Abraham fue diagnosticado con el VIH en junio del 2018, en la ciudad de Riobamba, Ecuador y detalló a Corresponsales Clave su experiencia en los primeros 100 días después de su diagnóstico. El primer paso fue realizarse una prueba rápida, durante una tarde, en un stand destinado a ese propósito.

“Puedo empezar remarcando el día cero, pues estaba con mis amigos, mi plan era asistir a una fiesta (…) me dieron el resultado de la prueba rápida, lloré, y no cambié el plan porque no quería pensar en eso (…)”, menciona Abraham, quien se resistió a afrontar el resultado de inmediato, dejó pasar aquel día y continuó su vida normal.

Abraham se realizó la prueba de VIH y recién casi dos meses después pudo acceder al tratamiento antirretroviral.

Terminado aquel día, empezó a trabajar y organizar sus ideas, “¿Qué iba hacer? –se preguntó Abraham- (…); la profesional del stand me dijo que asista a un subcentro de salud con mi resultado de la prueba rápida para que me hicieran un control completo”. El proceso demoró más de lo que él había pensado, puesto que al realizarle 2 exámenes de sangre y reconfirmar el resultado, debía hacerse una prueba más en el hospital. Al acudir a la denominada “Clínica del VIH” del Hospital General Docente de Riobamba, dos semanas después, le informaron que dichos exámenes del subcentro no contenían todas las firmas de respaldo y que se los debía realizar nuevamente, agendando una nueva cita. “Me sentí con ira y frustración en ese momento (…) no lo niego, ya quería botar a la basura todo, pero bueno, seguí (…)”, menciona Abraham.

Pasó el tiempo y -33 días después- obtuvo su “resultado definitivo”, fue entonces cuando el médico a cargo del caso mencionó a Abraham que debía pasar por los exámenes de rutina sin costo. En 3 ocasiones tuvo que regresar al hospital para lograr realizárselos en su totalidad: “Volví a frustrarme (…); durante ese mes anterior, me había asesorado con varios amigos que eran más entendidos en el tema y todos coincidían que el tiempo apremia en cuanto a tomar la medicación. Me realicé varios exámenes, entre los que contenían: química sanguínea, colesterol, radiografía pulmonar, tuberculosis, sesiones con psicólogo, dermatólogo y nutricionista, entre otros”, recuerda.

Tres semanas después, con todos los exámenes en mano, sin resultados que llamaran la atención, regresó al médico encargado de su caso, quien dio paso a la medicación: “Que emoción tenía al ver mi primer frasco (…) aunque junto a este venían una serie de pensamientos sobre el efecto del medicamento, qué tanto ayudaría a mi vida y así”, recuerda.

Durante el primer mes, se evidenció la interacción con el cuerpo de Abraham, pues menciona que tuvo malestar en cuanto al sueño, hambre, cansancio e irritabilidad; sin embargo, poco a poco mejoró su estado general. “A partir del tercer mes –aproximadamente– no sentí mayor efecto secundario en mi cuerpo (…), de hecho, hoy, me siento mucho mejor.”

Según información del portal INFOSIDA, las personas con VIH deben empezar el Tratamiento Antirretroviral (TAR) lo más pronto posible. Éste consiste en el uso de medicamentos específicos contra el virus para tratar su infección y lograr tener una vida más larga y sana reduciendo el riesgo de transmisión. Es particularmente importante que algunas personas con VIH comiencen a tomar el TAR de inmediato. Se trata de ciertas situaciones de vulnerabilidad como mujeres embarazadas, personas con enfermedades y coinfecciones relacionadas al VIH y todas las personas que ya hayan desarrollado el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Antes de comenzar el TAR, las personas con VIH deben hablar de la importancia del cumplimiento terapéutico, que consiste en tomar los medicamentos contra el VIH a diario y de la manera exacta en que se recetaron, con su proveedor de atención de salud. Esta concientización es fundamental en los pacientes para lograr mantener una actitud positiva y perseverante; y debe ir de la mano con una atención de calidad y evitar errores que puedan expulsar a los usuarios y usuarias de los servicios de salud.  De esa forma no se perderán en el sistema ni tirarán la toalla.

En Riobamba, el trámite, si bien es gratuito, resulta demorado y tedioso, y esta situación se repite en varias ciudades de Ecuador y América Latina, lo que hace pensar que la realidad del Testeo y Tratamiento, lanzada hace algunos años, parezca aún un poco lejana.

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