Pedro Cahn, director científico de la Fundación Huésped y profesor titular de enfermedades infecciosas de la Universidad de Buenos Aires, abrió la reunión de la tarde de ayer en el Latina Forum con una presentación crítica de la situación actual de la epidemia de VIH. “Uno podría explicar esto con el concepto de las botellas medio llenas o medio vacías. En el año 2000, había 200 mil personas en el mundo que recibían tratamiento antirretroviral; según el último reporte de ONUSIDA, son más de 23 millones. Hemos avanzado un montón. Yo prefiero verlo desde el otro lado: hay 37 millones de personas que viven con el virus, lo cual significa que 14 millones no reciben tratamiento antirretroviral”, dijo Cahn, que luego añadió que es de vital importancia buscar llegar a aquellas poblaciones marginadas, a los pueblos originarios y a los menos privilegiados.

Elena Reynaga, Redtrasex.

Dentro del panel de presentadores, se discutió también el rol importante de las poblaciones claves en la respuesta al VIH, la prevención combinada y PREP, y la actualidad del financiamiento.

Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de la RedTraSex, al referirse sobre los avances en la respuesta desde las poblaciones clave dijo que “uno de los logros que hemos tenido fue organizarnos, hablar por nosotras mismas, también el hacer nuestras propias investigaciones con facultad, hay que apropiarnos de las mismas para hacer políticas públicas, como parte de la sociedad civil a la cual pertenecemos”.

La reunión tuvo un espacio de taller y trabajo en grupos en el que se tuvo la reflexión y el análisis de los participantes, que dieron una mirada crítica y constructiva sobre lo que sucede en sus países en el marco de la respuesta a la epidemia de VIH.

Se debe acompañar la supresión de la carga viral, con el respeto de todos los derechos humanos y el derecho a la salud.

Así, a partir de las discusiones, los participantes dejaron claro que la sociedad civil tiene un rol clave en la incidencia para poder comprometer de manera real y efectiva a los gobiernos para lograr el impacto que se quiere de la respuesta al VIH; los Estados cuentan con presupuesto para financiar las acciones necesarias y deben hacer estrategias transversales para llegar a las poblaciones claves, haciendo una mirada de contexto de con quienes se puede contar para no dejar a nadie atrás y llegar a la agenda 2030.

Resaltó en las discusiones de las tres mesas de trabajo la preocupación sobre la situación que México atraviesa con la reducción del apoyo financiero por parte del gobierno federal hacia las organizaciones en VIH, una experiencia que había servido de referencia para múltiples países de la región sobre la contratación entre Estado y organizaciones de sociedad civil.

Las y los participantes también llamaron la atención sobre la necesidad de ver más allá del “indetectable igual intransmisible” y acompañar la supresión de la carga viral con el respeto de todos los derechos humanos y el derecho a la salud, el derecho a la seguridad alimentaria; ampliar el concepto de calidad de vida, trabajando para disminuir el estigma y la discriminación.

La jornada cerró con importantes reflexiones donde el protagonismo fue de activistas y organizaciones de América Latina, quienes alzaron la voz en un contexto de recursos limitados para la respuesta al sida.

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