Hasta el domingo 5 de abril, en el Perú se habían diagnosticado 2281 casos de COVID-19 y 83 personas habían fallecido. Aunque el país ha tomado medidas de distanciamiento social y cuarentena, los contagios han continuado.

Por ello, semana a semana, el gobierno peruano ha endurecido las normas para obligar a las personas a permanecer en su casa, pasando de distanciamiento social y la suspensión de reuniones y eventos masivos, el 10 de marzo, a cuarentena total el 15 del mismo mes. A estas normas siguieron toque de queda por las noches, ampliación del toque de queda en las ciudades de mayor desacato y la última semana, el jueves 2 de abril se dio una nueva regulación para la salida de las personas: los lunes, miércoles y viernes podrían salir los hombres y los martes, jueves y sábado, sería el turno de las mujeres.

El gobierno peruano ha endurecido las normas para obligar a las personas a permanecer en su casa

La racionalidad detrás de esta decisión no se basa en aspectos epidemiológicos, sino que busca limitar la salida de más de una persona por familia para realizar gestiones bancarias o compras, ya que hasta ahora se mantienen abiertas las tiendas de expendio de alimentos, así como farmacias y bancos.

En el anuncio, el presidente Martín Vizcarra señaló que se instruiría a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional para que esta medida no sea pretexto de ninguna medida de carácter homofóbico.

A pesar de la enfática afirmación del presidente, a través de las redes sociales, activistas de la diversidad sexual exigieron el respeto pleno de la identidad de género y pidieron que se instruya a los efectivos policiales y militares para evitar maltrato o discriminación de las personas trans.

Del dicho al hecho

“(…) Las mujeres trans son mujeres y los hombres tras son hombres, no piden ningún privilegio, solo están pidiendo respeto y dignidad como personas”, dijo con mucha firmeza la Ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Gloria Montenegro, en una entrevista a la televisión nacional.

En la misma línea estuvieron las declaraciones de Carlos Morán, ministro del Interior, quien señaló que si las características percibidas de una persona se ajuntan a un hombre, es hombre, y si se ajustan a una mujer, es mujer; y el Ministro de Defensa; Walter Matos, ratificó que se tendría en cuenta la apariencia.

Sin embargo, el sábado 4 de abril, el primer día que podrían salir las mujeres, por redes sociales se difundió la intervención arbitraria a mujeres trans en distritos limeños por parte de efectivos policiales. Durante la intervención, se les solicitó el documento de identidad y se les exigió el permiso de tránsito peatonal, una especie de salvoconducto que se emitió los primeros días de la cuarentena para que las personas que tuvieran que realizar alguna labor exceptuada por la norma pudieran transitar. Una exigencia que no aplicaría para las mujeres el día sábado. En uno de los casos, incluso se les increpa respecto del nombre que lleva el documento.

Es de resaltar la reacción de las mujeres que fueron intervenidas, quienes de inmediato grabaron la situación con sus celulares y exigieron el respeto de las autoridades, citando las palabras del presidente, el ministro del Interior y la ministra de la Mujer.

Lamentablemente, otra denuncia muestra el secuestro y maltrado a tres mujeres trans por efectivos de la policía quienes las obligaron a realizar ejercicios mientras debían repetir “quiero ser un hombre”.

“No vamos a permitir ningún acto discriminatorio, todos los peruanos somos iguales y merecemos un trato igualitario y de respeto. Si algún miembro de las FF. AA. o la policía no ha entendido esta indicación, que es la política de nuestro Gobierno, tendremos que ratificar el esfuerzo comunicativo con ellos”, ha reiterado el presidente del Perú y parece que es muy necesario.

Las mujeres trans y la cuarentena

La mayoría de las mujeres trans se dedica al trabajo sexual o es estilista. Esta realidad las pone en una situación especialmente difícil en tiempos de cuarentena. En Lima, así como en otras partes de América latina, se han organizado colectas y donaciones para hacerles llegar alimentos. En algunas casas del centro de Lima, un grupo significativo de mujeres trans se ha organizado en ollas comunes para que las donaciones rindan para todas.

La informalidad y la ausencia de una Ley de identidad de género les reduce las posibilidades de acceder a los bonos sociales que ha dispuesto el gobierno, por lo que su subsistencia durante el periodo de cuarentena se sostendrá únicamente de sus pequeños ahorros y de las donaciones que organizaciones y amigos puedan hacer.

A pesar de las adversidades, la visibilidad de las personas trans en los discursos de las autoridades ha abierto una gran ventana de posibilidades para la discusión de una Ley de Identidad de Género en el futuro próximo u otras medidas que garanticen el respeto de su dignidad.

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