El miércoles 6 se organizó la primera reunión virtual sobre los desafíos de la oferta y la demanda de la PrEP en América Latina. La primera convocatoria a esta reunión fue abierta y se inscribieron 140 personas de la región y participaron un total 90, lo que representa un record para este tipo de acciones.

El miércoles 6 se organizó la primera reunión virtual sobre los desafíos de la oferta y la demanda de la PrEP en América Latina.

Las y los participantes de toda América Latina y otras regiones de habla hispana tuvieron la oportunidad de escuchar una actualización de los colegas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la situación de la PrEP y los avances tanto en la implementación como en las evidencias que surgen de estudios con el uso de otras drogas con similares beneficios. Esta actividad forma parte un proceso que cuenta con el apoyo de la OPS, ONUSIDA, UNICEF, ICASO, Quiero PrEP y el Equipo de Corresponsales Clave.

Con excepción del Brasil, no hay PrEP en la región. Lo que tenemos son estudios de muy pequeña escala, con participación de personas en protocolos que representan menos del 1% del universo de usuarios que pudieran beneficiarse de la misma.

Aunque suene a una contradicción, en todos los países hay PrEP, en el mercado en línea y en las farmacias de muchas ciudades, pero a un alto costo, en ocasiones superando holgadamente un salario mínimo. Entonces, ¿Quiénes usan la PrEP? Aquellas personas de clase media alta y alta con muchos ingresos. Aquí, entonces, hay un problema de equidad por resolver. Necesitamos el acceso a esta tecnología altamente eficaz para quienes la necesitan, todos, independientemente de sus ingresos.

Los Gobiernos no se quieren comprometer con la implementación y, en algunos casos, mantienen un discurso moralista que contradice las evidencias; en otros casos, compran tiempo repitiendo largos estudios locales de aceptabilidad, que pagan las agencias de cooperación y otros donantes.

Con excepción del Brasil, no hay PrEP en la región. Lo que tenemos son estudios de muy pequeña escala.

En Estados Unidos de Norteamérica, Inglaterra, Francia, Australia y Sudáfrica, gracias a la PrEP, se está viendo una caída de entre el 25 y el 35% en el número de nuevas infecciones, por primera vez en la historia del sida. En los países de América Latina, en el mejor de los casos, vemos la estabilización de los nuevos casos, que es, en sí mismo, un gran fracaso, porque representan miles de personas que adquieren el virus al año.

Hasta la aparición de la PrEP y las evidencias de I=I (que las personas con VIH con una carga indetectable no transmiten el virus), la prevención se había estancado. Todos hacíamos más de lo mismo, conscientes de los pobres resultados. La gente no usa condones o lo hace con poca regularidad, pero es una realidad que nos negamos a escuchar y digerir.

Desde la aparición de los tratamientos antirretrovirales de alta eficacia, a fines de los 90, seguramente esto bajó el miedo mortal sobre la infección y pudo haber contribuido en la caída en el uso. Esta es la realidad, aunque insistamos en tapar el sol con un dedo. Hablemos con la gente que nos consulta, que de vez en cuando se testea o viene con síntomas de una ITS; usemos la empatía y descubriremos que hay un discursos políticamente correctos del “deber ser” y otro de la realidad.

En esta línea de pensamiento, como en 35 años hemos fracasado en cambiar el comportamiento cuando el placer apremia, tampoco lograremos, con PrEP incluida que aquellos que usaron y usan preservativos en forma consistente dejen de usarlos. Asumamos nuestra propia impotencia frente a no poder inocular en la cabeza de nuestros consultantes comportamiento alguno. Tampoco los juzguemos, seamos menos hipócritas, pues diría un colega que los más conservadores son los que menos los usan y expían su auto infligida sensación de culpa. Busquemos en alguna parte de nuestro ser la empatía para poder oír, acompañar y aconsejar sin moralinas.

La PrEP llegó para quedarse y, hoy, es una cuestión de acceso equitativo. Nuestros gobiernos deben implementar programas adecuados de salud sexual que incluyan la PrEP. En el mismo punto de atención, los usuarios deben poder hacerse la prueba de VIH y, dependiendo del resultado, salir de aquel centro con los antiretrovirales o con la PrEP, si el consultante lo desea, luego de recibir toda la información. En esa misma visita hay que ofrecer la batería completa de pruebas de ITS, su tratamiento, así como entregar condones y lubricantes.

Dejemos de perder tiempo con proyectos de kiosco o boutique, cien o trescientos usuarios es un estudio que sólo beneficia a los “científicos” y a ese número marginal de usuarios, pero no controlará la epidemia. Todos somos responsables por nuestras acciones y omisiones.

De esto, y de mucho más, se conversó ayer en la reunión virtual, y estamos trabajando para crear un grupo de trabajo regional para apoyar el incremento de la demanda de la PrEP en nuestros países.  No hay un grupo de potenciales usuarios de la PrEP que por arte de magia se vayan a reunir y manifestar para exigirla. Y como sabemos en la historia de la respuesta al VIH/sida nadie nos regaló nada.

Nota: Las siguientes reuniones se realizarán con el grupo que participó en la primera. Esperamos continuar acciones de promoción de la oferta y la demanda de la PrEP abiertas al público.

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