Durante los últimos años, en muchos países a nivel mundial, personas vulnerables o en situación de pobreza, entre ellas personas LGBTI o con VIH, se han visto forzadas a huir y buscar protección, acceder a mejor atención en salud o mejorar su calidad de vida.

Entre el 18 y 19 de diciembre se llevó a cabo un importante diálogo que estableció un enfoque integral y basado en el respeto a la dignidad para abordar a las personas refugiadas; asimismo, se definieron objetivos de cooperación con los países de acogida para lograr una integración plena y respetuosa de los derechos humanos de las y los migrantes y proporcionó información sobre el trabajo y buenas prácticas de los gobiernos locales en acoger a refugiados y migrantes.

En un mundo donde las migraciones son comunes, se requiere un compromiso para la protección de los derechos de las personas.

En un mundo donde las migraciones son comunes, se requiere un compromiso para la protección de los derechos de las personas. Por ello, hace unos días se adoptó un pacto mundial que servirá para una migración segura, ordenada y regular, como su mismo nombre lo indica. Al respecto, Filipo Grandi, Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados, indicó: “Yo creo que el pacto mundial de las migraciones, es claro y explícito de lo que queremos responder a los refugiados, un marco de respuesta integral”.

Este pacto es el primero en su tipo y, a pesar que no es jurídicamente vinculante, pretende cubrir todas las dimensiones de la migración internacional de una manera completa y holística, incluyendo el respeto de los derechos humanos. Así también, respeta la soberanía de los Estados y pretende que éstos aprovechen los beneficios que los refugiados o migrantes pueden aportar al país de acogida, tanto en el desarrollo económico, como en el social. También busca contribuir con la gobernanza mundial y fortalecer la cooperación sobre la migración internacional.

En el espacio del diálogo, Corresponsales Clave tuvo la oportunidad de conversar con Karla Avelar, de nacionalidad salvadoreña que ahora se encuentra con asilo en Suiza. Ella nos comentó sobre su cotidianidad en el nuevo país y el acceso a la salud como mujer trans.

“En este momento, no es una situación difícil, pero tampoco fácil, porque hay limitaciones de derechos; quiero decir, aún no tengo la libertad del desplazamiento, no puedo salir del país sin un permiso especial, tengo limitaciones del derecho al trabajo, estoy con una condición que me limita y esto trae consecuencias psicológicas, emocionales”, indicó Avelar.

El éxodo migratorio que huyen de la violencia, la corrupción y la negación de derechos es un fenómeno que tiene grandes magnitudes.

Cabe mencionar que son altos los índices de VIH en población gay y mujeres trans que se han visto forzados a huir para salvar sus vidas por amenazas o persecución o porque no tienen garantía de acceso a la salud en su país de origen y, de otro lado, es conocido que las políticas de atención al VIH no son accesibles de manera inmediata en los países de acogida, lo cual abre una ventana de riesgos serios para la salud y la vida de dichas personas. No se ha podido resolver del todo esta situación, pues en muchos espacios no es prioritaria la respuesta al VIH; tampoco en todos los países y ciudades se cuenta con los recursos necesarios para su atención y, muchas veces, la falta de voluntad de funcionarios de instituciones correspondientes hace lento los procesos administrativos para el acceso a la atención en salud.

En este diálogo, se destacó también la tendencia a la urbanización en todo el mundo. El 55% de la población mundial vive en zonas urbanas, una cifra que se espera que aumente a 68% para 2050, el papel de las ciudades de todos los tamaños en la provisión de protección, refugio, servicios y acceso a las oportunidades económicas para todas las poblaciones continúan creciendo. La urbanización también es un hecho de la vida de los desplazados y poblaciones apátridas, más de la mitad de los refugiados y más del 80% de los desplazados internos viven en zonas urbanas, mientras que se cree que un número significativo de retornados se asienta en áreas urbanas al regresar a sus respectivos países de origen; esto hace que los alcaldes y las administraciones de las ciudades sean algunos de los actores más importantes en el análisis de necesidades y en la planificación y entrega de protección, asistencia y soluciones para las y los migrantes.

El éxodo migratorio, que recientemente está buscando salir de países que no están en guerras declaradas, pero que sufren la violencia, la corrupción y la negación de derechos es un fenómeno que tiene grandes magnitudes. El más reciente dato señala que 7.000 migrantes hondureños han llegado a fronteras con Estados Unidos buscando protección internacional, esto hace un llamado a la reflexión y a la solidaridad de los países de acogida, a poner en práctica el pacto que se aprobó de una manera empática y con respecto a la dignidad de todas las poblaciones vulnerables que sufren en todo el ciclo del desplazamiento.

La respuesta al VIH en contextos de migración está buscando nuestra atención. El silencio es cómplice de la vulneración de derechos. Por ello es importante que las organizaciones de sociedad civil se comprometan con la respuesta de sus países para responder a los fenómenos migratorios sobre la base del respeto de los derechos humanos.

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