En una crisis severa de faltantes de medicamentos, en muchas partes del mundo las asociaciones y colegios de profesionales de la salud se ponen codo a codo con las personas con VIH y las organizaciones.

En muchas ocasiones, las asociaciones y colegios profesionales usan su influencia y prestigio para incidir sobre los gobiernos para resolver alguna crisis que afecta la salud de las personas. En algunos países (afortunados) es difícil distinguir quiénes inciden con mayor eficacia ante el poder.

Las personas con VIH se movilizaron el 8 de agosto frene a la Secretaria de Salud para exigir la provisión oportuna de medicamentos.

Con todo el cariño, compañerismo de décadas de trabajo, admiración y respeto a los profesionales que integran la Sociedad Argentina de Infectología –SADI-, muchos les pediríamos humildemente que se despierten como institución y hablen fuerte y claro sobre lo que está pasando en el país con la atención a las personas con VIH.

La Secretaría de Salud y la Dirección de Sida y ETS gozan de una mayor impunidad ante el silencio de una de las más prestigiosas organizaciones profesionales y académicas que se ocupan del VIH y otras enfermedades infecciosas.

La mayoría de sus miembros están en los hospitales, quemándose con el compromiso y la empatía hacia la situación que atraviesan “sus pacientes” (con el perdón de la expresión) pero no se puede tapar el sol con un dedo. Ustedes, después de las personas con VIH, conocen mejor que nadie el impacto de la situación actual de faltantes de medicamentos antirretrovirales.

El fraccionamiento es faltante. La migración por faltantes es mala praxis. La adherencia es un todo que va más allá de tomarse las pastillas y que incluye, por ejemplo, la provisión oportuna de antirretrovirales. La gran mayoría de las PVVS “están en sus manos” y confían en ustedes. En momentos excepcionales no podemos seguir haciendo lo mismo.

Una comunicación de la SADI sobre este tema nos deja un regusto de decepción y preocupación. Según ese comunicado y el de la Secretaria de Salud, no hay problemas: “El 6 de agosto se llevó a cabo una reunión entre la SADI y la Secretaría de Salud para conocer la situación de la provisión de medicamentos antirretrovirales. (…)Durante la reunión, se aclaró que la provisión de Darunavir, que se había encontrado demorada en algunos hospitales se regularizó en todo el país y que actualmente se cuenta con provisión asegurada hasta mediados del 2020, mientras se continúan proyectando necesidades para más adquisiciones. No se reportaron otros faltantes.

Durante la reunión se evaluaron también otras situaciones como la provisión de leche materizada para hijos de madre VIH positivas, el plan de adquisición de vacunas incluyendo meningococo y pentavalente (…)”.

El fraccionamiento del tratamiento antirretroviral continúa.

Sin embargo, las denuncias continúan llegando de diversas provincias del país, acompañadas, no solo de las declaraciones de las y los usuarios, sino también de las recetas que no fueron abastecidas. Las personas con VIH se movilizaron el 8 de agosto frene a la Secretaria de Salud para exigir la provisión oportuna de medicamentos.

No todos están en silencio

La Sociedad Argentina Interdisciplinaria de Sida del Área Metropolitana de Buenos Aires (SAISIDA – AMBA), por otro lado, expresó su “profundo rechazo a la falta de previsibilidad del gobierno en la compra y distribución de algunas drogas antirretrovirales (especialmente la co-formulación de darunavir 800 mg y ritonavir 100mg producida por el Laboratorio Richmond)”.

Según la información que difundieron, durante el mes de julio y agosto no se distribuiría el medicamento a las unidades y, por tanto, no llegarían a las y los usuarios.

Desde su posición crítica, la SAISIDA señala que “muchas personas iniciaron su tratamiento con esta combinación y ahora, se nos sugiere el cambio de la forma de 800 por la de 600 mg y, debido a que no va a alcanzar la de 600 mg, el cambio a otro esquema de tratamiento basado en dolutegravir. Nuestros pacientes podrían perder así un escalón de tratamiento a largo plazo”. Además precisa que “Estarían pasando fenómenos similares con las insulinas y con algunas vacunas. Esto es imperdonable en un estado que debería ser ordenado y previsible.”

La salud integral universal y gratuita es un derecho humano ineludible e impostergable. El gobierno argentino debe remediar de inmediato la situación de faltantes de antirretrovirales que ha afectado a miles de personas que viven con VIH en el país.

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