Miles de personas dedicadas a la investigación, activistas, líderes comunitarios, representantes de gobierno, personas con VIH, entre otros personajes, asistieron a la 22ª Conferencia Internacional sobre el SIDA (AIDS 2018). Uno de los objetivos primordiales de esta conferencia fue presentar los hallazgos de investigaciones recientes y promover y mejorar las colaboraciones científicas y comunitarias globales en sinergia con otros sectores de salud y desarrollo.

Conferencias como estas pretenden que los aprendizajes sean replicados en los distintos países.

Conferencias como estas pretenden que los aprendizajes sean replicados en los distintos países, por ello, conversamos sobre las discusiones y nuevas evidencias con Anuar Luna, coordinador técnico de la Plataforma LAC de la Iniciativa Estratégica de Comunidad, Género y Derechos del Fondo Mundial,  Luis Adrián Quiroz, coordinador general de Derechohabientes Viviendo con VIH del IMSS, Defensor de DDHH, Angélica Ospina, doctora en Estudios de Población y especialista en reducción de daños con personas que se inyectan drogas en el norte de México; Ricardo Baruch, Miembro de la Red GayLatino; Miguel Corral, doctorante en Estudios Latinoamericanos y co-presidente del Comité Binacional de VIH, SIDA e ITS San Diego-Tijuana. Todos ellos comentaron sobre 1) temas principales durante la Conferencia, 2) su posible implementación en México y 3) el papel del nuevo gobierno mexicano en la respuesta ante el VIH.

Los avances en la prevención

Acerca de la prevención del VIH, se comenta que hay un crecimiento de evidencia científica sobre el impacto del tratamiento antirretroviral (ARV) en personas con VIH y como la  carga viral indetectable disminuye significativamente la posibilidad de transmitir el. Se mostraron nuevos resultados sobre la eficacia de la profilaxis pre y post exposición (PrEP y PEP), y nuevos datos sobre su implementación en programas orientados a poblaciones clave.

Esto es relevante para México, ya que en el país no se ha implementado ninguna estrategia desde el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida (CENSIDA) y urge iniciar la discusión para su implementación. Hoy en día existen dos protocolos en el país (uno en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y otro en la Clínica Condesa, ambos en la Ciudad de México) por lo que, a partir de sus resultados, en caso de ser positivos, esperaríamos un pronto avance en que la PrEP sea una realidad en nuestro país.

En México se vive el desmantelamiento del Programa Nacional de Tuberculosis, como resultado de la crisis nacional.

Atención en VIH y comorbilidades

Con relación a la atención de las personas con VIH, se considera que las comorbilidades están cambiando la visión en la atención de las personas con VIH, siendo las más relevantes: daño renal, dislipidemias (diabetes tipo II), riesgo cardiovascular. Los datos presentados hablan de un incremento de estas enfermedades y de la necesidad de mejorar los reportes de farmacovigilancia, área en la que el sector salud mexicano ha tenido poco interés.

En el mismo tenor, en relación al binomio tuberculosis-VIH (TB-VIH), se problematizó la falta de pruebas diagnósticas, tratamientos (de primera línea y para personas farmacoresistentes) y la poca visibilidad del tema a nivel global. En México, por ejemplo, estamos viviendo el desmantelamiento del Programa Nacional de TB como una muestra más de nuestra crisis nacional.

Sobre el acceso a servicios a la salud, se comenta la urgente y real cobertura universal del Derecho a la Salud, hoy en día los servicios de salud tienen un enfoque fragmentado, lo que implica una serie de variaciones en las coberturas que no cumplen con garantizar todos los servicios y, por el contrario, ofrecen en su mayoría paquetes básicos.

VIH y poblaciones en situación de vulnerabilidad

Acerca del alcance de las acciones en la respuesta a la infección por el VIH, se hace énfasis en la inclusión real de grupos en situación de vulnerabilidad. En la Conferencia se hicieron presente posicionamientos de trabajadores sexuales (sex work is work), jóvenes, personas trans, usuarios de drogas inyectadas, pueblos originarios, entre otros. Se hizo énfasis en la necesidad de que la respuesta tenga también una mirada hacia las mujeres. En nuestro país si bien es cierto, las mujeres no tienen la mayor incidencia o prevalencia de la infección, las acciones específicas para este grupo son necesarias con el fin de eliminar las inequidades en salud que enfrentan por cuestión del género.

Durante la conferencia también se abordó el tema de la criminalización de las poblaciones, principalmente a usuarios de drogas inyectadas, evidenciando que la persecución de estas poblaciones, lejos de disminuir su consumo, dificulta la prevención de la infección e incrementa los daños a la salud de las personas usuarias.

La "guerra contra las drogas" dificulta la prevención de la infección e incrementa los daños a la salud de las personas usuarias.

¿Cómo replicar los avances en el contexto mexicano?

En el tema de la prevención del VIH, nuestros entrevistados consideraron que es necesario intensificar una política de prevención basada en el enfoque de “prevención combinada” a nivel federal y estatal. Es necesario también fortalecer aspectos técnicos relacionados con la implementación del continuo detección-atención, particularmente en temas relacionados con la vinculación a los servicios de salud, la adherencia al tratamiento y la permanencia en los servicios de las personas con VIH. La evidencia presentada en la conferencia demuestra que la efectividad del tratamiento es posible, siempre y cuando existan condiciones programáticas que garanticen el continuo en todos sus niveles. En el caso de PrEP y el binomio TB-VIH se puede presentar, e incluso trabajar, una propuesta legislativa para destinar recursos “etiquetados”, que estén dentro del Plan Nacional de Desarrollo, en el Plan Sectorial de Salud y en el Plan Específico de VIH, lo que se tendría que ver reflejado en todo el Sistema Nacional de Salud.

En cuanto a la inclusión de grupos, además del trabajo constante enfocado a las poblaciones de hombres que tienen sexo con hombres, señalan nuestros entrevistados que  se requiere también visibilizar la epidemia de VIH en personas que se inyectan drogas y las vulnerabilidades específicas que enfrentan en el marco de la denominada “guerra contra las drogas”. Si la evidencia en el tema de prevención apunta a apostarle a la PrEP, sería necesario pensar en cómo hacer accesible esta alternativa para este grupo en situación de vulnerabilidad.

En México las acciones de activistas de poblaciones clave como personas trans, trabajadoras sexuales y jóvenes, deben fortalecerse y continuar trabajando por alinear sus agendas con las agendas internacionales. Para ello, es de gran relevancia que los grupos puedan centrar sus acciones en la incidencia política y mejorar su participación. El rol del gobierno radica en contribuir a crear los ambientes y facilitar espacios de trabajo de los grupos comunitarios.

Un tópico relevante y no menos importante fue el del financiamiento a la respuesta a la infección por el VIH, por lo que existen varias discusiones globales en torno a la disminución de recursos financieros por parte de los donantes, principalmente en regiones con países con ingresos medios y medios altos. Pese a que México es un país de ingresos medios altos que desde hace años no es elegible para ciertos mecanismos de financiamiento internacional, existen diversas formas de preparar la salida de grandes financiadores como el propio Fondo Mundial, PEPFAR y otros. Si bien, nuestro país tiene una política de financiación pública de acciones de sociedad civil, principalmente centrada en acciones de prevención; es importante comprender los contextos de otros países de la región que están analizando cómo contratar servicios de sociedad civil con recursos públicos, no sólo para programas de prevención. Existen muchas discusiones de las que México puede aprender y compartir sobre sus experiencias.

El gobierno de México se comprometió a redoblar esfuerzos en materia de prevención hacia el 2020.

México en el futuro inmediato

El cambio de gobierno implica una oportunidad para apuntalar la respuesta y fortalecerla; si bien es posible reconocer logros en materia de políticas públicas de VIH, aún quedan grandes desafíos. Una vez que las autoridades comiencen a trabajar, es necesario establecer procesos de consulta con las organizaciones de la sociedad civil y otros actores clave a nivel nacional, para orientar una nueva política de VIH. Es necesario garantizar la continuidad de lo que ha funcionado correctamente, pero también es necesario identificar los vacíos y las debilidades que requieren ser modificadas y atendidas de manera diferente. La nueva administración, por tanto, deberá generar estos espacios y comenzar con analizar la situación y la respuesta, para continuar con un plan sexenal en materia de VIH, que sea incluyente y promueva la participación de una amplia gama de sectores y actores.

Además de las acciones gubernamentales, se requiere la participación de la sociedad civil a través de la construcción y propuesta de una agenda para el próximo gobierno. Es necesario y urgente el fortalecimiento del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida (CENSIDA), tanto en el ámbito administrativo, presupuestal, en capacidades técnicas, investigación, como en su alcance y cobertura. Es particularmente importante que el CENSIDA tenga una dirección específica de reducción de daños que coordine las acciones de prevención, atención y tratamiento para la población de personas que usan drogas.

México es uno de los países que es parte de la Global Prevention Coalition (GPC) con lo que el gobierno se comprometió a redoblar esfuerzos en materia de prevención hacia el 2020. Para lograr las metas ambiciosas de la GPC se necesitará que el próximo gobierno aumente la inversión en prevención, principalmente en acciones estratégicas y basadas en evidencia hacia poblaciones clave. Finalmente, el CENSIDA y la Secretaría de Salud, necesitan reforzar la rectoría con otras instituciones del Sector Salud y el nivel estatal para que se acorten las grandes brechas que existen entre entidades actualmente.

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