Juana es una de las 339 mujeres con VIH que quedaron embarazadas en lo que va del año, según el reporte del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedad – CDC- del Ministerio de Salud. La joven madre alumbró a su bebé el 16 de junio, diez días después de haberse programado su cesárea y de haber ingresado por emergencia, pero “como no había cama”, la enviaron a su casa.

Luego del maltrato que sufrió en el hospital Cayetano Heredia, ubicado en la zona norte de Lima, decidió juntar dinero para ver la posibilidad de pagar su parto en una clínica privada o en la Maternidad de Lima, pero no logró obtener el capital y fue nuevamente al hospital cuando sentía contracciones y temía poder alumbrar en parto natural sin respetar los protocolos que evitarían que su bebé adquiera el VIH.

La joven madre alumbró a su bebé el 16 de junio, diez días después de haberse programado su cesárea y de haber ingresado por emergencia, pero “como no había cama”, la enviaron a su casa.

“Ya se había pasado mucho tiempo (de la cesárea programada), no me alcanzaba la plata para irme a un médico particular y tenía miedo que se me venga el bebé porque sentía dolores. Me tuvieron 3 días hospitalizada, incluso con dilatación de 7 para recién hacerme la cesárea”, cuenta Juana, indignada.

La historia de Juana no es diferente a la de Beatriz, madre de un bebé de siete meses y medio de nacido y que denuncia haber estado 5 días internada en el hospital Cayetano Heredia y que nadie la atendía –también- por falta de cama.

“Yo estuve a punto de salirme del hospital para ir a una clínica privada. Los médicos me dijeron que si me iba, cualquier cosa que me pase iba a ser mi responsabilidad. Tenía hasta 5 de dilatación, pero no me hacían la cesárea. Fue un 26 de abril que recién pude dar a luz”, refiere.

Ambas madres siguen tratamiento con antirretrovirales y sus bebés también. Ninguna de ellas quiere que sus hijos se conviertan en el bebé número 45 que sea detectado con VIH en este 2019, pero las condiciones que ofrece el sistema de salud expone a sus pequeños constantemente.

Las estadísticas del CDC -Perú no son alentadoras, ya que desde el 2015 hacia adelante, los niños que contrajeron VIH en el periodo perinatal varían entre 52 a 42 casos por año, lo que significa que no hemos logrado disminuirlos, como ocurrió en el 2014, en la cual 27 niños fueron diagnosticados con VIH.

Aún el Perú mantiene en 2% la transmisión vertical del VIH, lo que nos alerta que la Ley que obliga desde el 2004 a las mujeres gestantes a realizarse la prueba de VIH, vulnerando su derecho a la información y libre determinación, no ha generado los resultados esperados.

Desabastecimiento de sucedáneo lácteo

Además de la violencia obstétrica que muchas mujeres con VIH sufren en los establecimientos de salud y los retrasos en la programación de cesáreas, el desabastecimiento de sucedáneo de leche, o también llamadas fórmulas lácteas, es una constante en los hospitales del país.

Las madres denunciaban la falta de leche para sus bebés y la entrega de latas de leche no conforme a lo que el protocolo establecía para los bebés.

El colectivo de vigilancia GIVAR reportó en este año más de 4 episodios por falta de leche en los hospitales Belén de Trujillo, Daniel A. Carrión del Callao y Cayetano Heredia en Lima norte. Las madres denunciaban la falta de leche para sus bebés y la entrega de latas de leche no conforme a lo que el protocolo establecía para los bebés.

En medio de esta situación, el Ministerio de Salud (Minsa) publicó el 14 de diciembre la Resolución Ministerial N° 1138 – 2019/MINSA, que aprueba la Norma Técnica de Salud para la Prevención de la Transmisión Materno Infantil del VIH, sífilis y hepatitis B, que busca contribuir a la eliminación de la transmisión materno infantil de dichas infecciones.

El documento normativo no ha estado exento de críticas, sobre todo, porque reduce el número de latas de leche que debe recibir los bebés menores del año.  A partir del sexto mes, los menores recibirán 9 latas de leche de las 15 que antes recibían del sexto al año de nacidos. Incluso, del décimo hasta décimo segundo mes la dotación de leche se reduce a 7 tarros de 400 gramos cada uno.

“Me dicen que mi bebé debe comer a partir del sexto mes y es verdad, pero la leche nos sirve para preparar sus postres, papillas. Además, bueno fuera que nos dieran la leche como corresponde, siempre nos están dando menos”, cuestiona Pilar, otra de las madres con VIH a las que se les cambió el nombre para evitar su identificación.

Pilar, ya no quiere ir al consultorio de pediatría del hospital Cayetano, ya que dice que el médico le llama la atención y, si se queja en los sistemas comunitarios de veeduría, se enfurece.

“El médico me grita y me da vergüenza. La vez pasada que reclamé la falta de leche, me trató feo y me hizo llorar. Cada leche me cuesta 58 soles (17 dólares aproximadamente) y me dura 2 días y medio, entonces cuando no tengo plata le doy leche para adultos o busco lo más barato”, refiere.

Para el Minsa, la norma recientemente aprobada fortalecerá el suministro de insumos y reactivos de laboratorios, así como los flujos de las muestras biológicas para el diagnóstico y monitoreo de gestantes, puérperas con VIH, sífilis y hepatitis B y sus niños expuestos a dichas infecciones.

También incorpora la promoción de una cultura de respeto a la dignidad de la persona con VIH, el enfoque de género, derechos humanos e interculturalidad.

Mientras que países tan alejados y pobres como Sri Lanka ha eliminado la transmisión del VIH y la sífilis vía materno-perinatal en un hito histórico para la medicina en el océano Índico, el Perú queda rezagado en medio de un círculo vicioso de problemas en el sistema de salud vinculados a la calidad de atención y la provisión de insumos necesarios.

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