El tránsito del año 2018 al 2019 ha estado marcado por fuertes desabastecimientos. Desde el mes de octubre del año pasado empezó a circular información desde la Dirección General de Control de Infecciones de Transmisión Sexual y Sida (DIGECITSS) que ordenaba a los encargados de los Servicios de Atención Integral (SAI) empezar a migrar a los usuarios que tengan en su esquema terapéutico las drogas atazanavir, tenofovir, emtricitabina o didanosina ya que, según afirmaron- no había stock en el país.

Con frascos en mano, Petronila contó que le dieron medicamentos vencidos.

El comunicado fue emitido a finales de octubre y durante la primera semana de noviembre a algunos usuarios que acudieron a los servicios les fueron entregados medicamentos vencidos; para quienes no había,  les dieron otros esquemas terapéuticos, tal como lo ordenó DIGECITSS, sin ningún criterio médico, información ni consentimiento previo de los usuarios y usuarias.

Las consecuencias de esta desafortunada decisión no se hizo esperar; a los servicios comenzaron a llegar personas con los característicos efectos colaterales del inicio de terapia, descompensados, bajo conteo de CD4 y al menos cinco usuarios dejaron de tener carga viral indetectable.

A pesar del impacto en la salud de muchas personas, reinó un silencio absoluto sobre el tema, tanto de las entidades gubernamentales involucradas como de los principales actores de la sociedad civil organizada. Hasta el 28 de enero, cuando un grupo de activistas independientes decidieron colocar el tema en la agenda pública tras recibir varias denuncias y vivir ellos mismos las consecuencias del desabasto.  Al menos una consejera de un servicio de atención fue relevada de sus funciones por evidenciar la situación del centro de servicio con relación a los medicamentos y la forma que tal medida está afectando a los usuarios.

El Frente de Activistas Independientes coordinó un encuentro con el director del Servicio Nacional de Salud, Chanel Rosa Chupany, para abordar el tema y de manera conjunta, establecer acciones que disminuyan el impacto del desabasto y sus efectos; en la reunión también estuvieron presentes el director del Consejo Nacional para el VIH Sida, Víctor Terrero y María Castillo quien apoya en la parte de proyección, también participaron representantes de DIGECITSS y Bethania Betances de ONUSIDA.

Castillo explicó que las causas del desabasto son razones presupuestarias y de procedimientos ya que no reciben a tiempo los fondos para efectuar las compras de manera oportuna, además precisó que los centros de servicio no acataron el llamado de DIGECITSS en su momento y no iniciaron la migración de pacientes a las terapias recomendadas; también señaló que habría que buscar las razones de la descompensación  de las personas con VIH puesto que los medicamentos sugeridos son perfectamente compatibles.

Aunque ninguna instancia estatal asumió la responsabilidad por los desabastecimientos, se trabajará con el apoyo de ONUSIDA para identificar dónde están los cuellos de botella.

Sin embargo, las participantes de sociedad civil coincidieron en señalar que los problemas de abastecimiento son el resultado de una mala proyección y falta de veeduría eficaz.

Petronila Brazoban, una de las personas afectadas, explicó que le fueron entregados medicamentos vencidos en el Centro Sanitario de Santo Domingo: “cuando fui a mi cita me fueron cambiados los antirretrovirales, solo me dijeron que eso es lo que hay y (que) debo tomarlos. No tomaron en cuenta mi historia clínica y los efectos que los medicamentos han provocado a mi cuerpo y mi salud. Yo exijo que el Estado dominicano cumpla el compromiso que adquirió conmigo y otros compañeros que estamos en las medidas cautelares; de no ser atendidos nuestros reclamos, acudiremos nuevamente a la Corte Interamericana”.

Varias fueron las reacciones ante esta declaración. Hubo un momento de confusión debido a que ninguna de las entidades asumía el déficit con responsabilidad y se culpaban una a otra. El representante del Servicio Nacional de Salud dijo que éste “no tiene que ver con compras, sino con la distribución y buen manejo, desde que asumí este cargo estoy luchando con mi equipo de trabajo para hacer más eficientes los servicios pero eso implica esfuerzo multisectorial.”

Desde CONAVIHSIDA no hubo respuestas claras, solo señalaron que los medicamentos llegarán para el mes de abril y que Haití va a ceder -en calidad de préstamo- cinco mil frascos de atazanavir, que aún no han llegado al país por falta de dinero para gastos de transporte.

La situación de desabastecimiento está afectando a todos. Probablemente, las instancias del Estado no se han detenido a analizar el costo a largo plazo, como las resistencias, el fallo terapéutico y demás daños a la salud y la vida de las personas. Por ahora, ONUSIDA ha abierto una consultoría para identificar las causas del desabastecimiento que sufre cada año República Dominicana, de manera que sea posible generar cambios en la gestión en un futuro próximo.

Por su parte, el Frente de Activistas afirma que continuará con su lucha hasta que los organismos creados para dar respuestas al VIH cumplan a cabalidad con sus funciones y hagan suyos los objetivos de desarrollo sostenibles de lo que somos signatarios.

Nota de actualización: El 31 de enero, tres días después de la reunión, Petronila fue llamada desde su centro de atención para entregarle una nueva dotación de medicamentos.

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