Pocas horas antes de comenzar la reunión de alto nivel de Naciones Unidas (ONU) sobre tuberculosis (TB), Corresponsales Clave pudo conversar con tres dirigentes de la sociedad civil de América Latina que, , desde Nueva York, lamentaron el poco interés de los presidentes de la Región en participar en la ratificación de la declaración política y enfatizaron la necesidad de una participación más activa de sus organizaciones en la respuesta a la pandemia.

Así opinaron Alberto Colorado, mexicano, de la Coalición de la TB de las Américas; Leonardo Lecca, peruano, de Socios en Salud; y Katherine Brito, dominicana, de la Asociación de Enfermos y Afectados por TB, que llegaron a la reunión no apoyados por los gobiernos de sus países sino por organismos internacionales de la sociedad civil.

Los países miembros de la ONU deben ratificar una declaración política que de una carta de navegación para la erradicación de la TB en el mundo.

Colorado, conocido por liderar en redes sociales a acTBistas, detalló que, si bien los mandatarios de Bolivia, Brasil, Canadá, Guatemala, Uruguay, Honduras, Argentina, Haití, Jamaica, Perú, Panamá y República Dominicana habían manifestado su intención de asistir, al parecer solo llegaría el peruano Martín Vizcarra.

Para Brito esto es lamentable, tomando en cuenta la carga de tuberculosis que existe en las Américas. Lecca, de acuerdo con los últimos reportes de la Organización Mundial de la Salud y de la OPS, detalló que hay más de 230 mil personas con TB en la Región y que entre los 30 países del mundo con más casos está Brasil, en términos generales, y Perú, respecto a los casos de multi drogo resistencia. Sin embargo, opinó que esto es más grave aún, ya que hay una brecha de notificación: de cada 5 personas con TB solo 4 estarían siendo diagnosticadas por los servicios de salud en América Latina y El Caribe.

Declaración política

El hito central de la reunión de alto nivel sobre TB será la ratificación por parte de los países miembros de la ONU de una declaración política que debería fijar la ruta a la eliminación de esta enfermedad para el 2035. Los tres dirigentes manifestaron a Corresponsales Clave que valoran que el texto ponga énfasis en los derechos humanos y en una atención centrada en las personas, pero que hay puntos débiles vinculados al financiamiento y las patentes farmacéuticas.

Los dirigentes Katherine Brito, Alberto Colorado y Leonardo Lecca están en Nueva York como sociedad civil en la reunión de alto nivel sobre TB.

“Hubo faltantes: más presupuesto para investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, vacunas y herramientas de diagnóstico; y la flexibilidad para que los países puedan producir los medicamentos lo más pronto posible”, detalló Alberto Colorado. Lecca, en la misma línea, acotó que estos temas pueden generar brechas importantes en el acceso de las comunidades más vulnerables a innovaciones necesarias para poner fin a la pandemia.

De todas maneras, los tres coincidieron en que es vital que la declaración política se apruebe, ya que es el punto de partida para iniciar la rendición de cuentas en los países respecto al compromiso de aumentar los presupuestos vinculados a la respuesta a la TB, para potenciar los servicios de diagnóstico, tratamiento y prevención en poblaciones muy vulnerables en la Región como personas privadas de libertad, migrantes y pueblos indígenas. De hecho, Colorado adelantó que se exigirá una nueva cumbre sobre TB, como la realizada en Moscú, entre el 2020 y el 2023, para monitorear los avances en el cumplimiento de este documento.

Haciendo redes

Durante los días previos a la reunión de alto nivel, los dirigentes de la sociedad civil que ya están en Nueva York iniciaron una agenda de trabajo con sus pares, organismos internacionales y estados miembros de la ONU para avanzar en cinco consensos sobre el modo de lograr el umbral de erradicación de esta enfermedad en el mundo: (1) alcanzar a todas las personas cerrando las brechas de diagnóstico, tratamiento y prevención, (2) transformar la respuesta a la TB para que sea equitativa, basada en los derechos humanos y centrada en las personas, (3) acelerar el desarrollo de nuevas herramientas esenciales para poner fin a la TB, (4) invertir los fondos necesarios para poner fin a la TB, y (5) comprometer a los gobiernos a tener un liderazgo global, decisivo y responsable incluyendo la revisión y reportes regulares a la ONU.

A estos puntos detallados por Colorado, Lecca y Brito agregaron la necesidad que la sociedad civil pase de un rol fiscalizador de las acciones de los gobiernos a participar en forma directa y con financiamiento en las acciones de diagnóstico, tratamiento y prevención.

Se debe incluir a la “sociedad civil en las decisiones que se toman en los países y se tome en cuenta en cuanto a los recursos económicos. La sociedad civil asume un arduo trabajo. Tenemos muchos recursos humanos voluntarios, pero no se recibe remuneración”, dijo Katty Brito. A lo que Lecca acotó que la sociedad civil debe formar “parte de la respuesta no solo para vigilancia sino para ayudar en la atención. El Estado no puede solo. Debe haber modelos de atención basados en la comunidad”.

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