Por más de dos años, el Programa Conjunto de Naciones Unidas para el Sida (ONUSIDA) se encuentra atrapado en una profunda crisis institucional que pone en riesgo su supervivencia, originada en una serie de denuncias de acoso y abuso sexual de funcionarias de la organización. Estas denuncias, en su mayoría dirigidas a Luiz Loures, ex Vice Director Ejecutivo, que lo obligó a su apartamiento de la organización, también han puesto sobre el tapete maniobras de encubrimiento y una cultura organizacional que ha facilitado estos comportamientos.

Onusida se enfrenta a una gran crisis.

Frente a la presión de los donantes del PCB y también de parte de los medios, en el momento más agudo del escándalo, Michel Sidibé lanzó un plan especial para resolver las cuestiones y convocó a un panel independiente de expertos, cuyo mandato fue evaluar el liderazgo, le gobierno, la gestión, la cultura organizacional y además, evaluar la efectividad de las políticas y procedimientos existentes y recomendar un conjunto completo de medidas priorizadas.

El informe fue publicado esta semana, su versión en inglés se encuentra disponible aquí, y sus hallazgos y recomendaciones son devastadoras. En resumidas cuentas afirma que la responsabilidad sobre las denuncias y su pobre gestión, como de un posible encubrimiento son responsabilidad del Director Ejecutivo y su grupo de otros directores. Así también, señala que lo que pasa en Ginebra podría haber sucedido en otras oficinas de la organización, como también sabemos por denuncias posteriores. El panel recomienda considerar el alejamiento de su Director Ejecutivo.

Sin embargo, la reunión del PCB, recién concluida, se politizó, incluyendo el uso de cuestiones raciales y regionales, que poco o nada tienen que ver con este caso de descontrol interno de un director que el panel consideró -entre otras cosas- que gestionó bajo el imperio del miedo, con una cultura patriarcal, de favoritismos, nepotismo y con abusos de poder, incluyendo el uso bullying.

“El rey lleva años desnudo pero sólo un grupo de valientes mujeres y un panel se han atrevido a decirle que no lleva ropas”.

Sobre la responsabilidad del liderazgo

Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA.

En esta ocasión resumimos algunos hallazgos y recomendaciones del panel en relación con el Director y el fracaso de su liderazgo:

  • La tolerancia por parte de la alta gerencia de la práctica del abuso de autoridad, intimidación y acoso han infectado a toda la organización. De manera crítica, dicha tolerancia infringe las leyes, políticas y normas que rigen el comportamiento y las responsabilidades de todo el personal de ONUSIDA y las Naciones Unidas.
  • El Director Ejecutivo ha aceptado públicamente que existe un problema que requiere una solución. La conclusión del Panel es que existe la evidencia convincente de que el equipo de liderazgo de ONUSIDA es responsable de la cultura organizacional en la que se ha permitido que tales comportamientos prosperen.
  • La buena voluntad del Director Ejecutivo y el personal directivo superior para adoptar reformas en el futuro está en desacuerdo con su notable falta de reflexión sobre su responsabilidad personal de moldear la cultura de ONUSIDA. Más bien, el énfasis de los líderes de ONUSIDA ha sido culpar al “sistema de las Naciones Unidas” y su complejo régimen de manejo de quejas. Tales actitudes no son ni creíbles ni lo suficientemente buenas.
  • El Panel cuestiona la idea que el Director Ejecutivo, en el cargo durante los últimos ocho años, con altos niveles de discreción y autoridad, no ha podido reformar una cultura interna (sino que ha sido su artífice) y que no respeta las leyes y los valores de las Naciones Unidas. Tanto los comentarios generales como los específicos hechos al Panel brindan declaraciones poderosas sobre el fracaso del liderazgo dentro de ONUSIDA.

El Panel concluye que el liderazgo de ONUSIDA ha permitido una cultura de preferencia, falta de transparencia y elusión del proceso que ha permitido a otros operar con impunidad y tomar represalias contra quienes hablan. Esta cultura ha permitido un ambiente de trabajo en las ubicaciones dispersas que permite el abuso, la intimidación y el acoso, incluso en algunos casos, el acoso sexual. Es claro para el Panel que existe una opinión creíble entre el personal y las voces entre la sociedad civil de que debe haber un cambio en el liderazgo.

El Panel cree que si ONUSIDA quiere salir adelante de la crisis actual, debe nombrarse un líder (o una) confiable y enérgico que pueda ganarse la confianza del personal y devolverle a ONUSIDA su compromiso fundamental con la no discriminación, el debido proceso y el buen gobierno. Se requiere de un líder que tenga experiencia, habilidades e inteligencia emocional, adopte e implemente una cultura genuinamente abierta, en la que el hostigamiento, el acoso y el abuso de poder de todo tipo se eliminen de la organización y no se toleren en el futuro.

Distorsión sobre la realidad y la responsabilidad

El Director Ejecutivo y su equipo de dirección publicaron una respuesta gerencial al informe del Panel que fuera tratada en el primer día del PCB; su contenido demuestra un desesperado intento de omitir los hallazgos y recomendaciones del panel, desviando la atención en otra dirección, un relanzamiento de un -no tan nuevo- paquete de medidas. Desde la primera denuncia ha quedado demostrada su impericia para resolver las acusaciones, proteger a las víctimas y a la institución, pero también ha quedado claro en los resultados del trabajo del panel su grado de responsabilidad, e incluso una clara distorsión entre los hechos y la retórica. La respuesta gerencial (en inglés) ha sido incluida en este vínculo.

El mal gobierno de un pobre PCB

Lo que viene pasando en ONUSIDA no es responsabilidad solo de una persona y su equipo de gerencia, o la de un distraído Secretario General de las Naciones Unidas, es -en último grado- responsabilidad también de su Junta de Gobierno.

Esta semana se ha producido un batalla campal de pobre política y pobre gobernanza. Incluso la delegación de ONG, que entrecomillas nos representa, con voz pero sin voto, no ha logrado consensuar su posición. Esto es un gravísimo síntoma sobre los valores que sostienen algunos de sus miembros. La sociedad civil en el PCB esta representada por individuos, los que en muchos casos se encuentran totalmente divorciados de la sociedad civil en las regiones que dicen representar y no rinden cuentas.

Es inadmisible que un miembro de la sociedad civil pueda estar desacuerdo en pedir el alejamiento del Director Ejecutivo, cuando hemos sido testigos, por ejemplo del masivo repudio de la sociedad civil en todas las regiones, incluyendo el continente africano.

Es tiempo de retirarles el voto de confianza a este engranaje de una corporación. Y sería un gesto de grandeza que se estableciera un panel independiente para evaluar el desempeño y legitimidad de la delegación de ONG del PCB y que su actual membresía diera un paso al costado por no haber podido defender la integridad física y moral del personal de la organización, dejándose arrastrar por la mala política.

Al final de la reunión se acordó como “una salida elegante” un comunicado que reconoce todo cuanto el informe del Panel Independiente ha recomendado, reconoce el valor del personal (representado por la asociación de personal de ONUSIDA) y convoca para antes de marzo a una reunión de urgencia; oportunidad en la que el mundo espera que el Director Ejecutivo anuncie su salida de la organización y se hayan tomado los pasos para una transición más o menos ordenada.

ONUSIDA esta frente a la crisis más profunda desde su creación. Hay muchas agencias y países (sobretodo donantes) que la quieren ver subsumida a un programa dentro de la OMS. Al paso que vamos, y con la respuesta corporativa que da el Programa y su Junta, esta profecía se cumplirá muy pronto. Suecia y el Reino Unido, por ejemplo, congelaron sus aportes al Programa el día de ayer y se cree que otros países donantes han realizado, puertas adentro, anuncios similares.

Es lógico pensar que las víctimas primarias de esta situación fueron los colegas que trabajan en ONUSIDA, a quienes expresamos nuestra solidaridad, en la certeza que un número significativo de su gente está altamente comprometida con la respuesta y las comunidades y que no acuerda con como se viene dirigiendo la organización. ONUSIDA, hemos insistido en artículos anteriores, no le pertenece ni a su Director, ni a su Junta Coordinadora, es una herramienta de la respuesta, es un recurso de todas y todos, y poco hemos hecho para posicionarnos y defenderlo.

Muchos creemos que ONUSIDA se puede poner de pie, que puede volver a ser una organización más relevante, que aún no es tiempo de abandonar la idea de un programa conjunto para una enfermedad que sigue siendo excepcional. Pero no esta ONUSIDA, que borra con el codo puertas adentro la retórica que profesa, sino una mejor.

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