En el amanecer del pasado lunes, una mujer transgénero, identificada como Litzi Hurtado, fue asesinada en la discoteca “Chocolate” de la ciudad de El Alto de La Paz. El hecho ocurrió en medio de una discusión con un grupo de personas, la muerte se debió a un shock hemorrágico a raíz de una herida de arma blanca que recibió en el tórax informó a medios locales Carlos Prado, director de la Fuerza Especial de lucha contra el crimen de esa ciudad.

Con un collage de fotos, sus pares homenajearon a Litzi Hurtado en redes sociales.

Según activistas, tres sujetos insultaron y atacaron a Litzi y a su hermana (otra mujer transgénero) provocándole serios cortes en el rostro a la hermana y, valiéndose de un destornillador, atacaron a Litzi ocasionándole una herida en el pecho que le produjo la muerte. “(…) (las) apuñalaron con un destornillador mientras eran golpeadas e insultadas hasta acabar con la vida de una de ellas;
su hermana está en el hospital holandés, recuperándose”
, publicó en su cuenta de Facebook la conocida activista Tamara Nuñez del Prado.

Por medio de un  comunicado de prensa, el Movimiento de la Diversidad Sexual y de Género de la ciudad de Santa Cruz manifestó que Litzi era de origen cruceño, migró y radicaba hace un par de años en La Paz, con la esperanza de encontrar mejores oportunidades.

“La mayoría de las mujeres trans abandonamos a nuestras familias, a la comunidad, porque muchas veces no se puede lidiar con el qué dirán, prefieren evitar hacer sentir mal a su madre, hermanos, y familiares; lo cual nos expone a una mayor vulnerabilidad social”, manifestó Vanina Lobo, activista de la comunidad.

“Este no es un hecho aislado, existen muchos de violencias y crímenes a la población trans. Queremos que este crimen de odio por identidad de género no quede impune, desde Santa Cruz de igual manera nos movilizamos porque nuestra compañera ya no está. Mi población está de luto y exige justicia” mencionó Lobo.

Por su parte el Ministro de Justicia, Héctor Arce, a través de su cuenta de Twitter mencionó “Corresponde una profunda investigación y la más drástica sanción contra este crimen de odio. Nuestro Estado ha avanzado en cuanto a derechos de las personas, indistintamente de su condición, origen y creencias y este tipo de crímenes no deben ser tolerados”.

Ante este lamentable hecho, las reacciones no se dejaron esperar, varios activistas de la comunidad LGBTI, activistas feministas y otras se manifestaron a través de las redes sociales exigiendo justicia para la víctima y sanción para los autores.

Movimiento de la Diverisdad Sexual y de Genero Santa Cruz en conferencia de prensa.

Crímenes de odio en Bolivia

Si bien no hay datos certeros de cuántas víctimas por crímenes de odio existen en Bolivia, debido al tabú, a la vergüenza, que lamentablemente aún genera la transexualidad, incluso entre los propios familiares de las víctimas, activistas mencionan que son más de 60 mujeres trans asesinadas en los últimos doce años. “Exigimos justicia en este nuevo caso de transfeminicidio porque no podemos seguir soportando la impunidad en este tipo de casos. Más de 60 mujeres trans asesinadas en Bolivia en los últimos 12 años y solamente uno de ellos ha sido investigado, ha llegado a juicio y ha obtenido sentencia, dejando libre a la cómplice. Justicia a medias”, menciona en un pronunciamiento el Colectivo TLGB de Bolivia.

El pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo, en ocasión del 17 de mayo del año pasado, daba cuenta de la situación que se vive en el país sobre el tema.

El fundamentalismo religioso y la intolerancia en todas sus formas han desencadenado no sólo acontecimientos vulneratorios de derechos humanos, sino incluso crímenes graves con desenlace trágico como los más de 64 asesinatos de personas LGBTI en el país en los últimos diez años, de los cuales sólo 14 llegaron a un proceso de investigación, quedando la mayoría de asesinatos en la impunidad, sin mencionar los casos de discriminación y violencia no denunciados o abandonados por temor a represalias.

Entre los casos recogidos por la Defensoría del Pueblo y que preocupan por el nivel de crueldad y violencia, está el ocurrido en octubre de 2012 en Santa Cruz, donde asesinaron a Luisa Durán, mujer transexual, con 52 puñaladas; las seis personas que resultaron heridas cuando participaban de la Marcha del Orgullo Gay en 2007 en La Paz y unos individuos arrojaron un artefacto explosivo; el asesinato en 2009 de la lesbiana Virginia Huanca, que antes de morir fue golpeada y violada; el asesinato de dos gays, uno de ellos en su propio domicilio, en La Paz, y de otros tres en Santa Cruz en 2012; los crímenes de odio ocurridos en 2015 en Chuquisaca, entre ellos el del activista gay Bladimiro de Jesús Macea Ramos, quien fue muerto de dos disparos en su peluquería; el asesinato de la líder transexual Camila Flores; el de la mujer trans Charol y el de Paloma; el asesinato de dos gays en 2006, también en Chuquisaca, ambos estrangulados en sus respectivos domicilios, uno de ellos violado, torturado y cercenado en sus genitales; el asesinato de Varinia Buitrago en La Paz en 2016; el de la transexual Dayana Kenia, victimada en su propiedad y que  fue encontrada maniatada y con heridas punzocortantes en el cuello y la espalda; o el asesinato de Carla Suárez, con rotura de extremidades superiores e inferiores, una abertura en su cabeza y con signos en la espalda de haber sido arrastrada.

Bolivia avanzó bastante en cuanto al respeto de los derechos de las personas de las poblaciones LGBTI, cuenta con leyes innovadoras e inclusivas en la temática, pero lamentablemente la intolerancia, la discriminación, la clandestinidad en que son obligadas a vivir muchas mujeres y hombres transgénero son los grandes retos que socialmente se deben combatir.

El pasado certamen de Miss Universo contó con la participación de la primera mujer transgénero, el foco de la sociedad no se centró en un certamen incluyente, mas al contrario abundaron las personas indignadas, las críticas y las burlas.

Cuando entendamos que esas reacciones no ayudan sino refuerzan un sistema social discriminador que alienta a que situaciones como los crímenes de odio sucedan, quizá veamos a las otras personas como iguales en derechos.

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