescentes con VIH pide ayuda para un bebé que tiene” que presentaba a una pareja de jóvenes con VIH y en condiciones de extrema pobreza, de la Provincia Spaillat, Moca, pedían ayuda para sacar adelante a su hijo de 6 meses de edad. “Alimentar a su hijo y costear los medicamentos son nuestro compromisos y preocupaciones”, señalaban. “He salido a buscar trabajo y por mi condición de salud no consigo empleo”, confesaba el padre.

La joven madre pidió apoyo para asegurar la alimentación de su hijo.

La Joven pareja solicitaba ayuda no solo por ellos, sino por su hijo que nació en el marco del Programa de Prevención de VIH Materno – Infantil y ha salido negativo a VIH. La familia busca una mejor vida: “Comemos de lo que nos dan algunos vecinos, el niño toma leche si alguien nos la regala, pero ahora mismo es muy poca la ayuda que tenemos”, narró para el reportaje la madre.

La atención integral en VIH no es solo entrega de medicamentos antirretrovirales. El Informe de la importancia de la Nutrición y la seguridad alimentaria en la Atención Integral a PVVS en República Dominicana  evidenció que, a pesar que la población estudiada mostró condiciones económicas y de viviendas relativamente estables, existe una elevada prevalencia de inseguridad alimentaria a nivel del hogar, en la mayoría de los participantes (57%) clasificados como grave. Por su parte, el Reporte del Servicio Nacional de Salud  del Programa Nacional de Atención Integral en VIH (Abril, 2018) muestra que el porcentaje de personas con carga viral suprimida o indetectable del Programa Nacional de VIH es de 52% y una de las razones por la cual las personas no toman los medicamentos es porque “a veces no tienen que comer”.

La inseguridad alimentaria se convierte en un obstáculo para la adherencia al consumo de los medicamentos antirretrovirales, es de vital importancia que para lograr una Respuesta Nacional al VIH eficiente los programas de protección social y provisión de alimentos prioricen a los hogares de personas VIH+.

El país cuenta con programas denominado SOLIDARIDAD y el Plan de Asistencia Social de la Presidencia que tienen planes de trabajo con el Consejo Nacional para el VIH y Sida (CONAVIHSIDA) para mejorar la calidad de vida de los hogares de personas con VIH; sin embargo, el alcance es aún muy bajo. El CONAVIHSIDA está a la espera de la validación de la información sobre el registro de hogares de personas con VIH de la Coordinación de Atención al Beneficiario para retomar  la provisión de alimentos y enseres, como parte del Plan de Asistencia Social de la Presidencia.

La Respuesta Nacional al VIH y Sida tiene una estructura multisectorial y ha recorrido un camino para incorporar los programas sociales del Estado en la atención a las personas con VIH; en unos se ha avanzado más que en otros, pero queda mucho por avanzar.

El país está comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030; entre ellos queremos destacar “terminar con todas las formas de hambre y desnutrición en la región para 2030 y velar por el acceso de todas las personas a una alimentación suficiente y nutritiva”; igualmente, está anotado para cumplir con las metas 90-90-90 del ONUSIDA, cuyo tercer 90 hace referencia a que el 90% de las personas en tratamiento antirretroviral sean adherente y como consecuencia de ello alcancen niveles indetectables del virus en sangre. Ambos compromisos están muy relacionados y deben ser observados de manera conjunta.

La inseguridad alimentaria en los hogares de las personas VIH es un obstáculo para avanzar a una adecuada adherencia en la toma de los medicamentos antirretrovirales; de manera que se pone en riesgo el impacto de la inversión financiera y programática en el Programa Nacional de Atención Integral en VIH en una coordinada y articulada Respuesta Nacional al VIH, eficiente, que mejore la condición y calidad de vida de las personas viviendo con VIH y sus familiares. Una Respuesta Nacional al VIH pierde integralidad si los demás sectores; en este caso las instancias de protección social del Estado Dominicano no visibilizan y responden a la situación de pobreza.

La situación de pobreza y falta de protección social que vive la pareja de jóvenes con cuya historia empezamos esta nota es un reflejo de otros muchos hogares de usuarios del Programa Nacional de Salud en VIH.

Es necesario, entonces,  aunar esfuerzos y establecer metas e indicadores claros con el Programa de SOLIDARIDAD y el Plan de Asistencia Social de la Presidencia, con el acompañamiento de las Naciones Unidas, en particular con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para lograr la meta de #CEROHAMBRE en los hogares de personas con VIH.

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