La pandemia por COVID – 19 ha puesto en evidencia la debilidad de los servicios de salud a nivel mundial, insuficiencia de camas hospitalarias, limitación de insumos para la bioseguridad y ausencia de ventiladores mecánicos y camas en unidades de cuidados intensivos; pero esta semana puso en evidencia el estigma que aún subsiste en torno al VIH y la discriminación que de él se desprende.

Un diario local dio a conocer que el hospital de Temuco excluiría a personas con VIH de atención en UCI.

El diario La Segunda de Chile, publicó esta semana que el hospital de Temuco, Hernán Henríquez Aravena de la Araucaria, al sur de Chile, emitió una circular con el protocolo de atención en triage de urgencias para el ingreso de paciente con sospecha de COVID-19 a los servicios del Hospital.

El protocolo, según la publicación, indicaba que para ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos se priorizarán a “pacientes críticos e inestables, que necesitan monitorización y tratamiento intensivo que requiere ventilación mecánica, invasiva para su estabilización. (…) No deben padecer enfermedades con mal pronóstico como “patologías oncológicas, insuficiencia cardíacas, uso de oxigeno domiciliario o terapia ventilatorias crónicas, inmunosupresión adquirida por el VIH sin tratamiento o con mala respuesta y enfermedad reumatológica…”. Se consideran como prioridad los menores de 65 años.

La OMS y ONUSIDA han sido enfáticos en señalar que las personas con VIH en tratamiento no son un grupo de riesgo para contraer el COVID-19 o que al cursar ambas infecciones, el resultado fuera más letal que el de aquellas personas sin VIH. La mala respuesta al tratamiento (pre-COVID) se corrige con un cambio de tratamiento y es una responsabilidad compartida entre el especialista y el paciente.

Incluir a las personas con VIH dentro del triage de COVID-19 o cualquier atención hospitalaria sólo responde a un prejuicio y discriminación personal y no a un criterio científico. La pandemia ha dejado en evidencia también que existen profesionales y tomadores de decisión que consideran que nuestra comunidad no tiene derecho a cuidados intensivos. No existe ninguna recomendación internacional (OMS, OPS, ONUSIDA) ni estudios que respalden esta decisión.

Ministerio de Salud se pronunció en la tarde del viernes 3 señalando que tal circular fue desautorizada.

La grave discriminación que constituiría este protocolo provocó la reacción de activistas locales que exigieron el pronunciamiento del Ministerio de Salud, que en horas de la tarde del viernes 3 de abril emitió un comunicado señalando que tal circular había sido desautorizada por el director del recinto asistencial el mismo día en que fue emitida, “por no ajustarse a los lineamientos de la institución”. También se señalaba que se tomaron las medidas administrativas correspondientes.

Un protocolo de este tipo habría significado una situación de discriminación grave a las personas con VIH. Estas situaciones incrementan el estigma percibido sobre las personas con VIH, el auto-estigma de las personas con el VIH y la grosera discriminación de este grupo a tener derecho a la atención de urgencia que les pueda salvar la vida. Afortunadamente se corrigió de inmediato.

En este contexto de la pandemia de COVID-19, la comunidad de personas con VIH de América Latina debe contactarse con las autoridades sanitarias nacionales y subnacionales para solicitarles, de existir, los protocolos o guías de atención de covid-19 para identificar si se prevé la exclusión de personas con VIH.  Soliciten colaboración para el acceso de esta información de los Puntos Focales de VIH de OPS, directores de país o multi-país de ONUSIDA, entre otras agencias.

En contextos de emergencia, suelen forzarse mecanismos de discriminación. Por ello, debemos estar atentos y denunciar hasta la menor pretensión de exclusión de las personas con VIH y poblaciones clave. Corresponsales Clave se mantiene vigilante de la respuesta al VIH en este contexto de la epidemia de COVID-19.

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