En abril de 2018, los Jefes de Estado de Alemania, Ghana y Noruega pidieron al Secretario General de las Naciones Unidas y al Director General de la OMS, el desarrollo de un plan de acción conjunto que ofreciera una hoja de ruta para la mayoría de las Organizaciones financieras en salud luego de finalizada la reunión de Alto Nivel sobre Cobertura Universal en Salud (UHC por sus siglas en inglés). El tiempo apremiaba, pero no sobraban ideas innovadoras. La única premisa indiscutible, es que cualquier plan tendría que ser protagonizado por los países y las agencias asesorar y colaborar (1).

Cada agencia nombró un Sherpa y con unos equipos de técnicos que trabajaron un año en un Plan de Acción Mundial, a favor de una vida sana y el bienestar de todos. La participación de las oficinas regionales y nacionales de ésta instituciones fue limitada o nula. Ya el título genera un cierto escozor pues plantea que es un plan conjunto dirigido a aquellas personas “sanas” (para que se mantengan en el mismo estado, dejando por fuera a aquellos que vivimos diferentes patologías crónicas, tratables, en otras palabras, aquellos que por definición no somos sanos). Y además incursiona en el “bienestar para todos”. Algo que ha escapado tradicionalmente del alcance de la mayoría de las Iniciativas Mundiales de Salud. Cuando el proceso se encontraba avanzado se decidió sumar al Plan Mundial de Alimentos, pues todos aquellos que trabajamos en salud comunitaria, sabemos que una de las principales barreras para el dinástico y tratamiento oportuno es social, por ejemplo, sobre la alimentación, y en particular que sea saludables.

Solo cien representantes de la Sociedad Civil participaron en una apurada consulta internacional virtual. De más esta decir que este ejercicio careció de una apropiada preparación y de favorecer el acceso en otros idiomas. La proporción de la participación de la sociedad civil y las comunidades, en un plan de semejante envergadura, es inadmisible. Y esto queda en evidencias en el resultado del documento con un marcado desfasaje de la realidad en la que trabajamos. Urge volver a someter este plan de acción a la revisión y retroalimentación de la sociedad civil.

Uno de los subtítulos del plan se refiere al compromiso de las doce iniciativas mundiales en reforzar la colaboración en salud para mejorar los resultados. Esto, de suceder sería altamente innovador, pues llevamos décadas de promesas de cooperación entre agencia incumplidas. Lo que es clave comprender, es el hecho que este Plan será la hoja de ruta del apoyo colaborativo que lo países recibirán, por eso el peso de su potencial impacto sobre nuestras realidades, a saber:

  • Colaborar mejor con los países para determinar prioridades y realizar conjuntamente la planificación y la ejecución;
  • Acelerar los progresos en los países mediante acciones conjuntas en los siete ámbitos de aceleración específicos establecidos en el Plan y mediante nuestro compromiso general de promover la igualdad de género y apoyar la entrega de bienes públicos mundiales;
  • Alinear, armonizándolas, nuestras estrategias y políticas operacionales y financieras en apoyo de los países, ya que ello aumenta nuestra eficiencia en los países y reduce la carga que estos soportan; y
  • Rendir cuentas, examinando los progresos y aprendiendo juntos a efectos de mejorar la rendición de cuentas conjunta.

Queda claro que el Plan Global no es un nuevo llamado a una mejor y más efectiva colaboración inteligencia, sino un intento de desarrollar hojas de ruta para el trabajo nacional, asesorando sobre todo a los gobiernos. Es discutible si estas 12 Iniciativas Globales en Salud tienen el mandato, la capacidad y los recursos para apoyar que se cumplan las metas de UHC para el 2030. En un contexto, dónde pocos creen que el Objetivo de Desarrollo Sostenible tres, sobre Salud, como otros, serán alcanzados en la próxima década.

¿Cuál es el rol de la Sociedad Civil y las comunidades en el ámbito global, regional y sobretodo nacional frente a estos documentos que pueden quedar en una declaración de intenciones?

Las organizaciones autoras de Plan se cubren las espaldas reconociendo la dificultad de movilizar recursos financieros adicionales para apoyar la implantación de éste, que no se debe confundir con la movilización de recursos, por ejemplo, domésticos para mejorar los resultados en salud. Por qué, este plan fue urdido a espaldas de la sociedad civil, los gobiernos y el sector privado. Hace años que esta en entredicho la idoneidad y eficiencia de estas organizaciones de sumar, en el mundo real, capacidades que puedan acelerar la cobertura. El Plan Global de Acción no es un muy buen abordaje de promoción en este sentido. Aún así, estas organizaciones van más allá y prometen construir una nueva arquitectura de la salud. En el 2023, los Jefes de Estado que integran las Naciones Unidas. Todas estas Instituciones deberán rendir cuentas sobre los avances o falta de resultados, pero el Plan Mundial requiere de un marco de monitoreo y evaluación.

¿Qué harán estas instituciones?

De acuerdo con el Plan Global, las instituciones sanitarias van además de colabora, alinear, cooperar y rendir cuentas, se proponen trabajar en seis aceleradores.

El cómo lo planean hacer, es materia de la descripción más detalla de las acciones dentro de los acelerados, un tema crucial sobre el que volveremos mas adelantes. Las preguntas que saltan a la vista serían: ¿Los cuatro puntos prometidos sobre lo que estas agencias e instituciones basan su plan no deberían ser una realidad mucho antes de la Reunión de Alto Nivel de Septiembre?, ¿Cuál es el grado de autocritica y evaluación sobre las severas deficiencias en la colaboración, alineación, recurso técnicos y rendición de cuentas de éstas instituciones que permitan cumplir con tan ambicioso abordaje?, ¿Tienen estas agencias la capacidad e idoneidad para ofrecer el apoyo nacional que prometen?, y la lista podría continuar.

¿Quién financiara estas acciones?

Quizás, hay dos temas clave que se omiten el Plan y son: los recursos financieros adicionales y la apropiación nacional. Cualquier Plan de Acción, por bien desarrollado que éste haya sido, requiere de una inversión adicional de recursos. Aproximadamente la mitad de las Instituciones Globales de Salud luchan por mantenerse operativas por carencias financieras y otras han movilizado sumas significativas de dinero para ocuparse solo de determinadas enfermedades. Quizás sea subyace una mirada oportunista de utilizar plan de trabajo para justificar la movilización de recursos adicionales. La única Cobertura Universal Sanitaria posible sucederá en ámbito nacional y es un proceso oneroso que debe sostenerse en el tiempo, movilizando los recursos doméstico-necesarios. Una excesiva intervención del multilateralismo con recetas mágicas, de arriba hacia abajo, pueden interferir severamente con la apropiación por parte de nuestros gobiernos.

En otra pieza de opinión, cubriremos cuestiones dónde la sociedad civil puede encontrar puntos de contacto con el plan para participar. Mientras tanto, la lectura y relectura de este Plan de Acción Mundial nos permite asumir que es un documento que describe ideas poco innovadoras, sobre una respuesta universal altamente compleja, omite peligrosamente la cuestión del acceso, subestimó los aportes de la sociedad civil y es profusa q la hora de describir lo obvio, pero se queda muy corta en proponer ideas y acciones superadoras.

Por todo esto, insistimos en une pedido urgente para que las doce Instituciones Mundiales de Salud vuelvan un paso atrás y realicen una consulta adecuada e integral con la sociedad civil. En la respuesta comunitaria que trabaja en diversos temas de salud y mas allá de tres enfermedades. Así también, el sector no gubernamental tendrá el desafío de incidir en los países por una cobertura y acceso universal sanitario. Esto puede suceder en el ámbito regional, para luego informar una discusión mundial. En las comunidades de personas que enferman y viven a diario con temas de salud, están algunas de las respuestas de cobertura y acceso universal que Plan de Acción se queda corto en analizar. El protagonismo sobre la implementación del la CUS esta en los países (su sociedad civil) y no en las agencias, y este sea quizás el mayor de las debilidades del plan. Antes de elaborar recetas incompletas, pregunten y repregunten a los actores mas interesados involucrándolos de manera adecuada. Caso contrario el Plan de Acción resultará en un fiasco, que pronto pasará la olvido.

(1)

Las Agencias Internacionales de salud autoras y signatarias del plan son: La Alianza Gavi para las Vacunas, El Mecanismo Mundial de Financiamiento (GFF) para las Mujeres, los Niños y los Adolescentes, El Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), El Fondo de Población, (ONU-Mujeres), La Organización Mundial de la Salud (OMS), El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Unitaid, El fondo Mundial para la Población (UNFPA), El Grupo del Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El documento del Plan de Acción Global completo en español se encuentra disponible en éste vínculo: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/327844/9789243516431-spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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