Como parte de la declaración política de la CUS, aprobada por los Estados miembro en las Naciones Unidas, en septiembre de este año, nos hemos comprometido todos a ofrecer cobertura sanitaria de calidad e integral a más de mil millones de personas para el 2030, sin que este acceso a los servicios sanitarios resulte en un gasto catastróficos para las familias, en particular aquellas más vulnerables. Esta meta puede sonar delirante, pero es extremadamente necesaria, porque hoy la mayoría de las personas en el mundo enferman y mueren por condiciones de salud prevenibles y tratables.

Lo primero que viene a la mente de todos es que la CUS se resuelve con recursos financieros. Estos, aunque abundaran no son la única respuesta, hemos visto y vemos con la experiencia del Fondo Mundial para el sida, la tuberculosis y la malaria que muchos países de renta baja con sistemas débiles tienen serias dificultades de absorber el dinero asignado y comprometido. El dinero no es suficiente y esta es, en si misma, una afirmación válida. Como tampoco es suficiente para dar una adecuada respuesta. Necesitamos fortalecer los sistemas de salud y comunitarios en todos los temas de salud.

En 1978, en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma Atta, se acordó una declaración donde se reconocían los determinantes sociales de la salud, la necesidad de la participación de la sociedad civil en el diseño, la implementación y el monitoreo de programas (más de veinte años antes de MIPA), la noción de la salud como derecho, entre otros principios. Entonces, quizás los compromisos de la declaración política de CUS puedan parecer de ciencia ficción, o no. Esto dependerá de todos nosotros, pues muchas cosas han evolucionado en todos los sectores.

Las metas

Una de las principales debilidades de la declaración de CUS de este año es que no tiene metas ni un marco de seguimiento, monitoreo y rendición de cuentas. Esta puede ser una oportunidad, para que la sociedad civil que trabaja en salud promueva una discusión en el ámbito nacional, con el gobierno, los parlamentarios, la academia y el sector privado para establecer las metas y el sistema de rendición de cuentas propio. Por lo menos, así no podrán decir que son “metas y compromisos importados que no respetan las cuestiones locales”.

¿Cuál es el principal desafío? Romper el silo en el que nos movemos. Si seguimos trabajando sólo en un tema de salud, no lo lograremos. Y en el ámbito del trabajo en VIH, tuberculosis, Salud Sexual, por mencionar el encuadre de trabajo de nuestros lectores, no se trata de abandonar nuestras agendas y prioridades; por el contrario, el documento de CUS y el grupo de trabajo de UHC2030 han abrazado el concepto de no dejar nadie afuera o, mejor dicho, poner a los que siempre rezagan primero. Aquí es donde podemos movilizar cuestiones específicas de las poblaciones claves y vulnerables con las que venimos trabajando, trazar nuevas alianzas con grupos de (im)pacientes y personas que viven con otros temas de salud y compartir lo que hemos aprendido en décadas de trabajo especializado y acercarnos para aprender de los colegas. Si lo vivimos como una amenaza, cada uno se quedará en un cuadrilátero para salir a pelear el próximo round por recursos, por la atención de nuestros gobiernos, de la ciencia, etc.

Los recursos

El dinero para ofrecer la CUS está en las economías de la casi totalidad de los países de Latinoamérica, quizás –hoy- Venezuela y Haití sean la excepción. Para aquellos colegas que se dedican a navegar las complejas aguas de los presupuestos nacionales, el dinero está ahí, y, si no, hay espacio para recaudar impuestos innovadores (como a la renta financiera) que no afecten la capacidad económica de los que menos tienen.

Hemos visto a nuestros gobiernos malgastar miles de millones en armas para guerras que no se iban a librar, armas que ahora se utilizan para reprimir –anticonstitucionalmente- la protesta social. Y en esta línea tenemos la mitad de la región en llamas o mal gobernada; sin embargo, a pesar de esto grandes desafíos de una coyuntura política muy difícil, sino seguimos empujando la agenda de la salud, la cobertura y el acceso, no solo tendremos más muertos, sino que hipotecaremos aún más nuestros sistemas de salud.

La hipótesis de trabajo aquí es clara, se puede lograr la CUS con la movilización de los recursos domésticos para asignarlos a este y otros temas vitales. La codependencia de la cooperación internacional no sólo no es sostenible porque se va, sino porque genera formas nuevas de dependencia en un nuevo colonialismo para la salud y el desarrollo. El paso del Fondo Mundial en nuestros países no sólo dejó resultados en salud sino también un capital social en nuestro sector que no podemos dejar ir. Hemos sufrido tantas horas de nuestras vidas en lograr mecanismos de coordinación nacionales que sería un gran retroceso perder estos espacios.

En torno a la Cobertura Universal, hay grandes potenciales riesgos y ganancias. Si no participamos, seremos testigos mudos de la privatización de la salud. Pues si dejamos a nuestros gobiernos solos, dirán que no pueden y encontrarán formas muy creativas de continuar con el pago de bolsillo de las personas en formas de diferentes esquemas de aseguramiento y copago. Oportunidades hay muchas y en lugar de pensar que el VIH pierde lugar en la agenda de salud, aprovechemos la oportunidad para sumar fuerzas con otros sectores y otras organizaciones de la sociedad civil trabajando con otros temas sanitarios. Tenemos la oportunidad de que la salud vuelva a ser prioridad en la agenda electoral y parlamentaria, y con eso la posibilidad de desarrollar un plan a mediano y largo plazo, donde el 2030 y nuestras metas nacionales no sean solo un sueño lisérgico.

En esto días se ha reunido en Bruselas el grupo multilateral UHC2030, que tiene el mandato de acompañar el proceso de la implementación de la CUS, integrado también por el mecanismo de participación de la sociedad civil (CSEM por sus siglas en inglés). Allí se discutirá el seguimiento de la Reunión de Alto Nivel con el consenso claro de que es el momento de centrarnos en apoyar a los países, siendo estos los protagonistas de la CUS.

CUS en América Latina

Existen varias organizaciones en los países de la región activas en el tema de la CUS, pueden visitar el mapa interactivo en este vínculo. Súmense al mapa y reúnanse con las organizaciones que ya se han inscrito. No esperen a que lluevan talleres o consultores para arrancar estos procesos locales. Las redes regionales, aún con poca respuesta, han pedido abrir un canal de diálogo con las Instituciones Internacionales de Salud que firmaron el Plan de Acción Global, pero más tarde o temprano, este diálogo debe suceder, pues el plan incluye aceleradores sobre la participación de la sociedad civil. Aprovechemos la campaña en torno al Día mundial, el 12 de diciembre para darle visibilidad al tema en los países, con los medios, con otras organizaciones, parlamentarios y el gobierno.

Existe una caja de herramientas con algunos recursos en español en este vínculo. Usen las redes sociales con mensajes, graben breves videos u organicen sus propios eventos de concientización. Lo que hagan, por favor compártanlo con el resto del mundo usando: #UHCLAC #HealthForAll  #UHCDay #KeepThePromise @corresponsalvih @UHC2030 @CSOs4UHC @UHC_Day

El 19 de diciembre (11:00 de Buenos Aires) habrá una reunión informativa sobre lo que sucedió en Bruselas y sobre cómo funcionan estos mecanismos, si quieres participar ingresa usando éste vínculo. Además, se ha abierto un grupo y comunidad de correos UHCLAC de personas interesadas en el tema, puedes completar el formulario para sumarte en éste vínculo. El Equipo de Corresponsales Clave, que participa del CSEM y del Comité de UCH2030, (junto con la Fundación Huésped), dedicará muchos contenidos editoriales sobre la CUS en la siguiente década de existencia, reflejando lo que pasa en los ámbitos globales, regionales, pero sobretodo nacionales.

Puede que sea tu primera vez en participar en alguna actividad del Día mundial de la cobertura universal sanitaria, seguramente no será el último.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.