La sociedad civil y el VIH

En México las comunidades no marcan la diferencia, lo dice nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. Entrando en vigor su mandato, a través de un memorándum que fue impuesto jerárquicamente -por encima de la Constitución-, se dictó la orden de suspender recursos públicos a las organizaciones de la sociedad civil (SC) bajo el argumento de que esta era corrupta. Argumento, por supuesto, discutible desde múltiples aristas; sin embargo, si el Estado tenía planeado cortar vinculos con la SC, hubiese resultado natural que elaborara un plan estatal para realizar las acciones preventivas que desarrollaba la SC. Hasta la fecha de este texto, no ha sucedido ni existe propuesta alguna.

Andrés Manuel López Obrador suspendió recursos a las organizaciones de sociedad civil al empezar su mandato. Foto: LaJornada.com.mx

Así, el Estado lleva un año sin realizar actividades de prevención de la infección, omisión que resulta muy crítica en poblaciones clave. Hemos visto intentos inútiles o patadas de ahogado con campañas en redes sociales y una escueta, casi nula, participación de algunos gobiernos estatales, pero que no alcanzan ni una fracción de lo que hacía la SC. La respuesta del aparato del gobierno mexicano es lenta, casi imperceptible, mientras que los casos nuevos de la infección no se detienen, ¿hasta cuándo se dará cuenta Andrés Manuel de su grave error?

La 010 en el olvido

En agosto de 2018, dejé que mi emoción guiara mi escritura sobre la publicación del proyecto de actualización de la Norma Oficial Mexicana para la prevención y el control de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (NOM-010-SSA2-2010), incluso mencioné la posibilidad de llegada de una “primavera mexicana” en materia de VIH (ver aquí el artículo). El 2019 da su último aliento y no vemos esperanza ni celeridad en su aprobación, por si no fuese suficiente, es posible que carezca de vinculación con el Programa de Acción Específico de VIH para 2019-2024 que debe ser presentado en los próximos meses.

La aprobación del proyecto cobra importancia al dictar que la población menor de edad debe recibir servicios de promoción de la salud, prevención de ITS, detección del VIH, consejería, atención y tratamiento conforme a las disposiciones aplicables. También se encuentra que la perspectiva de la prevención combinada es transversal en casi todos los apartados y aborda la vulnerabilidad de las poblaciones clave, así como tomar en cuenta sus determinantes sociales. En materia de prevención, incluye al lubricante como insumo básico, se reconoce explicítamente a la reducción de daños como elemento necesario para una respuesta a las necesidades preventivas de las personas que se inyectan drogas y, por último, se incluye como recomendación el uso de antirretrovirales (pre y post exposición) como estrategia preventiva. Entonces, es complejo enunciar la siguiente pregunta, y probablemente desmoralizante no tener claridad en la respuesta: ¿hasta cuándo será aprobada esta actualización a la NOM-010?

Estrategias de reducción del riesgo/PrEP

Varias investigaciones mexicanas realizadas en los últimos diez años en poblaciones de hombres gais y bisexuales han dado cuenta de que el reporte del uso del condón ronda entre el 60 y 70%. Con esto se podría inferir que existen dos poblaciones claramente definidas: por un lado, aquellos hombres a los que las estrategias enfocadas al uso del condón les han funcionado y, por otro, aquellas personas que durante una década han quedado en el olvido al no ofrecerles alternativas que reduzcan el riesgo de adquirir la infección. ¿El uso del condón es la única alternativa para prevenir el VIH?

Para la primera población, podría aventurarme en mencionar que no hay materia por descubrir. La estrategia es el continuo reforzamiento del uso del condón a través de la educación para la salud, el acceso a insumos de prevención como condones y lubricantes, de forma constante y amplia (antros, bares, sitios de encuentro sexual, escuelas, centros de salud, etc) y promover entornos que favorezcan su bienestar psicosocial.

Para la segunda población la recomendación es más compleja: primero tendríamos que asumir que existe y aceptarla, implica respetarle y quitar la visión higienista que tanto gobierno como sociedad civil imponen. Segundo, se requiere hacer investigación para conocer los elementos a incluir en una estrategia de reducción del riesgo en nuestra población mexicana, lo que posiblemente implicaría enfrentarse a situaciones de conservadurismo. Como tercer punto, la profilaxis pre-exposición (PrEP) podría contribuir como una alternativa más dentro de las estrategias de prevención combinada. Lo ideal es que la PrEP no se vea con un enfoque biomédico absoluto, sino desde un enfoque integral que incluya el acceso universal a detección del VIH, así como de otras ITS, servicios de salud mental, educación para la salud y la posibilidad de generar movilización comunitaria.

La prevención del VIH desde una visión de prevención combinada tendría que apostar por una gama de opciones que tomen en cuenta factores y condiciones particulares de las personas y de las poblaciones a las que pertenecen. El uso del condón como estrategia única ha quedado rebasado y muestra ser insuficiente, es necesario incrementar opciones y enfoques para dar respuesta más amplia y efectiva.

La discriminación por orientación sexual e identidad de género

La comprensión de las condiciones sociales en las que viven y se desarrollan las personas es de suma importancia en materia del VIH. La casi nula actuación del sistema de salud para abordar a hombres gays, bisexuales y mujeres trans (GBT), la discriminación en servicios de salud, la ausencia de educación sexual en educación básica en las que se aborden las particiularidades de la orientación sexual así como de la identidad de género y la inexistencia de un programa de salud mental en estas poblaciones, son ejemplos claros de la situación de vulnerabilidad que restringen las herramientas de prevención de la infección en las poblaciones clave. La discriminación por orientación sexual y por identidad de género debería ser entonces, eje transversal en cualquier intervención en materia de VIH.

Lucha vs respuesta

Estos son algunos de los múltiples temas pendientes en la agenda sobre la lucha contra el VIH. Esta breve revisión no pretende ser exhaustiva ni concluyente, pero si busca la reflexión sobre temas que deberían ser de urgente resolución.

Finalmente, la sutil diferencia en el concepto “lucha”, resulta muy vigente y apropiada al pensar en una sociedad civil “moralmente derrotada” e ignorada por el lento e incipiente plan federal. Es momento de hacer una revisión crítica al pasado y retomar la lucha -que no respuesta- que probablemente se emancipó después de algunos proyectos aprobados, sin olvidar que siempre hay una batalla mayor por ganar para todos y todas.

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