Como es de conocimiento público, la República Argentina viene afrontando una de las mayores crisis económicas y políticas del retorno a la democracia. Un grave brete generado por la actual administración que, en tres años de gobierno, no ha podido frenar la hiperinflación, se espera más de 40% para el año 2018, y una imparable devaluación del peso argentino, entre otras dificultades. Es un gobierno sin rumbo que ha generado una grave incertidumbre en los sectores públicos y privados por su paupérrima gestión. La situación  ha sido tan grave que hace unos meses el país se volvió a endeudar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), recursos que se están quemando en torpes intentos de contener este complejo trance financiero.

Imagen de Eva Perón en el edificio del Ministerio de Salud.

Uno de los compromisos que asumió Argentina con el FMI para obtener su préstamo de salvataje, ha sido el de un déficit cero, una meta imposible de cumplir en nuestros países. Esto significa un recorte significativo en el presupuesto nacional, estimado según trascendidos, en más de un treinta porciento para el próximo año, sumado al impacto de cualquiera sea el porcentaje final de la inflación.

Una de las decisiones más graves esta semana fue el cierre del Ministerio de Salud para subsumirlo como una secretaria al Ministerio de Desarrollo Social. Esta decisión ha devuelto a la Argentina al año 1946 cuando Salud era una secretaría, que luego de una reforma constitucional se convirtió en el Ministerio de Salud Pública, con un referente histórico en esta materia, el doctor Ramón Carrillo.  Curiosamente, durante el golpe de estado de 1955, el Ministerio fue reducido por primera vez a una secretaría, en democracia se reabrió, para volver a ser cerrado por el presidente de facto Onganía, en 1966. En 1981, una vez más un dictador, el General Viola, lo licúa para crear el Ministerio de Salud Pública y Medio Ambiente. Entre el regreso a la democracia hasta el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la fusión y disolución de salud y acción social fue constante.

En el mismo acto de desesperación, el gobierno nacional, ha licuado el Ministerio de Ciencias y Tecnologías como parte del Ministerio de Educación. Lo que muestra hacia dónde van las prioridades de esta administración.

Renuncia el Director del Programa de Sida

La semana pasada, el titular de la Dirección Nacional de Sida, ETS, Hepatitis, Tuberculosis y Lepra, Sergio Maulen, presentó su renuncia al cargo, probablemente como resultado del conocimiento sobre el peligroso ajuste presupuestario en puerta. En las últimas horas, el equipo de la Dirección de Sida publicó su posicionamiento, que se encuentra disponible en este vínculo: http://bit.ly/PosDNS y está siendo cubierto por los medios: http://bit.ly/Maulen. Esperamos la notificación pública del director para compartirla.

El alejamiento del Doctor Maulen de la Dirección es una gran pérdida para la respuesta al VIH y otras problemáticas de salud. Su gestión al frente del Programa fue ejemplar y, fiel a su trayectoria en la sociedad civil como activista y a sus conocimientos técnicos, consolidó un excelente equipo. Sin lugar a duda, su trabajo se inscribirá entre las mejores administraciones de la Dirección. Así también, Sergio presidía desde hace menos de un año, el Grupo de Cooperación Técnica Horizontal de Programas de América Latina (GCTH).

¿Por qué es importante tener una cartera de salud?

El artículo 23 de la Ley de Ministerios,​ indica que le compete al Ministerio de Salud asistir al Presidente de la Nación y al Jefe de Gabinete de Ministros, en orden a sus competencias, en todo lo inherente a la salud de la población, y a la promoción de conductas saludables de la comunidad.

Los Ministerios de Salud en nuestros países son la autoridad rectora, fiscalizadora y regulatoria de la sanidad pública. En estos ministerios se diseñan y ejecutan los planes y programas anuales, de mediano y largo plazo en cuestión de inmunizaciones, maternidad, salud preventiva y comunitaria, el monitoreo y control de las epidemias y el tratamiento de enfermedades de mayor impacto económico, como el VIH y el cáncer.  A su vez, debe controlar a los otros subsistemas de salud, que en la Argentina son las Obras Sociales de origen sindical y los seguros de salud privados, denominada medicina prepaga.

Es función del Ministerio de Salud intervenir en el control de las industrias productoras de los medicamentos.

Así también, la autoridad de salud nacional es responsable de garantizar el desarrollo de lineamientos y resoluciones nacionales. En un país federal, esta cartera lidera y convoca al Consejo Federal de Salud, donde participan los Ministerios de Salud de las provincias, para coordinar las políticas y programas de todo el país.  Corresponde a esta función estatal, el ejercicio del poder de policía sanitaria en lo referente a productos, tecnología, equipos, instrumental y procedimientos vinculados con la salud, e intervenir en el control de las industrias productoras de los medicamentos, como también, el control de todos los establecimientos de provisión de servicios sanitarios.

El gobierno nacional decidió que estos roles claves podrían ser subsumidos en el Ministerio de Desarrollo Social, al frente de Carolina Stanley, fiel militante del partido en gobierno, pero que poco o nada sabe de salud. La Ministra Stanley maneja la caja de los subsidios y planes sociales, que en tiempo de crisis y al borde de la campaña presidencial, la tendrán muy ocupada. Por ello, es claro que para esta administración se puede depriorizar la Salud.

El papel del Estado en la salud

Cerrar ministerios vitales para un país, como el de salud, trabajo y Ciencia y Tecnología, es un gesto demagógico y de poco impacto financiero, que intenta sobreactuar que “se hacen los deberes que exige el Fondo Monetario para la reducción del gasto público”. El verdadero recorte lo sufrirán todos los planes y programas con la reducción presupuestaria 2019, como también, la continuidad de recursos humanos claves en la administración pública. El Estado Argentino es grande, nadie lo duda, pero es un Estado presente y necesario para la ciudadanía, en particular la más vulnerable.

El mal manejo de la económica del ejecutivo nacional está causando el cierre de empresas, despidos de un número significativos de trabajadores (que se agravará) y un enfriamiento de la economía. Con la caída del valor del peso, la incontrolable  inflación y el crecimiento acelerado de la pobreza, estos fenómenos se traducirán, entre otras cosas, en una migración de personas de los subsistemas sindicales y privados (que dependen del empleo formal y los ingresos), al sistema de salud pública, ahora desfinanciado. Solo en el 2018, el valor hasta a agosto de los seguros privados se ha incrementado un 30% y las familias que abandonan estos esquemas incrementan la demanda en los hospitales.

Una de las decisiones más graves esta semana fue el cierre del Ministerio de Salud.

A poco de trascender las medidas, los Ministerios de Salud de las provincias manifestaron su preocupación y rechazo: “Eliminar el Ministerio de Salud de la Nación como tal y darle un rango inferior al mismo constituiría un retroceso institucional significativo en la ejecución de los planes, programas y proyectos del área para atender a la población, en especial a los más vulnerables”, aseguró el escrito elaborado por los ministros provinciales. En ese contexto, consideraron que la decisión, “desnuda una perspectiva política que está al margen de la consideración de la Salud como Derecho Humano fundamental, relegando a la misma como bien social de la comunidad”.

A modo de cierre, el comunicado manifiesta que “no existe la posibilidad de coordinación, articulación y complementación del sistema de servicios de salud estatales del ámbito nacional, provincial o municipal, de la seguridad social, y del sector privado, sin que exista un Ministerio de Salud a nivel Nacional que se alce como el Rector de las políticas esenciales del sector”.

Por su parte, la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FesProsa) también difundió un comunicado a través de su sitio web oficial en el que sienta posición respecto a esta misma problemática: “En nombre de sus 30 mil médicos, profesionales y trabajadores del sector en 600 hospitales públicos de todo el país, manifiesta su absoluto rechazo a la posibilidad de que el presidente Mauricio Macri elimine el Ministerio de Salud… No se trata solo de un cambio de denominación: Convertir al Ministerio de Salud en Secretaría, como existía antes de la aparición de nuestro primer ministro de Salud, Ramón Carrillo, y como se planteó en épocas del menemismo y de los gobiernos militares, tiene como objetivo liquidar direcciones, liquidar personal, liquidar presupuesto, en definitiva, restringir al mínimo la atención a los más necesitados”.

La apurada licuación de ministerios clave para el país son más gestos torpes y dañinos del gobierno para dar señales de obediencia al FMI, que aseguren un adelanto significativo de un porcentaje del préstamo para intentar contener la crisis económica que navega sin control.

Lamentablemente, presenciaremos las renuncias (como la del Doctor Máulen) y despidos de técnicos necesarios para la ejecución de los programas nacionales, y con el presupuesto 2019, veremos el faltante de medicamentos e insumos, por la peligrosa combinación de las graves dificultades económicas y los torpes recortes presupuestarios. Además del país y el sistema de salud, la respuesta al VIH/Sida, la TB y la Hepatitis en particular afrontan una grave crisis.

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