Una mirada al contexto venezolano en tuberculosis

Venezuela cuenta, a marzo de 2019, con dos sistemas de gobierno: uno presidido por Nicolás Maduro y el otro por Juan Guaidó (e) que muestran la evidente polarización social y política en un país que colapsa prolongadamente en la ausencia de un Estado de derecho y en medio de una de sus peores crisis económicas como resultado de la implementación de políticas ineficaces y la corrupción reinante. Las promesas de un país potencia que superaría en materia de salud los modelos canadienses y brasileros en el continente americano, hoy se han convertido en pesadillas.

A 2017 los casos de TB aumentaron a más de 10000 casos. Foto: El Mercurio Web.

Dos presidentes, dos fiscales generales, dos asambleas legislativas (una constituyente), dos tribunales de justicia (uno en el exilio) y cero respuestas eficientes en materia de VIH, tuberculosis, malaria y tantos otros problemas de salud.

A septiembre de 2017, el Observatorio venezolano de salud,  en el boletín sobre tuberculosis, reportaba que en el  2015 hubo 7278 casos de tuberculosis,  siendo el grupo de edad entre 20 a 44 años el más afectado y una de las mayores causas de muerte en las personas con VIH y sida, situación que se agrava con la escasez de medicamentos; también afecta de manera importante a la población privada de libertad en situaciones precarias, de hacinamientos y de mal nutrición. A 2017 la cifra aumentó a más 10000 casos, según el Reporte Global de Tuberculosis 2017 de la OPS, que también señalaba que el 60% de los casos también habían sido diagnosticados con VIH.

Una realidad que parece de otros tiempos

En Mérida, al noroeste del país, a inicios de marzo, por segunda vez en menos de seis meses, un grupo familiar entra a hospitalización al Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), según información suministrada por la Liga merideña de la lucha contra el VIH -un espacio de cinco ONG para la articulación de acciones en el Estado Mérida en respuesta al VIH- que realiza visitas de acompañamiento y asesoría jurídica semana a semana a PVVS, el viernes 15 de marzo, una enfermera del área de hospitalización comentó a los activistas para que gestionaran un recurso de apoyo, “él está muy malito”, haciendo referencia al padre del núcleo familiar que tiene 29 años de edad y vive con VIH. A inicios de noviembre también había sido hospitalizado por TB y hoy, luego de cuatro meses, presenta insuficiencia respiratoria.

Con 98,5% de escasez de tratamientos para enfermedades oportunistas a finales de febrero de 2019 en las farmacias del Programa Nacional de sida y de un 85% en el mercado privado, resulta imposible pensar en un adecuado tratamiento y una atención médica integral para este joven padre con sueños de una familia.

Reuniones y burocracia que no resuelve nada

A pesar del esfuerzo de las organizaciones no gubernamentales en evidenciar la tuberculosis que afecta principalmente a personas de grupos vulnerables; estando limitadas, amenazadas y coactadas por el gobierno venezolano, no pueden asumir las responsabilidades que le corresponden al Estado. No se dan abasto.

Pero el Estado venezolano está carente de respuestas, repleto de burócratas que se llenan de informes, decretos y actas de reuniones de “altos” ejecutivos en grandes salas de reuniones con vista panorámica de las Agencias de Naciones Unidas, donde no hay recortes del servicio de electricidad, o agua y donde se mantiene la conexión a banda ancha en el marco de intereses de conservación de las buenas relaciones entre los Estados miembros.

La respuesta tampoco se resuelve con visitas turísticas guiadas de comisionados de alto nivel en Derechos Humanos de la ONU que ven lo que el gobierno de Nicolás Maduro quiere mostrar, entre un hermetismo que no permitió el paso de la prensa, de acuerdo a las denuncias en twitter del Sindicato Nacional de trabajadores de prensa en Venezuela, que a la vez denunciaron  a propósito de esta visita en  Barquisimeto, en el que también se denuncian guiones programados y retoques a un hospital de la zona.

A pesar de los impedimentos de la Guardia Nacional Bolivariana o Colectivos Paraestatales para la cobertura de prensa, se puso ver algunos grupos que manifestaron su descontento por la fugaz visita de altos comisionados en las afueras de hospitales y penales en esta localidad.

La crisis se agudiza, la búsqueda soluciones es larga y el fondo se agota. Entre el silencio y la respuesta tardía, el país vive un genocidio ante los ojos de la comunidad internacional que poco parece entender sobre la progresividad y el compromiso de proteger los derechos humanos y que se niegan a ver las nuevas formas de guerra y aniquilación de grupos de poblaciones a través de la política.

Hasta resolverlo, miles de personas habrán muerto por tuberculosis.

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