La cita que reúne a delegados de los países de América Latina y el Caribe, representantes de al menos 150 organizaciones no gubernamentales y agencias de las Naciones Unidas es un espacio para efectuar un balance de los cinco años de implementación del Consenso de Montevideo, de los avances y las medidas prioritarias para superar las brechas en la comprensión y abordaje de muchos temas sobre población y desarrollo en la región.

Elena Reynaga, Redtrasex.

Entre las organizaciones de la sociedad civil que se hicieron presentes se encuentra la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe (REDTRASEX), que ha liderado una fuerte respuesta de la sociedad civil para el abordaje integral y el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en particular de las mujeres trabajadoras sexuales, y han pedido un mayor compromiso gubernamental para el fortalecimiento de las instituciones no gubernamentales que permita la adecuada implementación y monitoreo del Consenso de Montevideo y sus documentos operacionales.

Corresponsales Clave dialogó con Elena Eva Reynaga, Secretaria Ejecutiva de REDTRASEX, quien reflexionó sobre la importancia de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de las poblaciones clave, sobre su visión sobre el desarrollo sostenible y la participación de la sociedad civil en el proceso de implementación y seguimiento de las políticas de población y desarrollo en la región.

Corresponsales Clave (CC): ¿Cómo ha visto el avance de la implementación del Consenso de Montevideo en el ámbito regional?

Elena Reynaga (ER): Primero, yo creo que es una herramienta muy importante, que fue muy participativa en su construcción, nosotras participamos mucho en la elaboración de los indicadores, el trabajo de la Sociedad Civil ha sido muy productivo. Ahora, el problema son los gobiernos, hay una gran mentira como en muchas otras cosas, en los documentos que se firman y en las iniciativas regionales que tienen que ver con los derechos de las mujeres; los gobiernos terminan firmando, pero en la práctica no se pone la plata o el financiamiento adecuado, el gran problema para la implementación del Consenso de Montevideo en los países es que no está el presupuesto.

CC; ¿Cuál es rol que ha red de Trabajadoras Sexuales para lograr la implementación de este Consenso y cuáles son, a su juicio, los desafíos inmediatos?

ER: Nosotras somos una red regional y el principal problema son los presupuestos que son muy limitados, particularmente para las trabajadoras sexuales, el tema del trabajo sexual es aún, como dicen algunos, un tema controversial, que divide las aguas; entonces para conseguir recursos para darle seguimiento a algunos documentos que firman nuestros países es un problema; no obstante eso, nosotras hemos ganado mucho terreno  y trayectoria, precisamente en este espacio, donde somos muy protagonistas, muy respetadas.

El presidente del Perú, Martín Vizcarra estuvo presente en la inauguración de la Conferencia.

En todos los documentos siempre estamos presentes, y queremos seguir ganando terreno; por ejemplo, en la próxima conferencia, no solo queremos salir en el documento del Foro de la Sociedad Civil, queremos estar presentes en los paneles de la CEPAL, ya que el tema central de dicha conferencia es la economía, queremos demostrar que a pesar del dinero que nosotras ganamos, por la situación de clandestinidad que vivimos, no podemos tener vivienda, cuentas de banco, ¿cuánto dinero se mueve alrededor del trabajo sexual? Y, ¿cuánto de ese dinero podríamos aportar en impuestos para mejorar políticas públicas dirigidas a nuestra población? Creo que es una gran oportunidad y un gran desafío que tenemos para los próximos dos años.

CC; ¿Cómo ve en los países la necesidad de contar con una regulación del trabajo sexual? ¿se ha avanzado lo suficiente?, ¿cuál ha sido la respuesta por parte de los gobiernos?

ER: Hemos avanzado mucho, hoy contamos con 4 países con un reconocimiento por parte de los Ministerios del Trabajo como sindicatos; eso, hace 24 años, cuando inicié mi militancia era algo inimaginable. Yo  hubiese pensado que Argentina sería el primer país, sin embargo, pasó todo lo contrario, iniciamos en Centro América, en Guatemala, siguió Nicaragua, hace muy poco les dieron la personería jurídica gremial a las compañeras del Perú. Están pasando cosas y eso tiene que ver con el esfuerzo y también con el trabajo en red que hemos impulsado. Siempre decimos que una golondrina no hace verano, una sola organización en un solo país es posible que tenga muchos logros, pero su impacto se ve limitado, el conformarnos como una Red, el articularnos, transferir conocimientos y experiencias de un país a otro ha permitido contar con los logros que hoy tenemos y podemos mostrar.

CC. ¿En Argentina, que ha sido lo más difícil para resguardar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y como estas demandas se vinculan con el trabajo de la Redtrasex?

ER: Los derechos Sexuales y reproductivos no tienen que ver con el color de los gobiernos; en el gobierno anterior no avanzamos mucho, es más, retrocedimos, lo importante es que la organización crece cada día más, siendo una de las redes más visibles de la región.

A propósito de la discusión de la Ley del Aborto en Argentina, la Redtrasex hizo una manifestación en la Conferencia.

En términos de gobierno, está el tema del abolicionismo, creo que el abolicionismo Argentino es el más violento de toda la región, entonces  tenemos una ley de trata que es todo, el gobierno anterior prohibió la publicación de avisos clasificados de venta de servicios sexuales, (…) prohibió absolutamente todo, generando una caza de brujas continuamente. Hoy, las compañeras sexuales están trabajando en mayor clandestinidad que antes y esto no tiene que ver ni con la Derecha ni con la Izquierda.

A veces yo le reclamo a la izquierda que en temas de sexualidad les falta mucho; se quedaron hace como doscientos años con el manifiesto, y sobre todo con las mujeres, hemos avanzado en temas de organización,  creemos que militar en el tema del aborto, hace más de 20 años, nos ha permitido avanzar en otras temáticas, (…) estamos allanando el camino para el reconocimiento pleno de nuestros derechos.

CC: ¿Cuáles son los desafíos inmediatos que se ha planteado la Red de trabajadoras sexuales?

ER. Nosotras queremos llegar en un par de años a la OIT, queremos que la Organización Internacional del Trabajo se pronuncie con una declaración -como lo hizo con las trabajadoras domésticas. Ese es un trabajo que no se logra de la noche a la mañana , por eso es importante que en todos los países se logré la sindicalización y logremos la inserción en las centrales sindicales, ya que quien pone y acuerda la agenda que discutirá la OIT, esperamos que las centrales sindicales puedan colocar el tema del trabajo sexual en la agenda de la OIT, en Ginebra. Ahora, esto no es la panacea ni la mejor ley, pero es la base, es un documento, una herramienta que nosotras vamos a tener para lograr avanzar hacia el reconocimiento de derechos.

CC: Entendiendo que la prevalencia de Infecciones de transmisión sexual y VIH es muy baja en las trabajadoras sexuales, cuál es su visión respecto a la inclusión de métodos de prevención o métodos anticonceptivos, como el condón femenino en algunos países.

ER: Toda herramienta que sirva para prevenir esta bien. Yo siento, en lo personal, que siempre la obligación de protección recae sobre nosotras las mujeres; por ejemplo, cuando comenzó la epidemia del VIH-Sida, la principal preocupación de las autoridades de salud era controlarnos a nosotras, para cuidar a los “otros”, no por ser una preocupación por nuestra salud, entonces el condón femenino está pensado así. Es como el tema de la violencia, todo lo que se hace es fortalecer las capacidades de las mujeres, de empoderarnos, cuando los abusadores son los hombres, ellos son quienes te dejan los ojos negros; es una contradicción que no hemos abordado adecuadamente.

Por otra parte, Las trabajadoras sexuales tenemos una cultura del cuidado y por ello la prevalencia es tan baja en nuestra población, porque hemos hecho un trabajo de años, no es algo que hayan hecho los gobiernos, es algo nuestro. La imposición del condón femenino como un método de control no tiene mucho impacto, primero porque es muy caro, los gobiernos no los compran, los pocos que se distribuyen es gracias a la contribución de alguna agencia de  Naciones Unidas que los dona, hay gobiernos que ni siquiera compran condones masculinos, necesitan del Fondo Mundial, hay un tema de fondo que es necesario resolver.

CC: ¿Cuál es su llamado para las organizaciones para lograr la implementación del Consenso de Montevideo y tomen un mayor protagonismo en los países?

ER: Primero, y lo más importante, es que quienes tenemos la oportunidad de estar presentes en este espacio, tenemos el compromiso y la responsabilidad, cuando volvemos a nuestros países, de socializar, formar y transmitir los conocimientos que hemos adquirido, difundir qué es este espacio, de qué se trata, cuáles son sus discusiones , porque si tú le preguntas a una persona común y corriente “¿qué es el Consenso de Montevideo?”, no te va a saber decir lo que es y ahí me parece que no solo hay una responsabilidad de los gobiernos, sino que también de las organizaciones. (…) es nuestra responsabilidad bajar a los territorios y socializar, no solo con nuestros pares de la organización, sino con la comunidad, con todas las organizaciones, de esa forma evitamos que los gobiernos vengan a estos espacios a mentir  descaradamente sobre nuestra realidad nacional, mostrando una imagen progresista que no se condice con la realidad. Creo que en este espacio la sociedad civil creció, hemos aprendido que juntas y juntos podemos articular un esfuerzo mayor que va más allá de las diferencias.

La Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y El Caribe está integrada por organizaciones de mujeres trabajadoras sexuales y/o ex trabajadoras sexuales de 14 países (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y México), su trabajo se enmarca en la defensa, promoción, reconocimiento y respeto de los derechos humanos de las mujeres trabajadoras sexuales, en particular de sus derechos laborales, promoviendo la participación de las trabajadoras sexuales sin discriminación de ningún tipo (género, raza, identidad sexual, edad, etnia, país de origen y/o situación socioeconómica).

Agradecemos el tiempo y la disposición de Elena para esta entrevista y sus agudas declaraciones.

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