La primera Casa del Orgullo, en el barrio de Constitución, busca promover el encuentro y la convivencia por medio de grupos de reflexión, espacios artísticos, de capacitación, brindando asesoramiento jurídico, entre otros; allí la diversidad sexual y familiar, que existe dentro de la sociedad y que es humana, tiene un lugar protagónico.

El jueves 4 de abril abre sus puertas La Casa del Orgullo.

Las organizaciones que lideran esta iniciativa tienen un amplio recorrido de trabajo en el área de diversidad sexual y derechos civiles del colectivo LGBT como son la Asociación Civil Puerta Abierta a la Diversidad, que centra su trabajo en personas Jubiladas y Pensionadas lésbico-gay de la Argentina, y la Asociación Familias Diversas de Argentina, que tiene como norte la promoción de los derechos y la igualdad real para todas las familias de la Argentina.

Esta casa representa un espacio que debe llenarnos de orgullo por muchos motivos: es liderado por mujeres y -si nos adentramos en la historia- surge gracias al apoyo de parte de la sociedad que reacciona, reclama y apoya, pasando de la indignación por la injusticia a la creación, la propuesta y el trabajo sostenido.

También es de destacar en esta iniciativa la alianza entre organizaciones de la sociedad civil y el Estado. Las organizaciones sociales son clave para el mantenimiento de las democracias en los países; su trabajo de bases, de vigilancia ciudadana, de creación y lucha es fundamental para preservar la multiplicidad de voces y enfoques que enriquecen a las sociedades. El Estado, por su parte, debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, promover espacios de encuentro y la independencia de estas organizaciones; pero también, procurar recursos que vayan sumando esfuerzos por efectivizar políticas públicas, es decir transformar las líneas escritas en leyes y decretos en aspectos concretos que se puedan materializar, que se conviertan en piel y lleguen a la gente.

Como bien lo menciona Andrea Rivas: “Es fundamental el trabajo del Estado con las organizaciones de la sociedad civil. En este sentido, yo creo que las organizaciones de la sociedad civil hacen un aporte fundamental porque somos las que venimos trabajando con estas necesidades que tienen, en nuestro caso, la comunidad de la diversidad familiar y desde hace muchísimo tiempo, antes de que el Estado las tomara como una política pública (…) Este proyecto es el inicio, un avance, el comienzo de mayores y mejor políticas públicas para garantizar los derechos de las familias diversas (…) y el de personas adultas mayores. Hay muchas cosas por trabajar, desde AFDA por ejemplo se llega acá con muchísimo trabajo a través de muchas actividades de visibilidad y también en las escuelas con capacitaciones, con campañas en medios y redes y el año pasado fue muy importante cuando convocamos el festejo del día internacional de la diversidad familiar, que es una celebración para se festeja el primer domingo de mayo alrededor del mundo, hay más de 100 ciudades, y cuando convocamos acá, la ciudad de Buenos Aires se sumó y muchos sectores del gobierno apoyaron esto”.

Actividades de la AFDA.

Igualmente, otro aspecto para aplaudir es que es un espacio liderado por mujeres, específicamente por Andrea Rivas y Norma Castillo presidentas de la AFDA y Puerta Abierta a la diversidad, respectivamente. Esto debe llenarnos de muchísimo orgullo pues, por lo general dentro de las instituciones sociales las caras visibles son las de varones que, muchos de ellos comprometidos, se convierten en la voz del trabajo cotidiano que la mayoría de las veces es llevado a cabo por mujeres. En este sentido, esta iniciativa se crea y se piensa, desde el comienzo, como un espacio abierto para colectivos históricamente relegados que ahora pueden, desde sus experiencias y luchas, hablar en primera persona.

En este sentido, Rivas comenta: “Somos dos mujeres que estamos al frente de estas dos organizaciones que lideran este proyecto, también por parte del Estado esta una mujer, quien nos convoca, es la subsecretaria de derechos humanos de la Ciudad de Buenos Aires, que también está liderada por una mujer que se llama Pamela Malewicz. (…) la participación de las mujeres es al 100% y esto me enorgullece muchísimo, porque también es empezar a garantizar el lugar que las mujeres tenemos que tener en espacios de participación y yo le doy una gran bienvenida a este hecho, es algo a destacar de este proyecto y que obviamente le va a dar su impronta también (…) Tenemos que seguir impulsando espacios donde las mujeres lideran. No es fácil, pero bueno, hay que seguir trabajando para eso.”

En la entrevista, Andrea Rivas nos comenta algo que podríamos poner sobre la mesa como la génesis de la lucha por los derechos civiles y los derechos humanos: la indignación; el conceso como sociedad de levantar la voz por la injusticia y la discriminación, que al ser masivo y visible, acompaña la creación y sostiene el esfuerzo de lo que luego se convierte en sociedad civil organizada. Esto es el inicio de la casa del orgullo y debe ser motivo de orgullo para nuestras casas también. Así, profundiza Rivas: “Familias diversas surge de un hecho muy puntual, que fue la discriminación que tuvo mi hija antes de cumplir 2 años de que no pudo ingresar a una escuela de natación en la ciudad de Buenos Aires porque la configuración que tenia de su familia era de dos madres y esa escuela entendía que lo normal es que un niño o una niña tenia que tener un padre y una madre, entonces la excluyó. A partir de que ese hecho se conoce, y hubo una muy buena recepción de parte de la gente que se solidarizó profundamente con esto que vivió mi hija, vimos que todas las necesidades que estábamos teniendo las personas que conformábamos la diversidad familiar y que estábamos muy solas ante las discriminaciones que se seguían produciendo y que no respetaban las leyes. Vimos que no había un espacio realmente para compartir experiencias, trabajar y generar políticas públicas, ponerlo en agenda, esto es lo que creo que es fundamental. De esta manera, con la participación del Estado de la Ciudad de Buenos Aires, se pone en la agenda pública la diversidad familiar y se genera una política pública para trabajar con la diversidad familiar. Esto para mí es lo más importante y desde la organización civil, lo que vamos a hacer es seguir trabajando para que las familias de la diversidad que están en la ciudad de Buenos Aires puedan tener un mejor acceso a sus derechos (…). Este es uno de los objetivos principales que tienen este proyecto.”

La casa del orgullo se plantea como un espacio de inclusión y encuentro que servirá de escenario, de base, para seguir abarcando los espacios que todavía quedan por conquistar y consolidar en la búsqueda de un reconocimiento real de todas las personas y formas de familias que existen dentro de nuestra sociedad. Tal como menciona Rivas, “se han dado grandes pasos pero aún falta. La diversidad familiar necesita en este momento de manera urgente que el marco normativo que la protege, que protege derechos tan importantes como los derechos sexuales y reproductivos, la ley de identidad de género, la educación sexual integral, por nombrarte solo algunos, (…) se necesita trabajar en el efectivo cumplimiento de estas leyes eso para mí es donde más hay que trabajar de manera estructural y profunda para que realmente estas leyes sean efectivas. Un ejemplo claro es la ley de educación sexual integral que ya tiene más de 10 años en la Argentina, y que es un derecho humano en sí mismo porque garantizar muchos otros derechos humanos como el derecho a la salud, a la libertad, a las decisiones sobre el propio cuerpo y el cuidado del cuerpo, y esta ley todavía cuesta que se cumpla y que se implemente en los diferentes niveles educativos del país. Falta todavía mucha capacitación en muchos espacios del Estado (…), no solo se necesitan lugares especializados, todas las personas del Estado tienen que estar capacitadas para poder tener una atención adecuada a algo que son leyes nacionales. (…) el tema de la educación, yo creo que es clave, sobre todo para frenar la discriminación y los abusos que hay sobre las niñas y niños y adolescentes de nuestro país, que no por nada la Argentina lidera a nivel regional la tasa más alta de embarazos no intencionales, esto es un indicador alarmante.

Nos falta mucho por trabajar, mucho por lograr, mucho por hacer, por visibilizar, por aprender. Conquistemos estos espacios juntos en la Casa del Orgullo… Les esperamos.

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