En la apertura de la conferencia de la Sociedad Internacional de Sida, IAS 2019, en Ciudad de México, el domingo 21 de julio, un grupo de activistas indígenas en VIH interrumpió la ceremonia de apertura y desplegó un cartel para exigir que la voz de las comunidades originarias fuera escuchada ya que, de lo contrario, afirmaron, esta población clave se quedará atrás en la eliminación de la pandemia.

La protesta fue hecha por Amaranta Gómez de México y Pilar Montavo de Perú, ambas del Secretariado internacional de pueblos indígenas frente al VIH/Sida (SIPIA), junto a los canadienses Renée Masching y Trevor Stratton del Grupo de trabajo internacional indígena en VIH y Sida (IIWGHA). El lema de la intervención fue: “¡Nunca hemos estado callados, pero nunca nos has escuchado! No podemos alcanzar el 90-90-90 sin los pueblos indígenas”.

Organizaciones de indígenas desplegaron un lienzo y tomaron la palabra en medio de la inauguración oficial de la IAS 2019.

En un llamado a los gobiernos y a las agencias internacionales, la IIWGHA pidió información epidemiológica sobre la situación del VIH en sus comunidades, el respeto de los derechos indígenas en salud, el liderazgo y participación de sus dirigentes en la respuesta al virus y la urgencia de acciones de prevención y tratamiento con pertinencia cultural e inclusión de sus sistemas médicos tradicionales.

Brechas en la información

En la primera jornada de la conferencia de la IAS 2019, el lunes 22 de julio, hubo un simposio que, justamente, abordó el tema “La situación de los pueblos indígenas: Superando las brechas de información para mejorar los resultados de la prevención y de la atención”, en donde expertos de México, Canadá y Australia coincidieron en que no hay suficientes datos respecto a la cascada de atención en VIH en personas indígenas como para monitorear los avances de estos pueblos en diagnóstico, tratamiento antiviral y supresión viral que son los indicadores de la meta del 90-90-90 de ONUSIDA: 90% de personas con VIH diagnosticadas, 90% de personas diagnosticas ingresadas a tratamiento; y 90% de personas en tratamiento indetectables.

Por lo pronto, la poca información disponible no es alentadora. James Ward, académico del South Australian Health and Medical Research Institute de Australia, detalló que los indígenas de las Islas del Estrecho de Torres están, al año 2018, con porcentajes de 76-86-98 en dicha cascada. Agregó que respecto a la cobertura de profilaxis pre exposición (PrEP), en esta misma comunidad, menos del 28% de los hombres que tienen sexo con hombres, que cumplen con los criterios de inclusión, han accedido a esta prevención combinada.

La conferencia IAS 2019 incluyó un simposio que analizó la falta de datos duros sobre la situación de VIH en pueblos indígenas.

María Cristina Pimenta, profesional del Ministerio de Salud de Brasil, detalló que la cascada de los pueblos originarios de su país está, el 2018, con porcentajes de 84-80-72 que son inferiores a los de la población no-indígena blanca (91-85-80). Agregó que estas comunidades son las que acceden más tardíamente a la atención médica para VIH y al inicio de la terapia antirretroviral (TAR) respecto a todos los demás grupos étnicos de Brasil según indican los valores de linfocitos CD4 cuando se hacen por primera vez este examen y cuando se los hacen al iniciar la TAR.

Por su parte, Rubén Muñoz, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) de México, compartió los resultados de una investigación en las comunidades indígenas de Oaxaca que arrojaron que estas personas tienen más riesgo de contraer el VIH y de morir por causas asociadas al Sida que las personas no-indígenas. Dijo que esto se explica principalmente por la violencia estructural en contra de los pueblos originarios que se traduce en barreras culturales para acceder al diagnóstico y tratamiento.

En la ronda de preguntas del simposio, se planteó que otra dificultad para obtener información epidemiológica de la situación de VIH y pueblos indígenas en el mundo, son los distintos criterios demográficos para el conteo de personas indígenas, por ejemplo, el auto reconocimiento en Australia, el color de piel en Brasil y el uso de lenguas originarias. A esto, los panelistas agregaron el contexto de estigma y discriminación que dificulta realizar la pregunta de pertenencia a pueblos originarios a los miembros de estas comunidades.

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