El tratamiento preventivo de tuberculosis para las personas con VIH (TPT en inglés) fue uno de los ejes temáticos del simposio sobre TB y VIH, previo a la conferencia de la Sociedad Internacional de Sida, IAS 2019, en Ciudad de México. Este tuvo como organizadores a la IAS, a la Stop TB Partnership y a la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, UNAIDS.

La sesión sobre la investigación científica sobre la latencia de tuberculosis y las innovaciones en la prevención, durante el simposio sobre TB y VIH 2019 en México.

El sábado 20 de julio, personas con trabajo desde la medicina y la ciencia y dirigentes de la sociedad civil discutieron acerca de los últimos adelantos en la TPT, entre los que se contó las investigaciones de una terapia genética basada en adenovirus que ha resultado eficiente en pruebas de laboratorio y la posibilidad de contar con nuevas vacunas, junto a la recomendación de usar la ya existente vacuna BCG (Bacilo Calmette-Guérin) en jóvenes y adultos con VIH y no solo en recién nacidos.

Si bien también existe la posibilidad de tratamientos inyectables con formulaciones de acción prolongada, la opción más a la mano, se dijo en el simposio, son los esquemas tradicionales de medicamentos contra la TB que deberían ser una prioridad, como TPT, para todas las personas con VIH, especialmente los niños y las mujeres embarazadas, en la medida que se estima que un tercio de la población mundial ya tiene TB latente.

Estos tratamientos, que pueden durar varios meses o más de un año, enfrentan las barreras propias del doble estigma asociado a la TB y al VIH, o asociadas a temas biomédicos como la toxicidad o la interacción entre medicamentos, que hacen que las personas abandonen la TPT antes de completar el esquema.

Sin embargo, el principal problema detectado por los panelistas de las tres primeras sesiones del simposio fue el escaso acceso y, por lo tanto, la baja cobertura del TPT en personas con VIH, debido a que es un tratamiento que los Estados no incluyen en sus programas de respuesta al virus. Esto, a pesar que la declaración de la Reunión de Alto Nivel sobre TB de Naciones Unidas colocó al TPT como una prioridad que debe llegar a 6 millones de personas con VIH de aquí al año 2022.

Integrantes de la Coalición de TB de Las Américas estuvieron presentes en el simposio como representantes de la sociedad civil.

En el simposio estuvieron representantes de la Coalición de la TB de las Américas, también conocidos como acTBistas y Corresponsales Clave pudo conversar con Alberto Colorado, uno de los líderes globales de la sociedad civil en respuesta a la TB, sobre estos temas.

Colorado dijo que, respecto a la TPT, América Latina, está “lamentablemente, en pañales o en una etapa muy incipiente. Partimos de que, en algunos lugares, no tenemos ni siquiera para diagnosticar”. Agregó que, en esa línea, falta coordinación entre las comunidades de TB y de VIH “para que las comunidades de VIH tomen su responsabilidad en cuanto al trabajo con tuberculosis”.

Corresponsales Clave: ¿Qué le parecen las investigaciones para hacer tratamientos genéticos para las terapias preventivas de TB?

Alberto Colorado: A estas alturas, viendo que no podemos detener la epidemia, a pesar que tenemos unos compromisos políticos firmados, cualquier actividad, reforzada por la ciencia, que nos lleve a la meta de terminar con la tuberculosis y el VIH para el 2030… Se deben buscar todos los recursos necesarios para hacer un buen trabajo.

CC: ¿Y respecto a la posibilidad que haya nuevas vacunas o que se amplíe el uso de la vacuna BCG?

AC: La investigación en vacunas también es una situación política. Tenemos esperanzas con vacunas que están en el túnel o pipeline donde afortunadamente hay varios tipos de vacunas que pueden ser accesibles. Y vimos que si se aplica la BCG apropiadamente está ayudando a los países, sobre todo para evitar tipos complicados de TB en niños. Se habló que hay una BCG reforzada. Yo creo que si está disponible, que esté disponible para el pueblo porque puede estar disponible ahora en Estados Unidos y va a demorar 15 a 20 años para que llegue a nuestros pueblos y en el caso de los pueblos originarios va a tardar aún mucho más.

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