En el marco de la reunión regional conjunta de Jefes de Programas de VIH y tuberculosis y de Laboratorios de Tuberculosis, socios técnicos y representantes de la sociedad Civil: “Nuevos Paradigmas e innovación para superar el estancamiento: Acciones para terminar con el sida, las ITS y las hepatitis virales”, que se llevó a cabo en Guatemala del 19 al 21 de noviembre, gracias a la incidencia del MLCM+, se logró incluir en la agenda de la OPS/OMS el tema de “migración”, como un fenómeno actual que a países como Venezuela y Honduras. Uno de los retos identificados por la sociedad civil fue la “Migración interna, transfronteriza e intercontinental que aumentan la vulnerabilidad para las epidemias”.

“Migración interna, transfronteriza e intercontinental que aumentan la vulnerabilidad para las epidemias” fue uno de los retos identificados por la sociedad civil.

Corresponsales Clave conversó con algunas referentes del MLCM+ con el fin de profundizar y dejar reflexionar sobre este tema que afecta desde todos los puntos de vistas a los países expulsores y receptores de la región, pero principalmente, a las personas que son forzadas a migrar ante las situaciones de crisis y violencia que viven en sus países.

Raiza Farnataro, referente del MLCM+ de Venezuela nos comenta que “La problemática que enfrentamos a diario las personas con VIH ante las fallas actuales en el suministro de los medicamentos antirretrovirales, que era frecuente y sostenido durante los últimos años, pero se exacerbó hace varios meses. En los últimos años el trabajo ha sido arduo en cuanto a incidencia y exigibilidad de derechos, muchos han migrado a diferentes países como Colombia, Chile, Panamá, Argentina, Ecuador, Perú y Estados Unidos­.  El impacto ha sido bastante fuerte, en especial con Colombia, donde gracias a la Fundación AHF junto con AIDs FOR AIDS se ha montado una clínica en Cúcuta para atender a los pares y recibir medicamentos y atención integral, pero es responsabilidad del Estado detener la terrible situación que estamos viviendo. Constantemente nos trasladamos a Caracas para participar en mesas de trabajo para así ofrecer respuesta de las acciones que emprendemos para beneficio de nuestros usuarios. Es tanto así que estamos tomando medicamentos vencidos hasta de un (1) año para poder decirle al organismo y a nuestra mente que si estoy cumpliendo con la dosis diaria, y eso al Estado no le importa porque quiere que nos muramos”.

Por su parte, Marcela Alsina, referente del MLCM+, de Argentina, señaló que “de acuerdo con las cifras de Migraciones, desde enero de 2016 al 30 de junio de 2018 se otorgaron 530.000 residencias a extranjeros. De todas estas, cerca de 70.000 correspondieron a los venezolanos y 25.000 fueron en el último semestre, con lo cual se ubican al tope del ranking de nacionalidades con más radicaciones. En 2016 los venezolanos representaban el 6% del total de inmigrantes y hoy el 25%. (Antes) los paraguayos, bolivianos, peruanos y colombianos superaban a la ola migratoria venezolana, las redes y organizaciones de la sociedad civil están trabajando en articulación para apoyar y ayudar en la tramitación de documentos para ingresar las solicitudes de medicamentos, sobre todo de los ARV de las personas viven con VIH. No tenemos cifras de cuantas personas con VIH se radicaron en Argentina, pero estamos realizando una tarea de comunicación para que ningún migrante quede sin su tratamiento. Esta tarea cada vez será más intensa ya que el problema de migración es una realidad nacional que impacta en forma continua; a esto se debe sumar el recorte presupuestario del  Plan Federal de Salud, el cierre de programas y el avance sobre la Cobertura Universal de Salud”.

Violeta Ross, Bolivia.

Sandra Arturo, desde Colombia, señala que su país no es diferente y, hoy, “es un país puente para los venezolanos que desean viajar a Ecuador, Perú, Brasil, etc., buscando una mejor calidad de vida. Se ha acentuado el desabastecimiento de medicamentos en las fronteras, específicamente en Cúcuta, debido al paso de las   personas con VIH venezolanas que viajan en busca de una atención médica.  En ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pasto, entre otras, no hay una respuesta efectiva para la atención. La situación de la salud en Colombia es difícil debido al gran problema que no es para nadie desconocido como es la corrupción, lo que ha llevado una mala prestación de los servicios y una constante vulneración de los derechos humanos.” Arturo también señala que Colombia enfrenta grandes desafíos para garantizar la atención de todas las personas sin distinción de origen y nacionalidad, por lo que es necesario lanzar una voz de SOS a la comunidad internacional.

Finalmente, Violeta Ross, de Bolivia, nos cuenta que hace poco visitó el Programa Nacional de VIH para consultar el tema de migración y que le informaron que no tenían información exacta respecto de los migrantes con VIH en Bolivia, aunque dejaron muy claro que “no se les negaría el tratamiento integral en VIH/SIDA”.

La migración es un fenómeno que a lo largo y ancho de la historia ha afectado  a diversos países de Latinoamérica y el Caribe, ayer eran los paraguayos, peruanos,  mexicanos y bolivianos, hoy por la situación política y la crisis humanitaria, les toca migrar a venezolanos y hondureños hacia diferentes países en búsqueda de una mejor calidad de vida. La migración requiere la atención de todos.

Ante un fenómeno de tales magnitudes, se requiere una respuesta conjunta de Programas nacionales, Agencias de cooperación y organizaciones de la sociedad civil, no solo para responder las necesidades de las personas que deciden migrar, sino para aliviar las condiciones de crisis que viven los países de origen, todo ello en el marco de un respeto pleno de los derechos humanos.

¡SOS+ para las personas migrantes de Latinoamérica y El Caribe!

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