En los balances de la Conferencia Internacional sobre SIDA, #Aids2018, en Ámsterdam, queda la incómoda sensación respecto de cómo los pueblos indígenas, como poblaciones clave, aún no tienen los espacios necesarios para alertar sobre el impacto que ha tenido la pandemia en sus comunidades. En esa línea, la pre-conferencia indígena de este año tuvo un nombre significativo: “Construyendo puentes, uniendo las fuerzas de los pueblos indígenas”.

El director ejecutivo de ONUSIDA Michel Sibidé recibe un obsequio de parte de los organizadores de la pre-conferencia indígena de la #Aids2018.

Debido a que el escenario de la #Aids2018 no fue territorio indígena, el Grupo de trabajo internacional indígena en VIH y SIDA (IIGWHA) centró sus esfuerzos en afianzar lazos con las agencias internacionales de las Naciones Unidas y con pares no indígenas que trabajan en la problemática, con el fin de avanzar en un plan estratégico al año 2024.

Fue así como, por primera vez, en los siete años que se realiza esta pre-conferencia, estuvo presente el director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sibidé, quien manifestó que los pueblos originarios están especialmente afectados por brechas de equidad que se manifiestan en educación, alcoholismo, altas tasas de encarcelamiento, uso de drogas y en barreras culturales. Comentó que superar estas inequidades no solo involucra a las comunidades indígenas sino a las sociedades en su conjunto.

“Cuando estuve en Canadá, me sorprendí fuertemente. Vi que los pueblos indígenas representan el 4 o 3 por ciento de la población total; pero el 70 por ciento de los casos de tuberculosis, en 2015, fueron entre personas indígenas. Tenemos una oportunidad. Tenemos una reunión de alto nivel en tuberculosis. Es importante llevar esto a los gobiernos”, dijo Sibidé.

Asimismo, estuvo la presidenta del Foro Permanente de Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas (UNPFII), Mariam Wallet Aboubakrine; representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) y de la Stop TB Parnetship que fue el principal aliado desde la sociedad civil no indígena.

En lo que respecta a América Latina, asistieron las dirigentes Amaranta Gómez del pueblo Zapoteca de México y Pilar Montalvo del pueblo Wanka de Perú, ambas del Secretariado internacional de pueblos indígenas y afrodescendientes frente al VIH (SIPIA), quienes integraron los paneles de discusión de la pre-conferencia.

Plan de Trabajo al 2014

Trevor Stratton, coordinador internacional de IIWGHA, ya de regreso en Canadá después de la #Aids2018, comentó a Corresponsales Clave que, efectivamente, no hubo ningún plenario o evento principal dedicado a la problemática indígena. Además, dijo que la zona de redes para los pueblos indígenas de la Aldea Global estuvo muy alejada del escenario principal y, por lo tanto, hubo muy poco contacto con los visitantes.

La ministra de salud de Canadá Ginette Petitpas Taylor visitó la zona de redes para los pueblos indígenas de la Aldea Global.

De todas formas, valoró que los organizadores de la conferencia les dieran espacio en un simposio satélite, muy temprano en la mañana, que se llamó “Altas tasas de suicidio entre las personas indígenas con VIH: Implicaciones para la salud y el Buen Vivir de los pueblos indígenas”, donde se debatió sobre la salud mental y la doble vulnerabilidad frente al suicidio que significa ser indígena y vivir con VIH.

Dentro de la pre-conferencia, agregó, hubo un adelanto de la investigación “Documentando lecciones y midiendo el progreso de las metas globales en VIH, tuberculosis y hepatitis C en comunidades indígenas”, que pronto estará disponible on-line, en el que se dieron 13 recomendaciones para avanzar en la respuesta de estas enfermedades en las primeras naciones: el trabajo colaborativo, el monitoreo de datos epidemiológicos, la promoción de la educación y la abogacía para dar cuenta de las barreras estructurales; el acceso a testeo, tratamiento y cuidados con pertinencia cultural, entre otras.

“Una idea central fue consolidar la información, ya que hay investigaciones epidemiológicas pero la información no está consolidada de modo que no podemos ver ni comparar poblaciones indígenas ni ver las diferencias entre poblaciones indígenas en diferentes regiones, para tener una idea de dónde y cómo responder”, dijo Stratton a Corresponsales Clave. Como ejemplo, comentó que las drogas inyectables son un factor muy importante en la infección por VIH en Canadá, pero no así entre las comunidades originarias de Suramérica.

El coordinador de IIWGHA también subrayó que tener a funcionarios de ONUSIDA y de la UNPFII en la pre-conferencia dio impulso a la recomendación de esta última agencia, de una reunión de grupo de expertos en VIH e indígenas bajo el alero de Naciones Unidas. Si bien admitió que el avance ha sido lento, pensando en que se espera concretarla para febrero de 2019, declaró que ya existe una nota conceptual a cargo de Richard Burzynski, funcionario de ONUSIDA, que será compartida entre los estados miembros de la ONU y organizaciones de la sociedad civil en el marco de las negociaciones para lograr esta reunión.

Para Stratton todas estas actividades son vitales en la medida que su organización ya cumplió con el objetivo de su primer plan estratégico: generar conciencia global sobre la extrema vulnerabilidad de los pueblos indígenas frente al VIH; y que ahora es necesario un plan de trabajo al 2024 con acciones concretas de respuesta tanto a nivel mundial como localmente en cada una de las comunidades originarias.

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