En un Encuentro Binacional de organizaciones e instituciones que trabajan en la respuesta al VIH, José Guillen, miembro de la Red Somos Colombia presentó una aproximación a la respuesta local en VIH, en el contexto de la movilidad y el fenómeno de desplazamiento forzado entre Venezuela y Colombia. Guillén señaló que “se estima que aproximadamente 10 000 personas que viven con vih hayan migrado y que solo se han incorporado al sistema (colombiano) un poco más de mil personas”, a pesar de que el decreto 1288 de 2018 le otorga a los migrantes venezolanos inscritos en el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos acceso a servicios básicos de salud. Cabe preguntarse si está clara la ruta para el acceso a salud o si existen orientaciones básicas para los venezolanos migrantes que viven con VIH o cuál es la ruta de la migración de este grupo.

Contextualizando la situación

Diversas organizaciones se reunieron en diciembre para discutir la respuesta en la frontera colombo venezolana.

Venezuela atraviesa una Emergencia Humanitaria Compleja, una de las peores contracciones económicas en la última década tras la caída en la producción y comercialización del petróleo, principal fuente de divisas, sumada a una hiperinflación que lleva años y ha dejado rotos los bolsillos de  venezolanos, además de altos niveles de corrupción. La emergencia se agudiza cada día frente a la ausencia de una repuesta eficiente de parte del Estado que continúa en disputa entre Nicolás Maduro, que es considerado totalitarista y reelegido con una minoría electoral pero mayoría participativa   y, Juan Guaidó, presidente de la asamblea nacional legislativa, quien ha perdido credibilidad y que se sostiene en un “gobierno” virtual que no logra dar verdaderas soluciones a la crisis humanitaria compleja. Nada ha logrado parar la salida de venezolanos que huyen por la frontera sin mirar atrás.

Situación migratoria y VIH: algunos detalles

Según datos de ACNUR, hasta el 2019, huyeron de la crisis en Venezuela un poco más de millones de venezolanos. En Colombia, según migración y extranjería hay aproximadamente 1.4 millones de venezolanos y solo aproximadamente 750.000 están en situación regular, ello pone un nuevo desafío a la atención en salud.

Rafael Estupiñan, de la secretaria de Salud Cúcuta (Colombia) manifestó a Corresponsales Clave durante la reunión realizada en diciembre, que; “el encuentro binacional permitió fortalecer a los actores institucionales y organizaciones comunitarias en cuanto a la atención que se presenta a los migrantes en el área de salud a lado y lado de nuestra frontera. Reiteramos el compromiso de seguir trabajando para mejorar la salud de nuestro pueblo”.

Con la participación de las comunidades se alcanza mayor impacto de las acciones de prevención en VIH.

Las iniciativas que incluyen a las comunidades logran un impacto superior, según las evidencias y algunos comentarios emitidos durante la reunión realizada en Cúcuta; así, la participación de las personas LGBTIQ en la respuesta local brinda un mayor soporte y protección a la comunidad. Luis David Guerrero, de Táchira LGBTI+ (Venezuela), expresó que, “la importancia de estas iniciativas y de que la población LGBTIQ+ sea tomada en consideración, es que abren espacios para la participación y el sentir diverso, y más en una dinámica de frontera en donde se vive sin ley, y cualquier persona impunemente puede atentar contra nuestra dignidad y decoro. Iniciativas como estas son necesarias y se deben ampliar para que lleguen a más personas y permita que esta epidemia cada vez minimice su impacto, sin duda que aún falta mucho por hacer, faltan mayores iniciativas que involucren a mas organismos y a más personas, pero vamos por el camino correcto”.

Pasar o no pasar la frontera

En la frontera colombo venezolana cada ciudadano -de frontera o de más allá- vive la travesía a su modo. Desde Corresponsales Clave se observó como, horas antes de las 6:00am, se apagaba la luz del lado venezolano, a lo mejor una estrategia para hacer entrar en pánico y acorralar a  las personas cerca de los controles para-estatales cercanos al puerto de Santander, “¿quiénes son ustedes?”, “¿qué hacen?”, “¿para dónde vamos?” y “¿qué vamos hacer?” son algunas preguntas que se oyen con tono arrogante y de mando de un “PARACO”, seudónimo para las personas que controlan la frontera y cobran peajes para el tránsito, bajo la mirada de Guardias Nacionales de Venezuela que deberían proteger a los ciudadanos de grupos de control irregulares. Nos pidieron papeles y documentos que certificaran la información que dábamos. Es preciso hacer notar que hay organizaciones y activistas ya están al tanto de este tipo de movimientos y pueden lograr hacer una maniobra sin el cobro de peaje o interrogatorios tediosos, haciéndose pasar por ciudadanos que van y viene para comprar comida y medicamentos.

Quienes viven con VIH, en busca de medicamentos o de servicios adicionales de salud en territorio colombiano, no están exentos de estos periplos.

Las acciones de trabajo en la frontera empujan un cambio, una nueva identidad, que lleva años empujando, los cambios apuntan a una respuesta que se está construyendo en torno al VIH, pero que deberá asegurar pasos seguros y planificados estratégicamente en el que todos los actores sociales sean corresponsables.

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