El martes 31 de marzo durante la conferencia de prensa del Equipo Conjunto, se informó a la ciudadanía que, debido al incremento de los nuevos casos y a que la población no cumplía de forma reglamentaria las salidas según el último dígito de las cédulas, el gobierno panameño decretó una cuarentena por género, con la que se buscaba disminuir la cantidad de personas en las calles. Según lo informó el ministro de Seguridad, los días lunes, miércoles y viernes podrán salir solamente las mujeres, según su último dígito de la cédula y los días martes, jueves y sábados, los hombres.

En dicha conferencia de prensa, no se hizo referencia a las personas trans. Muchos activistas se expresaron a través de las redes sociales, exigiendo el respeto de las personas trans, pero no tuvieron respuestas de las autoridades.

Bárbara Delgado fue detenida y multada por ejercer su derecho a la identidad de género.

Al margen de la ausencia de asidero científico para medidas como estas y que podría dar el mensaje errado de que todas las mujeres puedan salir los tres días a la semana, lo mismo que los hombres, la medida ha llevado al maltrato de las personas trans.

El día miércoles 01 de abril, la activista trans, Bárbara Delgado, salió de su hogar para retirar en un Centro de Salud unas bolsas de alimentos para familias de escaso recursos y fue detenida por una ronda policial de La Chorrera, área donde vive. Le pidieron su documento de identidad personal y la condujeron ante un juzgado de paz donde estuvo retenida por varias horas hasta que se le fijó una multa de $50.00 (cincuenta dólares) más un llamado de atención para que saliera los días según su sexo registrado en su cédula.

Corresponsales Claves tuvo la oportunidad de conversar con Bárbara, quien indicó que todo fue un abuso de la Fuerza Policial debido a que ella cuenta con un salvoconducto otorgado por el Centro de Salud de Altos de San Francisco de La Chorrera para hacer el trabajo humanitario de dispensar alimento a familias de escasos recursos en su distrito, lo que le permitiría salir cualquier día. Las autoridades luego de esta detención indicaron que no darían ningún tipo de declaraciones a los medios de comunicación e hicieron énfasis en que las personas tienen que cumplir la cuarentena y salir según su “sexo biológico”.

Venus Tejada, fundadora y directora ejecutiva de la Asociación Panameña de Personas Trans, indicó a Corresponsales Claves que luego de hacer una llamada a un contacto en el despacho de la Presidencia, este le dijo que al no existir una Ley de Identidad de Género, se les recomienda a las personas trans que cumplan lo ordenado por las autoridades.

En este contexto, tanto las mujeres como los hombres trans se han organizado para evidenciar si son sujetos de violencia o abuso por parte de las unidades de la Policía Nacional, a través de un formulario en el que indicarán cualquier tipo de situación que vulnere sus derechos humanos.

La activista trans contaba con un salvoconducto que le permitía transitar cualquier día.

Luego de la detención de la activista Bárbara Delgado se han dado dos casos similares: las unidades de la policía sacaron de la fila de los supermercados a un hombre trans y luego a una mujer trans. Ninguno fue conducido ante un juez de paz, pero en el caso del hombre trans, le impidieron hacer sus compras.

La situación se complejiza ya que va más allá de la posibilidad de salir a alguna tienda cercana. Muchas compañeras trans, viven con VIH y tienen temor de ir a sus citas médicas o retirar sus medicamentos, ya que dentro de las fuerzas públicas existe mucha transfobia y no se tocarían el corazón para detenerlas y llevarlas ante un juez de paz. Lo que se ha hecho con Bárbara sienta un mal precedente.

Al concluir la conversación, Bárbara Delgado insistió a Corresponsales Claves que a pesar de contar con un salvoconducto, que vence a finales de abril, tiene temor de salir y seguir realizando el trabajo humanitario que realizaba antes de esta división por género, debido a que los policías del área de la Chorrera suelen tomar represalias si alguien insiste en hacer valer sus derechos humanos.

La epidemia por COVID -19 no solo ha puesto en evidencia la fragilidad de nuestros sistemas de salud, sino también el arraigo de la transfobia en la sociedad y, principalmente en las fuerzas policiales y militares.

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