Venezuela es uno de los países más violentos del mundo. Si bien desde hace 15 años no existen estadísticas oficiales, la tasa pronosticada por el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) para el 2017 era de 81,4 muertes violentas por cada cien mil habitantes, en un total de 23.047 fallecidos durante ese año. Si bien este dato es extremadamente alto y lamentable, representa una leve reducción en relación con el año 2016. Pero hay otro dato que debemos resaltar, la muerte no solo se propaga en Venezuela por acción de manos ajenas, los suicidios también han aumentado de manera alarmante (según la OVV la tasa era de 19 por 100.000 habitantes en 2017).

En este contexto sombrío, quienes matan y mueren -en su mayoría- son varones. Esto tiene sentido, desde la perspectiva de género pues están más expuestos a la violencia, más presionados a proveer económicamente y con menos posibilidades sociales de hacer redes (por el hecho de ser varones).  Esta situación social y estructural dentro de Venezuela se agudiza frente al Estado fallido en el que se convirtió el país.

Tanto el OVV, como diversas organizaciones que trabajan por los derechos humanos, argumentan que entre las causas de este contexto de muerte en Venezuela se encuentran la acción policial, la escasez de comida, medicinas e insumos generales, la censura y persecución política, los altos índices de impunidad y la migración que ha separado familias y aumentado la ausencia o cambio de redes.

Puntualizando sobre el tema del suicidio, una nota de la OVV menciona a Xiomara Betancourt, neuróloga que dirige los servicios de salud mental en Corposalud Mérida, Estado que exhibe la tasa más alta de suicidio del País -190 suicidios durante el 2017-, en la que menciona que “el sistema de salud pública suma elementos a la soledad cuando los seres queridos se van del país huyendo de la crisis generalizada, debido a las cifras a la escasez de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos.”

“Estamos construyendo la Venezuela que viene, porque no se puede hablar de democracia sin nosotros”

Frente a esta situación, hace dos semanas, el 19 de febrero el Movimiento SOMOS y el programa de Salud mental del IAHULA inauguró un grupo de apoyo llamado LIKE, dirigido a la prevención del suicidio, un espacio seguro y confidencial para brindar acompañamiento psicosocial a personas con ideas y experiencias vinculadas al suicidio y familiares o amigxs, como parte de la plataforma #NoEstásSolx. Para más información se pueden comunicar a este correo electrónico somos.mov@gmail.com.

Jau Ramírez, presidente de la organización SOMOS, comentó en una entrevista para Corresponsales Clave que “ya tienen seis grupos de apoyo en marcha, son grupos muy valiosos de acompañamiento psicosocial. Grupos de apoyo para prevención del suicidio para personas LGBT, mujeres en situación de violencia, personas con VIH y para personas trans”.

La crisis que está atravesando Venezuela tiene muchas aristas, las implicaciones que tiene para el país son innumerables, pero frente a la ausencia de alternativas posibles que deja al suicidio como única opción, surgen estas iniciativas que buscan recalcar que #NoEstasSolx y que puedes encontrar apoyo de manos de gente valiosa que apuesta por la construcción del país porque, como mencionó Jau, “ estamos construyendo la Venezuela que viene, porque no se puede hablar de democracia sin nosotros”.

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