Desde que, en septiembre del año 2018, se diera la voz de alarma por parte de los usuarios de que en los servicios de atención se estaba cambiando de terapia a los usuarios de forma indiscriminada, se denunciara la entrega de medicamentos vencidos, la escasez de fórmula lácteas para niños recién nacidos expuestos y total desabasto de algunos fármacos de segunda línea, hasta la fecha, poco o nada se ha podido resolver para dar respuesta a las necesidades de las personas con VIH que buscan asistencia médica y reclaman su derecho a la salud digna.

Activistas del Hospital de Boca Chica reportaron desabastos.

Lo que más llama la atención de algunas personas afectadas es el total silencio de las organizaciones de derechos humanos en el tema, quienes no han levantado su voz para exigir al Servicio Nacional de Salud (SNS), al Consejo Nacional para el VIH Sida (CONAVIHSIDA) y al Ministerio de Salud que dé respuesta efectiva ante la situación que ha puesto en riesgo la salud de cientos de dominicanos en el último año; mientras las autoridades aseguran que no existe tal desabasto.

Corresponsales Clave hizo un recorrido por algunos centros de servicio de Santo Domingo y encontró situaciones similares en cada una de ellas. En una no había efavirenz, en otra faltaba tenefovir con lamivudina y en otra no encontramos lopinavir con ritonavir, aunque sí una gran cantidad de tenefovir con lamivudina que vence en noviembre 2019.

María Castillo, encargada de compras de medicamentos, al ser cuestionada sobre el tema, dijo “no hay desabasto de medicamentos, los que no están en los servicios es porque van a ser sustituidos por otros”. Sin embargo, en ninguno de los servicios visitados tienen información oficial de los cambios que se deben hacer; en la semana del 7 al 11 de octubre, varios pacientes fueron enviados a sus casas sin al menos uno de sus medicamentos, lo que representa un mayor riesgo de presentar resistencia a los medicamentos antirretrovirales.

Según contó a Corresponsales Clave Adonis Polanco, consejero de pares del Hospital de Boca Chica y activista, 4 personas han perdido la vida por causas asociadas a la falta o cambio de medicamentos en los últimos meses. Polanco también arremetió contra los activistas que, según él, no levantan sus voces para denunciar y exigir que esta situación sea resuelta y asegura que el silencio se debe a que la mayoría de ellos responden a intereses del Estado, ya que reciben beneficios a través de proyectos o nombramientos y no se atreven a ponerlos en riesgo con las denuncias.

Este mismo sentimiento, Ingrid Breton, directora de la Fundación Grupo Paloma, quien se queja: “no tenemos apoyo del colectivo para hacer frente a esta desastrosa situación”.

No existe articulación eficaz entre CONAVIHSIDA, SNS y el Ministerio de Salud para buscar una solución definitiva a esta problemática; cada uno hace responsable de la situación al otro, mientras en los usuarios crece la desesperanza y el desasosiego por no tener la certeza de lo que van a encontrar cuando acudan a sus citas.

En los hospitales de Santiago, al norte del país, la situación no es distinta; una fuente que prefirió anonimato nos informó que llevan dos meses sin algunos fármacos y que nunca les habían mandado medicamentos de tercera línea, a pesar que lo solicitaban, y que fue recién este 11 de octubre cuando enviaron un poco, incluyendo atazanavir con ritonavir, fármaco que -supuestamente- va a sustituir el lopinavir con ritonavir.

A pesar de las insistentes comunicaciones con instancias de gobierno y responsables de la gestión de medicamentos; para Corresponsales Clave ha sido imposible corroborar si en realidad la compra de medicamentos se ha hecho efectiva y cuándo se realizó, ya que varias veces se ha solicitado los comprobantes o los contratos de compra sin que hasta el momento se haya podido acceder a ellos.

Desde sociedad civil se exige no solo el acceso oportuno y continuo a los medicamentos antirretrovirales, sino también la transparencia de la información, ya que a través de las alertas tempranas podría trabajarse en conjunto con las instancias de gobierno para garantizar la provisión de medicamentos y la atención integral.

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