Por Juan Quintero.-

Venezuela está sumida en una de sus peores crisis económicas y sociales del siglo XXI, situación que ha llevado a miles de venezolanos a migrar a países cercanos u otras regiones, huyendo de la hambruna, la escasez de medicamentos y alimentos, de los deficientes servicios básicos, y un gran declive en la respuesta al VIH y a la tuberculosis.

Para aquellos migrantes que viven con VIH el empinado camino es doblemente complicado. Foto: Getty Images.

Las políticas sociales venezolanas pretendían ser una referencia para la región en materia de VIH, tuberculosis y otros temas de desarrollo.  Sin embargo, el sistema de salud  centralizado a manos del Ministerio del poder popular para la salud con cuestionables acciones, que imposibilita el acceso de manera oportuna y eficiente a la distribución de terapia antirretroviral, reactivos para control de diagnóstico, medicamentos para enfermedades oportunistas, exámenes de laboratorio y de control natal, fórmula láctea para infantes, mecanismos de prevención, entre otros; convirtió al país caribeño en  un referente que pocos se animarían a imitar.

Ante la crisis, la migración

“Escapé de Venezuela  por la situación, se me hacía insostenible seguir estudiando y necesitaba seguir tratándome, o, si no, el VIH me mataría”, sostiene Leonardo Sáenz, merideño de 24 años que dejó atrás una carrera universitaria de diseño industrial incompleta en la universidad de los Andes, en Mérida. “Aquí, en Colombia (Bogotá), me siento más tranquilo. Ya tramité mi nacionalidad y el sistema de salud, aunque no es gratuito, es accesible. Hacerte una prueba de control en Mérida, por el hospital, era imposible, porque no había la máquina o los reactivos. Siempre una excusa. Y abandoné mi tratamiento porque ya no había, tenía miedo que mi familia se enterara y encima que me pudiera morir”, dijo Sáenz a Corresponsales Clave.

Se  estima que en Colombia, la cifra de venezolanos migrantes en estado de regulares e irregulares podría rondar en 470 mil, según los últimos datos entregados por el Grupo de Estudios sobre Migración de la oficina Migración Colombia.

Como respuesta a la inminente migración de venezolanos, la Corporación Red Somos ha creado un espacio de atención en VIH y brinda una serie de asesorías en materia de migración y normas de extranjería, que muestran al usuario la ruta a seguir sobre las diferentes modalidades de visa y posibles vías de rápida atención. La Red también busca identificar, medir y evidenciar la problemática emergente por medio de encuestas dirigidas a la población venezolana que vive con VIH. Entre los datos preliminares que ha colectado, se evidencia que, de 43 que viven con VIH personas participaron en el estudio, el 85% manifiesta no haber recibido asesorías jurídicas por otros servicios privados o de parte del Estado para regularizar su situación migratoria.  El 73% tiene menos de un año en Colombia y más de un año sin acceso a medicamentos antirretrovirales.

Si bien, escapar de una crisis política represiva tiene consecuencias económicas y sociales, para aquellos migrantes que viven con VIH el empinado camino es doblemente complicado. “Sí, revelé mi diagnóstico de VIH al funcionario de migra en el proceso de migración, me fue difícil, no veo que te traten con prioridad ni que te respondan con diligencia, me trataron con  hostilidad y asco después de eso. Ahora me aterra decir que soy VIH” comentó, Leonardo Sáenz.

Franco Rigual, quien fuera activista en Venezuela en la promoción y prevención del VIH y asesor jurídico de Jóvenes Creadores de Conciencia en Mérida, es en la actualidad miembro de la “Corporación Red Somos”, en Colombia,  él sostiene que “la salud colombiana se encuentra enmarcada jurídicamente bajo mecanismos que establecen los componentes de la seguridad social en una modalidad que corresponde al derecho de seguros a través de diversas instituciones (EPS) que garantizan el acceso y servicio. En patologías farmacodependientes como el VIH es inevitable tener que pasar por un proceso de regularización migratoria para poder acceder a un programa de atención especial dirigido a personas que viven con esta condición”.

Desde la sociedad civil de los países receptores de migrantes venezolanos se debe apoyar espacios de reflexión y de creación de mecanismos de exigibilidad y justiciabilidad en la respuesta a la epidemia. Es importante visibilizar la situación de las personas migrantes con VIH y dar voz a quienes buscan mejores condiciones de salud y de vida.

Fuente de la Foto de miniatura:

Carlos Becerra – Agencia Anadolu, 29/11/2017

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