Escuchando los dos paneles de socios y actores interesados, identificamos algunos aportes interesantes que nos gustaría compartir:

Winnie Byanyima

Directora Ejecutiva de Oxfam y Directora Ejecutiva electa de ONUSIDA

“Pueden haber personas que no tienen dinero para  acceder a la salud y ese es el vínculo del acceso a la salud con la riqueza. Mil personas van morir en el mundo hoy, en un día, por no tener los recursos para acceder a salud. La gente no se queda atrás, se les empuja para atrás.  Tenemos que cerrar esta brecha entre ricos y pobres, entre los hombres y las mujeres; rechazar modelos económicos, que coloquen los beneficios (económicos) por encima de la salud.

Algunos mensajes inspiradores salieron de la norma durante la Reunión sobre CUS.

No estoy de acuerdo con que digan que no hay suficiente dinero, pues vemos, por ejemplo, como los fondos públicos se usan para sostener hospitales privados, en lugar de costear la salud pública.  Los gobiernos deben recaudar dinero de los más ricos a través de impuestos innovadores. El movimiento de (personas con) VIH ha demostrado lo que podemos lograr cuando nos unimos frente a las grandes empresas, como las farmacéuticas; celebro el llamado en la declaración política  a la transparencia de los precios de medicamentos e insumos.

Si los países optan por un sistema de salud dominado por las grandes empresas, así no se logrará la cobertura necesaria. Los gobiernos deben rechazar lo que aprendimos que no funciona. Es posible lograrlo.”

Michele Bachelet

Alto Comisionada en Derechos Humanos

“Soy médica, ex Ministra de Salud de Chile, y puedo dar fe que la gente ahora vive mejor, es por eso que debemos coincidir que las sociedades sanas son clave para cumplir todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Aun así, centrarnos en la salud es clave, pues más de la mitad de las personas no tienen acceso a la salud. Y vemos como las comunidades luchan para sobrevivir, acceder y afrontar los gastos en salud en lugar de poder trabajar y crecer. Son 930 millones de personas en el mundo que gastan 10% de sus ingresos en salud. Es cuestión de vida o muerte proteger a la gente de los gastos catastrófico.

La desigualdad, la discriminación y la pobreza no permiten el acceso a la salud de determinadas poblaciones; quiénes tienen menos acceso son las mujeres, niñas, adolescentes, la comunidad LGTBIQ, los pobres, las poblaciones indígenas, entre otras. La Salud Sexual y Reproductiva empodera a las mujeres para que tomen sus propias decisiones. La CUS es viable y vimos como muchos países construyeron sus sistemas aun cuando estaban de rodillas luego de la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué no las otras naciones?

Cuidar la salud es vinculante con los Derechos Humanos”.

Jeffrey Sachs – Economista

“Voy a hablar de dinero, pues se trata dinero, no de otra cosa. ¿Qué se necesita para ayudar a la gente pobre? Es dinero. Como mínimo, cuesta 100 dólares por año ofrecer servicios de salud rudimentarios en países pobres, pero en estos solo se invierten USD32 al año y lo que falta resulta en muertes.

Cuando se les pregunta a los países pobres por qué no lo hacen, por qué no dan cobertura, nunca se habla de la realidad incómoda: cuanto más dinero se dé a la salud pública, más vidas se salvarán. Gracias al Fondo Mundial para el sida, la tuberculosis y la malaria se salvaron millones de vida. Con solo el 1% de los ingresos brutos anuales de países ricos se podrían salvar cinco millones de vidas en los países pobres. El Fondo Mundial está pidiendo menos de la mitad de lo que necesita, ¿Por qué? Porque el Fondo ha hecho una investigación y una determinación de la oferta: el dinero que podrían dar los países donantes, y para quedar bien con ellos, solo les pidió eso, la mitad de lo que se necesita. Es decir hacerles el juego de dar lo que dicen que pueden dar.

(Lista los nombres de las 15 personas y familias más ricas del mundo) tienen, entre todos un billón, y (solo) con 50 mil millones al año, con una quinta parte, se podría cubrir las necesidades para el sida, la tuberculosis y la malaria. Si no afrontamos lo más básico, es decir, el rol y la responsabilidad financiera del mundo que es rico, tendremos  cinco millones de niños que van a morir de enfermedades prevenibles y tratables.

En un fin de semana largo, el Pentágono gasta dos mil millones, con ese monto se terminaría con la epidemia de la malaria; y con cinco días de los gastos del Pentágono se terminaría con el sida. (…)Hay profesionales, hay tecnología, lo que falta es dinero. Digámosle a los países ricos: Ya basta de paraísos fiscales, evasión fiscal y pongan los recursos para salvar 5 millones de niños”.

Dr Ngozi Okonjo-Iweala,

Presidenta de la Junta de la  Iniciativa Alianza Global de Vacunas GAVI.

La Salud no es una cuestión de ingresos, es un derecho humano fundamental, dijo Nelson Mandela. Creo que es una cuestión de ambos: no hay salud sin recursos. Es necesario acelerar la inversión en salud incluyendo la movilización de recursos domésticos. Es un desafío de planificación y presupuesto porque esto va más allá de la cobertura en salud, hacia la cobertura de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el crecimiento sostenible e inclusivo.

Es vital convencer a los ministros de finanzas o economía sobre la importancia de invertir oportunamente en salud; la Cobertura Universal es crecimiento económico, o este no será posible sin la salud. Aun así podemos desarrollar un caso de inversión para convencerlos. La salud incrementa los recursos, por ejemplo, en el tema de vacunas e inmunizaciones por cada dólar invertido el país recupera 54 dólares.  Para la alianza GAVI, en el periodo 2021 al 2025, el 45% de nuestros fondos vendrán de los países y no de los donantes habituales.  Es importante introducir el concepto de DRU, Domestic Resource Use, es el desafío de conseguir más y mejores  resultados en salud con el dinero que se invierte y que se tiene.  De acuerdo con los datos de la OMS, el 42% del presupuesto salud global se pierde en corrupción.  No solo debemos ser más eficientes con los recursos locales, sino también con aquellos que se reciben y ejecutan ayuda de la Cooperación Internacional para el Desarrollo. La mejor forma de garantizar la inversión en salud es priorizar nutrición, inmunización y la promoción de la salud.  Es fundamental que los ministerios de Salud y Economía asuman juntos la responsabilidad de la salud de los pueblos. Como dice un proverbio africano: “si quieres ir rápido, corre solo; si quieres llegar lejos, corran juntos!”.

A la luz de estos mensajes, un análisis crítico de la situación de la situación de la cobertura en salud en cada uno de nuestros países, es clave para alcanzar a tiempo las metas planteadas para el 2030.

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