Las Reuniones de Alto Nivel, como las de VIH o tuberculosis y esta, más amplia, sobre Cobertura Universal Sanitaria tienen dos características: por un lado, son un ejercicio retórico donde los gobiernos toman el micrófono para hablar de lo bien que hacen las cosas (si así fuera, no tendrían sentido estas reuniones) y, por otro la sociedad civil se reúne en paralelo para discutir temas nada nuevos, que llenan los programas de conferencias y consultas. Esta reunión no fue la excepción.

Salud para todos.

Esta Reunión de Alto Nivel sobre Cobertura Universal Sanitaria era la oportunidad de comprometer a los Estados miembros en metas concretas de aquí al 2030 donde se cumplirían los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (en particular, el tercero, sobre salud) y para la sociedad civil, una oportunidad, de tender puentes entre los diferentes temas de salud. Sin embargo, esta reunión fue particularmente refractaria con la sociedad civil.

El acceso a las Naciones Unidas estuvo particularmente restringido para este evento. En los dos principales paneles de asociados o partes interesadas, que sucedieron en paralelo con la plenaria principal, los ministros de Salud monopolizaron la palabra en extensos monólogos sobre lo bien que estamos, con la excepción de organizaciones multilaterales e internacionales (como el Fondo Mundial, GAVI, entre otras); solo una persona de sociedad civil pudo hacer uso de la palabra en el recinto. Esto ha sido, honestamente, vergonzoso.

Antes y después del 23, se realizaron eventos temáticos paralelos a cargo de la sociedad civil y algunas agencias de cooperación. Salvo en algunas excepciones, la mayoría fueron reuniones que trataron agendas verticales, como el VIH, la tuberculosis y la malaria o el reaprovisionamiento de recursos del Fondo Mundial, entre otros temas. La mayoría de las y los participantes de estas reuniones fue la gente que siempre está en estas reuniones, es decir que se “predicó para el coro”.

Seguramente, los colegas que trabajan, por ejemplo, alguna enfermedad no comunicable u otra condición de salud, hayan hecho lo mismo. Entonces, teniendo en la misma ciudad a un amplio espectro de las organizaciones más relevantes del trabajo en salud, se perdió la oportunidad de tender puentes y lazos estratégicos fundamentales para lo que sucederá luego, la implementación nacional del proceso de Cobertura Universal Sanitaria, que es y será transversal, no vertical.

Pan y Circo

“Panem et circenses (literalmente «pan y circo») es una locución latina peyorativa de uso actual que describe la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas” (Wikipedia). ¿Esta reunión de alto nivel no ha sido pan y circo?

Durante toda la jornada del 23 de septiembre hemos visto en el salón plenario de la Asamblea General el paso de casi sesenta jefes y jefas de Estado, como también ministros y ministras de salud. Aquellos representantes de los países desarrollados hablaron de sus maravillosos seguros universales de salud (aun cuando en su mayoría carecen de servicios de salud dental y mental, y una operación puede tomar meses de espera) y como contribuyen generosamente por medio de la cooperación internacional y las agencias del sistema de Naciones Unidas. También, y en su mayoría, escuchamos a los líderes de países en vías de desarrollo descripciones de programas de cobertura universal en salud de dudosa veracidad y algunos países más pobres recordaron a los ricos que necesitarán de su apoyo para su respuesta sanitaria (al menos una alocución sincera). La excepción estuvo marcada por algunos discursos inspiradores que pronunciaron la directora electa de ONUSIDA o la Alta comisionada de Derechos Humanos. Puede encontrar sus mensajes en este vínculo: http://bit.ly/2mFHOki

Cabe señalar que esta reunión pasó desapercibida en los medios de comunicación mundial, el tema que acaparó la atención es la reunión del día 24 sobre cambio climático.

Existe una distorsión del campo de la realidad en la clase política mundial, pues ir a mentir a Nueva York no tienen un correlato electoral, si se trata de gobiernos democráticos; no importa el grado de desarrollo, ni en los Estados Unidos ni en el Congo ningún político ganó o perdió su campaña política por pobres resultados o promesas relacionadas con la salud. La pobreza de la salud pública y el costo catastrófico del acceso a los servicios con el dinero de bolsillo afecta a los votantes y les cuesta la vida, a ellos y a sus familias; no forma parte de su ejercicio ciudadano. Parece haber una resignación sobre los servicios de salud que nos tocaron en gracia o desgracia, como si fuera un karma. Por ello, es altamente preocupante la implementación de la cobertura universal sanitaria, pues como están las cosas hoy, será un campo fértil para un sector privado con fines de mucho lucro.

Nosotros, como sociedad civil, deberemos demostrar que estamos a la altura de la circunstancias. Quizás nuestro sector necesite de una Greta Thunberg que -sin filtro- nos sacuda y nos despierte de esta siesta letal.

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