Hace unas semanas, se discutió en la cámara de diputados de Mendoza, una provincia argentina, un nuevo código de faltas que contemplaba, entre otros temas cuestionados por organizaciones de la sociedad civil, el artículo 126, que establecía para “La persona que transmitiere enfermedad venérea o contagiosa, multas desde un mil quinientas (1.500) U.F. hasta tres mil (3.000) U.F. o arresto desde quince (15) días hasta treinta (30) días“. Si bien estos artículos fueron retirados, y el código devuelto con correcciones, vale la pena resaltar que ya contaba con media sanción del senado provincial.

Luego de la media sanción en diputados, el Senado argentino negó a las mujeres la posibilidad de interrumpir su embarazo, si así lo decidiera, de forma gratuita, segura y legal.

Más de 50 redes y organizaciones de la sociedad civil repudiaron este código de faltas, por ser discriminatorio, criminalizador y atentar contra los derechos humanos. Si bien este artículo fue retirado, vale la pena preguntarse ¿Por qué estaba incluido?  ¿qué concepción existe sobre las personas que viven con VIH? ¿Cuál es la mirada de derechos que tienen los tomadores de decisiones en esta provincia? ¿Por qué obtuvo media sanción?

A finales de agosto, en medio de un debate sin precedentes en diferentes espacios del país y luego de la media sanción en diputados, el Senado argentino les negó a las mujeres la posibilidad de interrumpir su embarazo, si así lo decidiera, de forma gratuita, segura y legal. Entre discursos basados en la fe de cada tomador y tomadora de decisiones se argumentó, entre otras cosas que había que enfatizar la educación sexual y, desde este lugar, promover “valores” que contrarrestaran los abortos clandestinos.

Este discurso, con el que se siguen manteniendo a las mujeres al margen y en la clandestinidad, volvió a encenderse ahora para condenar una reforma necesaria para una implementación verdadera del programa de Educación Sexual Integral, en el que se pueda hacer seguimiento a su cumplimiento. Las voces del poder se han impuesto nuevamente para advertir que por ahora no habrá educación sexual científica y laica en todos los colegios del país. Hay que esperar, seguir esperando.

En este contexto, todavía confuso, el Ministerio de Salud de la Nación se convierte en una Secretaría, con importantes recortes en el presupuesto de la Dirección Nacional de Sida, ETS, hepatitis y TBC y manteniendo a la población en general y a la afectada por estas infecciones, en particular, a la exceptiva de lo que pasará, esperando lo peor para el próximo año, como bien lo mencionó la Fundación Huésped en un comunicado: “La pérdida de autonomía en las decisiones respecto  a la salud de la población – incluyendo la independencia en las partidas presupuestarias- ponen en riesgo la continuidad de los programas vigentes, el tratamiento de las enfermedades y los recursos necesarios para su atención. En este sentido, la renuncia del Dr. Sergio Maulen a la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis Virales, Tuberculosis y Lepra del Ministerio de Salud de la Nación genera un primer motivo de incertidumbre en uno de los programas fundamentales de la cartera”.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio y la investigación de la mujer (FEIM).

Este contexto sugiere que los derechos sexuales y reproductivos, en la Argentina de hoy, están en riesgo. Para reflexionar sobre esta situación Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio y la investigación de la mujer (FEIM), nos da sus impresiones en una entrevista para Corresponsales Clave:

Corresponsales Clave: Tomando en cuenta la no aprobación de la Interrupción legal del embarazo (ILE), la media sanción en Mendoza que penalizaba a las personas que viven con VIH, la degradación del Ministerio de Educación a una secretaria, para usted ¿hay un retroceso en las conquistas que se habían obtenido?  ¿por qué?

Mabel Bianco: Creo que se juntan dos aspectos distintos en esta pregunta. Por un lado, la no aprobación de la ILE, lo de Mendoza y también la reacción negativa a la Educación Sexual Integral son de alguna manera retrocesos, aunque muy circunscriptos. Se generó un poder de los grupos reaccionarios que quieren atropellar, por eso hay que denunciar precozmente los problemas de violaciones a los derechos humanos de las mujeres.

Lo de cambio de la categoría del Ministerio de salud a Secretaría me parece que es una reestructuración y que lo que nos molesta es que Salud haya quedado debajo del ministerio de Políticas Sociales. (…) pareciera que el gobierno valora más la ayuda Social que la Salud, pero en realidad se debe ocupar de ambas y con gran atención e interés, porque dado los condicionantes sociales de la Salud son clave los aspectos sociales individuales y colectivos, así como los biológicos. De cualquier manera, es una pena que se hizo este proceso ya que Salud queda postergada a los ojos de la población.

CC: En su opinión institucional ¿qué podemos esperar?

Recortes en el presupuesto de la Dirección Nacional de Sida, ETS, hepatitis y TBC motivaron manifestaciones.

M.B: Creo que se vienen tiempos difíciles, pero por problemas de presupuesto en Salud. La inflación y el peso de los medicamentos creo serán un gran problema que, si hubiera voluntad política, se podrían aprovechar bien; ya que permitiría buscar mecanismos de disminuir el costo a través de compras en grandes volúmenes como se hizo en el caso de algunos sueros que se unificó la compra en el Pami, las Obras sociales y el sector público. Esto es un modelo que repetir en otros medicamentos. Además, la compra a través de organismos internacionales que exigen un pago previo a la recepción de los insumos, pero la diferencia es tal que lo justifica y además como son organismos de la ONU no se prevén robos o estafas por ese pago anticipado. Esto se hizo en la década de los 80 con las vacunas.

CC: ¿Qué recomienda a los actores de la sociedad civil para hacer seguimiento a los acontecimientos?

M.B: Las organizaciones de la Sociedad Civil somos muy propensas -por suerte- a monitorear los compromisos de los gobiernos, por eso creo que se debe ampliar y fortalecer ese rol de la sociedad civil que es el que puede promover cambios en políticas y, a través del monitoreo y seguimiento, prever consecuencias y hacer recomendaciones al gobierno para superar los episodios que pueden afectar más a la población o a ciertos sectores. Por eso creo que nuestro rol como sociedad civil no es reemplazar al Estado en la realización de actividades, como entregar insumos; en cambio, el papel de monitoreo y seguimiento es clave y es así como tenemos que estar bien atentas y capacitarnos para ejercer este papel. Así, creo que seremos más efectivos que peleando y protestando en las esquinas, pero debemos estar más capacitados y la asociación entre organismos es muy positiva porque permite la complementariedad y genera espíritu solidario.

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Por lo que se viene exponiendo queda claro que estamos atravesando momentos confusos que requieren de la observación y participación atenta de la población. El conservadurismo hecho poder intenta arrebatarnos la posibilidad de decidir, participar, reclamar y trabajar en áreas claves en la salud sexual y reproductiva. Monitoreo, preparación y denuncia son palabras clave en este momento para la sociedad civil organizada, pieza clave en el debate sobre los derechos de las personas.

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