Los y las activistas de la Coalición de Tuberculosis (TB) de las Américas han estado muy atentos a los talleres que han tenido lugar en febrero y seguirán hasta abril próximo, para dar los primeros pasos en los proyectos de ObservaTB y EngageTB (una palabra en inglés que puede ser traducida como “enganchar” o “comprometerse”) en ocho países del continente americano con financiamiento del Fondo Mundial de respuesta al VIH, la tuberculosis y la malaria.

Al término del taller nacional de EngageTB en República Dominicana entre el 19 y el 21 de febrero. Al centro, Oscar Ramírez.

Corresponsales Clave conversó con Oscar Ramírez de la organización no gubernamental Partners in Health (PIH) en Lima, Perú, que, junto con la Coalición, está a cargo de esta iniciativa que incluye a Bolivia, Perú, Haití, El Salvador, Guatemala, República Dominicana, Colombia y México y que, además, está previsto que involucre a Panamá, Honduras y Paraguay. El proyecto, dijo, tendrá una duración de tres años y contará con cuatro millones y medio de dólares para su implementación entre julio de 2019 y julio de 2022.

Enfatizó que la selección de los países estuvo bajo el criterio del Fondo Mundial de que al menos el 50 por ciento debía cumplir con los criterios de elegibilidad para el financiamiento de dicha agencia internacional.

Este desafío, comentó, cuenta con dos planes de acción paralelos: el ObservaTB, declaró, consiste en montar observatorios sociales en cada país integrados por organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades y organizaciones de base comunitaria para que conformen mesas de diálogo en torno a la respuesta a la TB y, así, puedan levantar propuestas a sus respectivos gobiernos, puedan recoger las opiniones de los distintos actores y puedan trabajar en datos cuantitativos y cualitativos en torno a la pandemia.

En México, el taller de EngageTB tuvo lugar entre el 26 y 28 de febrero. Al centro, el acTBista Alberto Colorado.

Ramírez agregó que en cada país se contratarán consultorías para alimentar con insumos a estos observatorios (respecto a estigma, género y contexto legal, entre otros temas); que los aportes de cada país serán recogidos en un observatorio regional para América Latina y el Caribe; y que se implementará una plataforma virtual que permita alimentar con un lenguaje común a las discusiones que tengan lugar en cada observatorio.

Respeto al EngageTB, Ramírez recordó que es una estrategia o enfoque de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que data del 2012 que busca que los programas nacionales de tuberculosis y las ONG y organizaciones de la sociedad civil establezcan alianzas para ampliar el abordaje de la pandemia desde lo meramente clínico a lo comunitario, social y económico.

Sin embargo, aclaró que la novedad de este proyecto está en que, reconociendo que el tratamiento de las personas con TB es responsabilidad de los ministerios de salud, se proponen seis áreas de colaboración con la sociedad civil: (1) análisis de situación en que se da este trabajo en conjunto; (2) entorno propicio para la participación de la sociedad civil sobre todo en el ámbito legal; (3) directrices e instrumentos para estrategias como los consejeros pares que acompañan a pacientes; (4) interacción de tareas; (5) seguimiento y evaluación para reportar lo que hace la sociedad civil; y (6) fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones sociales.

Respecto al área de evaluación, el representante de PIH dijo que “hay una pregunta que siempre hago en los países. ¿En su país hay sociedad civil que apoye en tuberculosis? Me dicen que sí. ¿Tienen sociedad civil que ayude detectando personas sintomáticas respiratorias en su comunidad y refiriéndolas a los centros de salud para del despistaje? Todo el mundo dice sí. Y les pregunto ¿cuántos nuevos casos han tenido el año pasado? Treinta mil, veinte mil, quince mil, depende del país. Díganme, de esos 15 mil, ¿cuántos o qué porcentaje ha sido derivado por la sociedad civil? Y ahí es donde viene el silencio”.

Por lo mismo, dijo que EngageTB buscará que se reporte la información sobre los casos que deriva la comunidad organizada y cuántos resultan positivos. “Porque es importante ver qué tan efectivo es el trabajo de la sociedad civil y porque, en la medida que puedes demostrar qué tanto impacto tiene para el país, puedes ayudar a la movilización de recursos para la sociedad civil”, apuntó.

Respecto a los avances que tienen estas iniciativas, Ramírez detalló que ya se han realizado visitas a los países seleccionados para presentar el proyecto tanto a las organizaciones como a los gobiernos y se han identificado a las organizaciones que trabajan en la respuesta a la TB o que pudiera hacerlo, como también las oportunidades de financiamiento.

Por lo pronto, ya se han realizado los primeros talleres nacionales entre las partes convocadas en El Salvador, República Dominicana y México en febrero, y que seguirán en Colombia y Guatemala en marzo, y en Perú y Bolivia en abril, con el fin de avanzar en planes de acción para cada realidad local.

Manifestó que las organizaciones de la sociedad civil, en los países priorizados para el EngageTB y ObservaTB, que estén interesadas en conocer más acerca del proyecto pueden contactarse con PIH a través del correo electrónico: oramirez_ses@pih.org

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