Germania Castillo Dinamarca es una profesora jubilada de la ciudad de Arica, en el extremo norte de Chile. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Servicio de Salud Arica (SSA), organismo descentralizado del Ministerio de Salud, le entregó un reconocimiento por haber terminado con éxito, en enero de 2020, un largo y difícil tratamiento contra una tuberculosis (TB) renal que resultó ser resistente a los antibióticos de primera línea.

Junto a su esposo, Germania Castillo, conversó con Corresponsales Clave al término de una ceremonia del Día de la Mujer.

Muy emocionada por esta distinción, recibió un diploma de parte de la directora del SSA, Magdalena Gardilcic, en una ceremonia en donde “quisimos homenajear a pacientes que se han destacado por su fuerza interior, por su capacidad de resiliencia para ir superando una enfermedad”, dijo la médica, como la TB y los cánceres.

Corresponsales Clave conversó con Germania Castillo. Dijo que, luego de trabajar toda su vida en escuelas públicas, ya lleva seis años como jubilada. Recordó, además, que hace diez años empezó a sufrir de sangrados en la orina sin poder dar con un diagnóstico a su enfermedad. Recién hace dos años, un médico del Hospital Regional de Arica, Dr. Juan Noé, tuvo la idea de hacerle una prueba de TB en orina y el resultado salió positivo.

Cree que pudo haber contraído el bacilo hace décadas cuando trabajaba en una escuela rural del pueblo de Ticnamar. Recordó que los dos últimos años fueron difíciles ya que tuvo que tomar 130 dosis de medicamentos para poder superar una TB multidrogoresistente que, en Chile, son casos muy raros. En 2018, según cifras oficiales, hubo 40 casos, de los cuales solo 3 fueron de localización extrapulmonar.

Para ella fue fundamental el apoyo de las personas más cercanas para superar la enfermedad. “Cuando me lo diagnosticaron, el cielo y la tierra se te juntan. Cuando el doctor me dijo: Germania, yo la voy a dar de alta, dije: ¡Gracias, Señor! Porque fue un logro que sin mi familia, sin Juan (su esposo), sin las personas que hacen la conexión, la cadena, para soportarte”, no hubiera sido posible, dijo.

Corresponsales Clave: La forma más común de TB, que es la pulmonar, aún está muy asociada al estigma y la discriminación, ¿cuál es su mensaje a la sociedad respecto a cómo debemos comportarnos con las personas con TB?

Germania Castillo: Yo creo que hay que acogerlos. Realmente, cuando te hablan de la tuberculosis extrapulmonar, uno dice: ¿cómo me infecté? y un montón de cosas, pero hay que hacerse el tratamiento y seguirlo. A mí, si no me piden la baciloscopía en orina, yo, hasta la fecha, no sabría que tenía la tuberculosis en los riñones. Se habla mucho de la pulmonar, pero es en todas partes del cuerpo y no lo sabemos. Falta difusión, yo creo.

Germania Castillo, al extremo derecho, al recibir una distinción en Chile por su respuesta personal a la TB.

CC: ¿Cuál es su mensaje para todas las mujeres con TB?

GC: Que sigan el tratamiento. Es pesado. Es horrendo, pero hay que seguirlo al pie del cañón no más. Uno no sabe cómo uno empieza y después termina.

En Chile, durante 2018, según datos del Ministerio de Salud, 1040 mujeres fueron diagnosticadas con TB, con edades que iban principalmente entre los 15 y 44 años, lo que a entender de dicho organismo “pudiera vincularse a un incremento de factores de riesgo en la población más joven, sin embargo se requiere mayor estudio”. Asimismo, la Región de Arica y Parinacota fue la segunda zona de Chile con la mayor tasa de TB con 28,3 casos por 100 mil habitantes.

A pesar de esto, la situación de TB en este país está muy lejos de la agenda pública y menos aún la problemática de esta enfermedad en niñas, mujeres y adultas mayores.

Como una reflexión final al testimonio de Germania Castillo es interesante compartir las opiniones de Ramón Herrero Crespo, oficial de la StopTB Partnership, quien en un artículo que compartió en LinkedIn, recordó que un autor francés del siglo XIX indicaba que las personas con TB se “feminizaban” ya que perdían peso y se volvían débiles.

“La tuberculosis no es muy diferente del sexismo. Ha estado con la humanidad durante miles de años, mata y, como pasa en las sociedades centradas en los hombres, es curable. Sin embargo, ambos, el chovinismo masculino y la tuberculosis, son un denominador desafortunadamente común en nuestro mundo del siglo XXI. Acercándome a otro 8 de marzo, solo puedo esperar que nuestra sociedad global encuentre el camino para luchar contra el sexismo y la tuberculosis. Después de todo, tenemos las herramientas y el conocimiento para deshacernos de ellos, por lo que es hora de que lo hagamos realidad”, opinó Herrero.

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