No fue una sorpresa que el plenario de la reunión de alto nivel de Naciones Unidas sobre Tuberculosis (TB) aprobara con una aclamación la Declaración Política. Lo que sí podrá ser una sorpresa es que los países miembros cumplan con los compromisos asumidos: solo en términos de inversión debería llegarse a 13 mil millones de dólares anuales hasta el 2022 para avanzar en la erradicación de la pandemia.

Para América Latina y el Caribe fue un hito que el presidente de Perú, Martín Vizcarra, fuera el único de la Región en dirigirse a la asamblea, lo que abrió la inquietud respecto a si este país podría liderar los esfuerzos para que el continente cumpla con los desafíos autoimpuestos de la Declaración Política.

Martín Vizcarra, presidente del Perú.

“El Perú espera que esta reunión nos permita establecer lazos sostenibles de cooperación y complementariedad para la lucha contra la tuberculosis a nivel mundial, lo que permitirá hacer sinergias ante esta problemática. Asimismo, deseo manifestar el apoyo de Perú a la declaración política que estamos adoptando. Nuestro reto es detectar ahora a todas las personas afectadas con tuberculosis y garantizarles atención adecuada y efectiva”, dijo Vizcarra en Nueva York.

Carlos Rojas, conocido activista de la respuesta a la TB en Perú, conversó con Corresponsales Clave desde Trujillo. Para él es un hito histórico que un presidente de su país haya reconocido, por primera vez, en un foro internacional el impacto de esta enfermedad. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con 37 mil personas con TB, Perú es la nación con más casos de la Región, después de Brasil, y el primero con más casos de tuberculosis multi drogo resistente, con 3 mil 500 personas.

Sin embargo, criticó la autocomplacencia del discurso de Vizcarra, centrado en avances que solo se han podido concretar por la presión de la sociedad civil, y opinó que ahora las palabras del presidente deben transformarse en acciones concretas. Por ejemplo, citó a las más de 150 personas que esperan desde 2015 una cirugía pulmonar para resolver secuelas dejadas por la TB, de las cuales solo 9 ya se han operado.

Corresponsales Clave: ¿Qué posibilidades hay, ya que Vizcarra fue el único presidente que participó en el plenario de la reunión de alto nivel, que Perú pueda liderar a sus pares de la Región en el cumplimiento de la Declaración Política?

Algunos dirigentes se colocaron mascarillas con el mensaje “zero stigma” (estigma cero), como una forma de protestar.

Carlos Rojas: Primero, deploro que el presidente de Perú haya sido el único que haya asistido. Países con alta carga, como Brasil, Bolivia, Colombia y otros, que no se haya podido dar que los presidentes concurrieran, es un retroceso en la respuesta como continente. Lo segundo, es una oportunidad para que Perú lidere, si va por la vía correcta, como ejemplo, y pueda articular los esfuerzos a nivel de Latinoamérica en la respuesta a la TB. Creo que hay avances, pero insuficientes todavía. Necesitamos avanzar con mucha más rapidez, con más inversión y con un enfoque basado en los derechos humanos.

Desde Estados Unidos, Alberto Colorado, de la Coalición de la TB de las Américas, también valoró positivamente la intervención de Vizcarra en Naciones Unidas. Opinó que, efectivamente, estos son foros en que los países aprovechan de contar las cosas que hacen bien y que, por lo mismo, en su discurso faltó un énfasis en los derechos humanos y la participación de la sociedad civil. Agregó que, ya que fue el único estado latinoamericano que levantó la bandera de la TB en la reunión de alto nivel, tiene ahora la oportunidad de ejercer un liderazgo sobre la materia en la Región.

Respecto al seguimiento de los contenidos de la declaración política, Colorado anunció que los miembros de la Coalición de la TB se reunirán próximamente para analizar lo acontecido y planificar las acciones a seguir. Una estrategia, dijo, es que los acTBistas pidan a sus presidentes que firmen una versión reducida de la declaración. “La sociedad civil va a luchar por la rendición de cuentas, por el financiamiento y por el involucramiento de la sociedad civil en la respuesta a la TB”, enfatizó el dirigente.

Respecto a la incidencia que tuvieron las delegaciones de la sociedad civil en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, relató que al final del primer plenario de la sesión, los dirigentes se colocaron mascarillas con el mensaje “zero stigma” (estigma cero), como una forma de protestar no solo contra el estigma, que aún pesa sobre las personas con TB y el personal de salud, sino contra el estigma político de la respuesta a esta enfermedad por parte de los países.

Para el dirigente mexicano, residente en Estados Unidos, este segundo estigma, vinculado a la pobreza, hace que los países colaboren en la invisibilización de la pandemia que es la que más cobra vidas en el planeta.

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